Intentó correr lo más rápido que le permitió su poder, incluso siguió haciéndolo cuando sentía que en cualquier momento se desplomaría, pero sabía que era demasiado tarde, muy tarde para evitar lo que se le presentó frente a sus ojos. Había cuerpos destrozados e incluso unas cenizas claras de la muerte de vampiros, colegas de él. El olor a madera quemada y el fuego que le daba un toque amarillento a la situación evitaba que el color de la sangre se viera lo suficientemente fuerte y terrorífica de la escena que veían sus ojos. Todo se había salido de control y sabía que no había sido culpa de Wesley, no, había sido suya, suya y no poder evitar que todo aquello sucediera. Divisó entonces a Jason gruñendo como un animal salvaje, esquivando con maestría los ataques de tres sangres de lobo,

