X. Sueños y Sustos.

1086 Palabras
Luego de salir de la casa de Allison me despedí de las chicas e iba a retomar mi camino, pero Lydia se ofreció a llevarme a mi casa, me negué, pero después de las interminables insistencias de Allison terminé aceptando. El viaje fue puro silencio hasta que llegó el momento de la despedida, bajé del auto y le deseé buena suerte a Allison con Scott, aunque ya sabía que Scott estaba completamente enamorado de ella. Al entrar a casa, como siempre, Draco se alegró de mi llegada y comenzó a hacer su circo saltándome y llenándome de baba, mientras yo intentaba sacármelo de encima a la vez que trataba de dejar las llaves en el tarrito de al lado de la puerta. Como no tenía hambre sólo agarré una bolsa de papa fritas a medio comer y me dirigí a mi habitación. Agarré la computadora de mi cama y la dejé frente al escritorio para comenzar a escribir el informe que nos había dejado el profesor de historia. Ya pasadas las diez de la noche tenía terminado el informe, sólo faltaba imprimirlo, pero antes de que pueda hacer click en el logo de la impresora, una ventana se abrió. "Stiles llamando..." ¿Qué es lo que quieres Stilinski? Acepté la llamada y lo primero que vi fue la habitación de Stiles, pero vacía. — ¡BOO!— grita Stiles al aparecer en la pantalla. — ¿Es enserio, Stilinski? No podía creer que el creyera que iba a asustarme. Patético. — ¿Para qué me llamas? — ¿No puedo querer hablar con mi mejor amiga, con quien me llevo increíblemente bien y vomitamos arco iris juntos? — Estas aburrido, ¿verdad? — Sip— dijo recalcando la "p" al final— ¿Tanto se nota? — Mmm si me llamas es porque estas desesperado. — ¿Quieres ver algo completamente estupendo? — ¿Con "completamente estupendo" quieres decir completamente estúpido? — Probablemente no deberías cuestionar lo genial que soy. Stiles desapareció por unos segundos para aparecer esta vez, saltando a su silla, con un arma de juguete con lucesitas y soniditos, agregando su típica cara de idiota. — ¡LO VES! ¡SABÍA QUE IBA A SER ESTÚPIDO! — Sólo estás celosa de que yo tenga esta increíble arma y tú no. — Si, Stiles. Debe ser eso... Idiota. — Comienzo a notar que estas diciéndome más "Stiles", que "Stilinski". ¿Estoy agradándote más, Maya? — En tus sueños. — Ya estás en mis sueños. Estoy en sus sue... Espera, ¡¿QUÉ?! — ¿Qué acabas de decir?— le pregunté separando cada palabra. — Estas en mis sueños, bueno más bien pesadillas. Un suspiro de alivio salió sin querer de mi boca, sería extraño que a Stiles le gustara, ¿cierto? — Oh, entonces es un honor estar en tus pesadillas— dije con una gran sonrisa. — Nunca cambias. Ambos reímos, creo que este es uno de los pocos momentos en los que estamos llevándonos bien sin Scott cerca de alguno de nosotros. Al parecer mi relación con Stiles, gracias a los recientes sucesos, ha mejorado y gracias a Patch Cipriano, para bien. De repente un portazo se escucha, al instante creí que mi padre había llegado y me asusté, no quería que Stiles escuchara las barbaridades que me decía al llegar borracho a casa. Pero luego noté que el ruido provenía de la casa de Stiles y me relajé. — Es mi papá acaba de llegar del hospital. Voy a ver si consigo algo de información, ¿me esperas? Solo pude asentir antes de que el castaño corriera fuera de su habitación. Como sabía que Stiles tardaría al menos unos minutos, me acosté al lado de Draco, que se encontraba en el suelo al lado de mi cama y comencé a molestarlo: Le tiraba de las orejas, levantaba sus labios para que pareciera que sonreía, tocaba cada dedito de sus patas delanteras, juntaba mi nariz con la suya y soplaba su carita, a todo esto él respondía o con un gruñido pequeño, que no tenía nada de amenazante o agresivo, o simplemente alejaba la zona en la que estuviera molestándolo, para así alejarla de mis manos. — Maya. ¿Maya? Acaricié la cabeza de Draco, le dije un "Te amo, bebé" y volví a sentarme frente a la computadora. — Aquí estoy. — ¿Qué hacías en el suelo?— intenté responderle, pero ya me había interrumpido—. Bueno, no importa. Tenemos que ir con Scott. — ¿Por qué? ¿qué ocurre? ¿tu padre encontró algo? — El conductor del autobús murió. — Oh Dios... — Sí. Por eso hay que decirle a Scott, ahora. — Scott debe estar volviendo de su cita con Allison o al menos debe estar terminándola. — Voy hacia allá, espérame bajo la ventana de su habitación. — Okey, pero date prisa. Apague la computadora, no sin antes imprimir el informe, y fui hacia donde me indico Stiles. No pasó mucho tiempo cuando Stiles ya estaba a mi lado ayudándome a subir a la ventana de nuestro amigo, para luego subir él y hacer un fuerte ruido al caer en la cama. — ¿Eres idiota?— le susurré/grité. No quería que la madre de Scott se despertara, ya que seguramente estaría durmiendo. Estaba por cerrar la ventana por la que habíamos entrado, pero apareció Melissa con un bate de beisbol intentando pegarle a Stiles con él mientras ambos gritaban. Debo admitir que yo también grité. — ¡CHICOS, ¿QUÉ DIABLOS HACEN AQUÍ?!— preguntó aún gritándonos. — ¡¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO?! ¡¿POR QUÉ TIENEN ESA AFICIÓN AL BEISBOL?!— preguntó Stiles de igual manera refiriéndose a la vez que Scott casi lo mata con el mismo bate. "Que tiempos...", pensé mientras me sentaba junto a Stiles en el borde de la cama. En ese momento la luz de la habitación se encendió mostrando la llegada de Scott. — ¿Qué?— preguntó al ver la cara de reprobación de su madre. — ¿Por qué no le dices a tus amigos que usen la puerta principal? — Pero esa la cerramos, no creo que la puedan usar. — Sí, exacto. Y por cierto, ¿a alguno de los tres le importa que haya toque de queda? — No— decimos los tres. — No, muy bien. ¿Saben qué?, mi papel de mamá es suficiente, así que, buenas noches— se despidió y salió de la habitación. — Amo a tu mamá— le digo a Scott y él se ríe. — ¿Qué hacen aquí? — Mi papá fue al hospital hace quince minutos por el conductor del autobús. Dijeron que se fue para siempre. — ¿Para siempre? — Scott, está muerto.
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