CAPÍTULO 4.

2034 Palabras
Habían pasado tres días después de mi plática con Connor. Ya era viernes. Había terminado de leer el manuscrito ayer y hoy tenía el día libre en la oficina, según mi jefa su hijo llegaba el lunes con los documentos requeridos y el contrato. Hoy sería mi cita con Connor y mañana saldría a una discoteca con Hazel a celebrar. ─Buenos días Heaven, quiero presentarte a la novia de mi hijo ella empezará hoy a trabajar con nosotros ─dijo mi jefa entrando a mi oficina. ─Soy Amelie ─dijo una chica color canela de cabello n***o por sus hombros. ─Mucho gusto, soy Heaven ─contesté tendiéndole la mano, ella la tomó. Luego la chica salió de la oficina con una mirada de desaprobación. ─Si no tienes más trabajo puedes irte Heaven, que tengas un buen fin de semana ─dijo mi jefa y asentí dándole las gracias. Tomé mi bolso, mi teléfono y salí de la oficina, fui hasta la oficina de Hazel y toqué dos veces. ─Hermosa ─dije entrando, ella me sonrió. ─¿Ya te vas? ─preguntó y asentí. ─Recuerda que mañana saldremos a rumbiar y conseguir chicos ─soltó Hazel haciendo un pequeño movimiento de hombros. ─Bueno sobre eso... ─Olvidaba que ahora le perteneces a Connor el chico sexy del otro piso ─dijo entre risas. ─No le pertenezco solo saldremos hoy eso es todo, ni siquiera nos hemos dado un beso para saber si hay química ─solté y ella sonrió con picardía. ─Eso lo sabrán después que follen ─exclamó. ─Oye, ni siquiera he pensando en eso ─contesté. ─Me vas a decir a mí que por tu cabeza no ha pasado tener sexo con semejante belleza ─soltó y negué con la cabeza. ─No, no ha pasado eso y adiós nos vemos mañana si sigo hablando contigo terminaré loca ─dije saliendo de su oficina. Llegué hasta el ascensor y entré a esté, al salir alguien me tomó del brazo y me pegó a la pared. Era Connor. ─Ángel ─soltó con esa sonrisa de colmillos que amaba. ─Hola Connor ─contesté. ─¿Lista para nuestra cita de hoy? ─preguntó y asentí. ─Pasaré por ti a las siete ─dijo y asentí. ─No necesitas ponerte linda, ya estás linda desde que naciste ─soltó y sonreí. Me despedí con un saludo de mano y él asintió caminando hasta su oficina. * Al llegar a casa busqué en mi closet algún vestido para la ocasión o algo lindo que ponerme y no encontraba nada. Demoré casi una hora probando todo lo de mi clóset hasta que me dispuse por un vestido rojo. Sí, es mi color favorito. Me miré al espejo y estaba de maravilla, aunque resaltaba mis pechos de una manera muy ordinaria pero este era mi mejor conjunto. Vi el reloj de mi mesita de noche y eran las seis. Corrí hasta el baño y me di una ducha, al salir busque en una de mis gavetas un buen sujetador y unas buenas bragas. ¿Para que mierda estoy buscando esto? Él no verá eso. Coloqué mi sujetador blanco junto a mis bragas negras y coloqué mi vestido, caminé hasta el espejo del baño y me aplique un poco de maquillaje, ricé mi cabello rubio y quedó de maravilla, tomé unos tacones negros y me los puse. Diez minutos después mi teléfono sonó, en la pantalla decía Connor. ─Hola ─contesté. ─¿Quieres que suba hasta tu departamento como un príncipe azul y te escolte? ─preguntó. ─Ya bajaré ─dije con una sonrisa en mis labios. Colgué la llamada y fui hasta el espejo me di una repasada me coloqué un poco de perfume y salí de mi departamento. Al llegar al lobby unos chicos posaron su mirada en mí, me sentí cohibida nadie me miraba de esa manera. Al salir del lobby vi a Connor frente a su auto con una camisa blanca manga larga y un pantalón n***o de vestir y esa sonrisa que tanto amaba. ─Buenas noches Ángel ─dijo tendiéndome su mano y abriendo la puerta para mí. ─Buenas noches ─contesté entrando al auto. Se dio vuelta frente a esté y tomó asiento en su puesto. ─Prometo llevarte hasta la puerta de tu departamento ─soltó dándome una repasada. ─No te preocupes ─contesté. ─Estas hermosa, muy hermosa ─exclamó y asentí dándole las gracias. En definitiva aún me sentía una universitaria ya que nuevamente mis mejillas estaban por empezar a tornarse rojas y solo estaba rogando a que Connor no notará ese efecto que él creaba en mí. ─Reserve en un restaurante, es mi favorito ─dijo posando su mirada en la carretera mientras conducía y en mi de vez en cuando. ─Donde sea que me lleves esta noche esta bien Connor ─solté y él asintió. ─Lo sé, pero quiero lo mejor para mi Ángel ─dijo con una sonrisa en sus labios. Su Ángel, esas palabras hicieron estragos en mi cabeza. En ese momento sentí mariposas revolotear en mi estómago, nunca había sentido cosa como tal, pero quién diría que esas mariposas las conocería con Connor y otras tres veces más al conocer a los otros chicos. Llegamos a un restaurante muy lindo, las mesas llevaban velas y petalos de rosas en ellas, una chica se acercó a Connor y él le tendió una tarjeta. ─Pasen por aquí ─dijo la chica guiándonos hasta unas mesas al final de un pasillo. Al llegar a la mesa que tenía una nota con el nombre de Connor White, me di cuenta que ese chico era muy prestigioso. ─Ángel ─dijo Connor abriendo una silla y dándome paso para sentarme, lo hice y claro le di las gracias. Era todo un caballero, un príncipe azul de cuento de hadas. ─Me encanta el lugar esta hermoso ─dije viendo las luces que lo acompañan. ─Mi amigo es el dueño, su nombre es Grayson Carter, por esa razón el lugar se llama Carter's ─contestó y asentí. ─Me encanta, gracias por traerme ─exclamé. ─Esta invitación tiene segundas intenciones ─contestó y sonreí viéndolo a sus ojos verdes. Al momento en que esas palabras abandonaron sus labios no pude evitar apretar mis piernas y quizás esto era extraño, pero cuando un chico me hablaba de esa manera me hacía sentir de una manera nunca vista en mí es por eso que me caracterizaba una chica total y falta de amor. No sé qué era lo que Connor tenía pensado decir luego de esas palabras, pero de lo que sí estaba segura era que Connor era un chico directo y me gustaba eso. Me gustaba como me hacía sentir su forma de ser. ─¿Así? ¿Cuáles son esas segundas intenciones? ─pregunté. ─Quiero que me des la oportunidad de conocerte, llegar en un futuro ser algo más que amigos, se que hace unos cuatro días nos conocemos pero me pareces una chica muy... ─Acepto esa segunda intención ─contesté interrumpiendo su declaración. Quizás era una chica que necesitaba mucho por conocer de la vida ya que no debí responder a un acepto cuando aún no terminaba de conocerlo, pero mi falta de amor y de creer que todos en este mundo tienen buenas intenciones me jugo una mala pasada. Una muy y gran mala pasada respecto a Connor. La chica que estaba anteriormente con nosotros llegó a nuestra mesa y nos sirvió dos copas de vino tinto. ─¿Que estamos celebrando? ─pregunté. ─Que llegaste a mi vida ─respondió, no pude evitar sonreír. Nadie nunca me había dicho esas palabras, en ese tono y con ese rostro de dios griego. En ese momento ya había caído, ya en mi cabeza se estaba impregnando Connor White y estaba cometiendo un error. ─Me encanta lo lindo que eres conmigo, nunca nadie me había tratado de la manera en que lo haces tú ─solté. La chica llegó con la carta, me tendió una y pedí, Connor hizo lo mismo. * La velada con Connor fue hermosa y descubrí que a ambos nos unían casi las mismas cosas ya que a él también le gustaba leer, prefería ver películas a series, le gustaba el chocolate caliente en las mañanas y prefería un buen tarro de helado en las noches y para mí eso eran grandes puntos ya que a mi también me gustaba hacer las mismas cosas. Connor era perfecto y eso lo supe en cuánto lo vi frente a su auto tratando de arreglarlo, pero solo vi lo que él era por fuera y no como era por dentro. Después de mi exitosa noche con mi príncipe azul Connor, llegamos a mi departamento, me encontraba abriendo la puerta. ─¿Vas a entrar sin despedirte? ─preguntó. ─Te iba a preguntar si querías pasar ─solté y el asintió. Entró a mi departamento y tomó asiento en uno de los sofá, fui hasta mi habitación y me quité mis tacones, y recogí mi cabello. Llegué a la sala donde él se encontraba y posó su mirada en mí , vi su manzana de Adán bajar y luego humedeció sus labios lo cual me hizo sentir un poco nerviosa debido a que ambos estábamos solos en mi departamento. Caminé hasta la refrigeradora y en el reflejo vi mis pechos queriendo salir del vestido debido a que el vestido me quedaba más apretado por tener mi estómago repleto de comida incluyendo un delicioso postre de chocolate. Mierda, por eso me vio de esa manera. ─¿Quieres algo de tomar? ─pregunté, él se levantó del sofá y caminó hasta a mí deteniendose a casi dos metros de mí. ─¿Que tienes para ofrecerme? ─preguntó. ─Refresco, agua, cervezas ─dije con una sonrisa de dientes completos. ─Que te parece un beso ─soltó, abrí mis ojos como platos. Caminó hasta donde me encontraba, reduciendo los dos metros de distancia y se detuvo frente a mí. Una de sus manos llegó a mi mejilla y la rozó, cerré mis ojos tras su caricia, llevó su mano a mi oreja y depósito unos cabellos detrás de está. Nuestras bocas se juntaron en un beso tierno, su mano continuó en mi mejilla, llevé mis manos a su pecho y me coloqué de puntillas, apenas sentía su lengua moverse en mí, era un beso de primera cita, un beso angelical, un beso lleno de amor adolescente. Sentía mi corazón algo acelerado, en todo en lo que pensaba era "Estoy besando a Connor White" al chico más lindo y tierno de este mundo. Connor detuvo el beso mordiendo sus labios, posó su frente en la mía y sonrió. ─Besas muy bien ─soltó, escondí mi rostro en su pecho aspirando su colonia y sonreí. ─Gracias ─respondí en un susurro muy bajito. ─¿Que harás mañana en la noche? ─preguntó. ─Saldré con Hazel ─contesté y él asintió ─¿Quieres ir? Iremos a una discoteca ─pregunté. -No, paso gracias, pero a mi no me gustan esos lugares, yo no soy como mi amigo él si se la pasa en esos lugares yo prefiero ver Netflix mientras tengo palomitas en un recipiente ─soltó y asentí. ─Espero que les vaya bien y no bebas mucho ─soltó y sonreí. ─Claro que no ─contesté. Lo que no sabe y ustedes tampoco es que ese día me volví loca y dejé a Heaven en casa. Pronto sabrán porque. ─Bueno me iré así tienes tiempo para descansar, me encantó salir contigo hoy ángel ─dijo caminando hasta la puerta, lo seguí y tomé su brazo, el volteó y pegué mis labios a él. Nuestros labios se acoplaban de una manera muy exquisita, llevé mis manos a su cuello y me coloqué de puntillas, él tomó mi cintura y detuvo el beso. ─Vaya es cierto lo que dicen que el segundo beso es mejor que el primero ─murmuró sobre mis labios y sonríe. ─Esa es mi manera de darte las gracias por todo lo de esta noche ─respondí y él asintió. ─Buenas noches Ángel ─dijo dándome un beso en la cabeza. Cerré la puerta cuando el salió y pegué mi espalda a esta sin dejar de sonreír. Una gran sonrisa se encontraba en mis labios y era cierto que no podía dejar de sonreír, llevé una de mis manos a mis labios y los delinee recordando el beso. Connor White oficialmente te metiste en mi cabeza y creo que no saldras de ella por mucho tiempo.
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