Cuando llegó a su piso, más que cansado y desesperanzado, vio a su hermano junto con Jenna y su hija en el salón. –¿Qué haces aquí? –le preguntó ciertamente molesto, pues, a pesar de que había hecho todo para proteger a su hermano, la verdad era que no quería verlo en aquel momento, y no luego de haberse aparecido junto con Roy. Kyle suspiró, borrando por completo su sonrisa y observando con cara de pocos amigos, para luego levantase, a diferencia de las dos mujeres que se mantuvieron en el suelo. –He venido a verte –dijo entonces y él miró a Jenna. –¿Pueden ir a la habitación? –cuestionó, sabiendo que Jenna acataría su orden. –¡Papá! –exclamó Sam entonces, y se levantó, acercándose corriendo a él y se abrazó a su pierna, bajo la atenta mirada de Jenna. Él sonrió levemente y se

