Capítulo — El Abrazo que Faltaba Habían pasado los días y Mateo se sentía distinto. Más liviano. Más tranquilo. Más él. Era como si, poco a poco, fuera recuperando al Mateo de antes, al que existía antes de perder a su padre, antes de que Tatiana lo arrastrara a un abismo que ya no tenía cabida en su vida. Ella era apenas un recuerdo borroso, un error que se había disuelto en el tiempo. Lo único que todavía le dolía era haber perdido tanto: los años encerrado en su hacienda, las noches de soledad, los días desperdiciados lejos de Clara y de los niños. Tres años en los que la bronca le había ganado la partida y en los que no había sabido mirar alrededor y ver lo que realmente importaba. Ahora lo entendía. Lo único correcto era buscar a su amor. Y demostrarle que podía cambiar, no solo por

