CUATRO AÑOS ATRÁS... Después de aquella fiesta en la cual celebre mi mayoría de edad junto a Jessica y sus amigos Diego empezó a formar parte de mí vida, todos los días me esperaba fuera de la universidad con esa hermosa sonrisa de dientes completos, con un ramo de rosas y unos lentes negros sobre su nariz. Tenía que decirle y era más que obvio que era el centro de envidia de la universidad ya que ningún chico hacía algo como eso y yo me sentía feliz porque el primer chico al cual me entregué supo darme mi lugar, supo hacerme feliz, supo repetirme día y noche que sería una gran a mujer a futuro, pero siempre las cosas buenas esconden algo y así fue como después de ese primer mes en donde Diego se mostraba como el novio perfecto una noche después de beberse una botella completa de vodka m

