Nuevo día de escuela, nuevos problemas. Sólo esperaba que en mi examen de historia me haya ido bien, sino estaría en problemas y no tenía muchas ganas de pedirte ayuda a Stiles para estudiar, quien justamente se encontraba a mi lado detrás de Scott.
— Si Derek no es el Alfa, y él no te mordió. ¿Quién lo hizo?— le preguntó Stiles.
— No lo sé.
— ¿El Alfa asesino al chofer del autobús?
— No lo sé.
— ¿El papá de Allison sabe qué--?
— ¡NO LO SÉ!
Di un brinco en mi asiento al escuchar a Scott levantar su voz, otras personas también lo veían asustados por su repentino "grito".
El profesor comienza a repartir los exámenes mientras jugaba con mi lapicera, cosa típica en mí cuando estoy nerviosa. El señor Lakegrood dejó mi examen frente a mí para dirigirse a la fila de Stiles y Scott. ¡UNA "B"! ¡ME HABÍA SACADO UNA "B"! Mi Maya interior bailaba de emoción.
Miré al examen de Stiles, una "A", y él el mío, nos miramos y chocamos los cinco orgullosos, pero al ver la nota de Scott nuestra emoción se esfumó, una "D" y un comentario que decía que quería hablar con él después de clase.
— Oye, necesitas estudiar más.
¿Enserio, Stilinski? ¿No puedes callarte?
— Esta bromeando— dije viendo matando con la mirada a Stiles, quien sólo se encogió de hombros—. Scott, es un examen. Podrás levantar tus notas— traté de aligerar el ambiente luego del estúpido comentario de Stiles.
— ¿Quieres ayuda para estudiar?
— No. Estudiaré con Allison después de la escuela.
— Wow, mi bebé crece tan rápido— comenté sacándome una lágrima falsa, a la vez que Stiles decía "Ese es mi muchacho."
— Sólo estudiaremos.
— Sí, claro. Y a mí me gusta Jackson— dije con sarcasmo.
— ¿E-en serio?— preguntó Stiles.
— ¡Claro que no, tonto!, para usar tanto el sarcasmo no sabes identificarlo. Y tú no estudiarás con Allison.
— ¿No lo haré?
— No si estoy obligado a vivir a través de ti— se quejó Stiles—. Si vas a su casa y desperdicias esa gigante oportunidad, juro que te voy a castrar.
— ¡Esta bien! Basta de tantas preguntas.
— Hecho, no más preguntas.
— No más sobre el Alfa o Derek— continué.
— En especial de Derek— señaló Stiles—. Quien aún me asusta.
Salí de la escuela junto a Stiles, hoy había sido un día agotador. Sólo esperaba que el fin de semana llegara pronto.
— ¿Segura que no quieres que te lleve?— preguntó por quinta vez.
— Si, tranquilo. Caminar no me matará.
— De acuerdo. Adiós, Maya.
— Adiós.
Stiles subió a su Jeep y comenzó a salir del estacionamiento, iba a comenzar a caminar en dirección a mi casa, cuando bocinas de diferentes autos comenzaron a escucharse. Al girarme me encontré con Derek frente al auto de Stiles, en el suelo con Scott. Me acerqué corriendo, si Derek estaba aquí, no era por algo bueno.
— ¿Qué ocurrió?— pregunté al llegar a su lado y ver a Derek no muy estable que digamos.
— Me dispararon— dijo Derek mirándome a los ojos.
Wow que ojos hermosos tiene. ¡Maya concéntrate!
— No se ve bien— comentó Stiles.
— ¿Por qué no te curas?— le preguntó Scott.
— No puedo. Fue un tipo de bala diferente.
— ¿Fue una bala de plata?— preguntó Stiles.
— No, idiota.
Al menos con Derek coincidíamos en algo: Stiles es un idiota.
— A eso se refería con las 48hs.
— ¿Qué? ¿Quién dijo que tenía 48hs?
— La que te disparó.
De repente Derek comenzó a hacer muecas de dolor mientras sus ojos se ponían de un azul brillante por momentos.
— ¿Qué estás haciendo, Derek? Detente.
— Eso intento decirte. No puedo hacerlo.
— Derek, levántate.
— Scott, las personas se acercan— dije alarmada.
Scott levantó a Derek y lo metió en el Jeep.
— Necesito saber que bala usaron— nos comentó Derek.
— ¿Cómo se supone que lo sabré?— preguntó Scott.
— Es una Argent. Esta con ellos.
— ¿Por qué debería ayudarte?
— Porque me necesitas.
— Bien, lo intentaré— dijo resignado—. Llévatelo de aquí— continuó esta vez hablando con Stiles.
— ¡¿Qué?! ¿Quieres que me mate?— preguntó asustado.
— Yo iré contigo, marica— dije subiéndome también al Jeep.
Resignado, Stiles se subió.
— Te odio tanto por esto— le dijo a Scott para después arrancar el Jeep.
El viaje iba en silencio, sacando los quejidos de Derek y cuando se sacó la chaqueta.
— Pregúntale a Scott si ya consiguió que tipo de bala era— le digo a Stiles.
— De acuerdo— me contestó para después teclear en su celular—. Dice que necesita más tiempo.
— ¡Derek se está muriendo!
— Que sutil eres— dijo el ojiazul.
— Intenta no desangrar en mi asiento. Ya casi llegamos.
— ¿A dónde?
— A tu casa.
— ¿Qué? No, no puedes llevarme ahí.
— ¡¿No puedo llevarte a tu casa?!
— No puedo protegerme.
Al oír eso Stiles se estacionó al lado de la carretera.
— ¿Qué pasa si Scott no encuentra tu bala mágica? ¿Te morirás?
— Aún no. Tengo un último recurso.
— ¿Un último recurso?— pregunté sin creérmelo.
Derek subió su manga dejándonos ver un hueco en su brazo lleno de sangre que chorreaba.
— ¡QUE ASCO! ¡CÚBRELO, CÚBRELO!— comencé a gritar.
— ¿Es contagioso? Sabes que deberías bajarte— dijo Stiles con asco.
— Enciende el auto. Ahora.
— No creo que debas estar dando órdenes así como te vez. De hecho creo que si quisiera, podría dejar tu trasero de hombre lobo justo a la mitad del camino y dejarte morir.
— Enciende el auto o te abriré la garganta con mis dientes— amenazó a Stiles.
Stiles se quedó unos segundos mirándolo, al igual que yo, para después hacer como si nada y arrancar el auto nuevamente. Admito que hasta yo me asusté de Derek en ese momento.
No sé cuantas horas pasaron exactamente, pero ya era de noche y estaba muriéndome de hambre, literal. No sé quien moriría más rápido, sí Derek o yo. Lo sé chiste malo.
— Llama a Scott— le dije a Stiles.
— Eso hago.
Luego de unos segundos, al parecer, Scott contestó y lo puso en altavoz.
— ¿Qué se supone que debemos hacer con él?
— Llévenlo algún lugar, a dónde sea.
— Por cierto, está empezando a oler.
— ¿Oler a qué?
— A muerto, Scott. A MUERTO— me incluí en la conversación, al inclinarme sobre los asientos delanteros.
Derek giró a mirarme con una de sus miradas matadoras.
— Si, Derek. Hueles a muerto— le recalqué.
— Llévenlo a la clínica veterinaria.
— ¿Esa fue buena, Scott?— comencé a reírme.
— Es enserio, Maya.
— Oh.
— ¿Qué hay con tu jefe?— le preguntó Stiles.
— Ya debió irse. Hay una llave detrás del basurero.
— ¿La encontraste?— preguntó Derek esta vez.
— ¿Cómo encontraré una bala? Tiene cientos. Esta casa es una maldita tienda de armas.
— Si no la encuentras, voy a morir. ¿Entiendes?
— Creo que no sería tan mala idea.
— Piensa esto. El alfa te llamó contra tu voluntad, lo hará de nuevo y la próxima vez, matas con él o él te matará. Así que si quieres vivir, me necesitas. Encuentra la bala.
Luego de unos 10 minutos llegamos a la veterinaria, Stiles encontró la llave y entramos por el garaje. Apenas entramos Derek se sentó/acostó en unas bolsas de comida para perro. Ladridos de perros llenaban el ambiente, no estaban muy contentos de que estemos aquí.
— "Acónito azul nórdico", ¿te dice algo?— le preguntó Stiles al recibir el mensaje de Scott.
— Es una forma rara de acónito. Debe traerme la bala.
— ¿Por qué?— pregunté.
— Porque moriré sin ella.
Asustada fui hacia Derek y lo ayudé a pararse.
— ¿Qué haces?— me preguntó.
— ¿Sentado en comida para perro no podrás hacer mucho?
Pasé uno de sus brazos por mis hombros, mientras Stiles nos abrí la puerta para entrar al consultorio de la veterinaria, lo ayudé a apoyarse en la mesa dónde se trataban a los animales. Derek se sacó la remera, estaría viendo sus abdominales, pero sus venas sobresalientes y agujero de bala me llamaban más la atención en este momento.
— Eso no parece algo que con algo de alcohol y dormir bien, pueda a aliviar— dijo Stiles al ver esa asquerosa vista.
— Cuando la infección llegue al corazón, me matará— nos dijo mientras revisaba los estantes y cajones.
— "Optimismo" no está en tu vocabulario, ¿verdad?
— Stiles, no empieces— lo reté.
— Si no llega con la bala a tiempo, el último recurso... Deberán cortar mi brazo— dijo mostrándonos una moto-cierra.
— ¡¿QUÉ?!— gritamos.
Derek le entregó el "arma" a Stiles y este al tocarla sin querer la encendió provocando un "Ay por dios" de mi parte. Derek comenzó a amarrar su brazo con un elástico azul para mostrar hasta dónde debíamos cortar.
— ¿Qué haré si te desangras?— preguntó Stiles asustado.
— Sanará si funciona.
— No sé si pueda hacer esto.
— ¿Por qué no?
— Pues, por cortar carne, ver el hueso y en especial, la sangre.
— ¿Si ves sangre, te desmayas?— pregunté.
— No, pero tal vez al ver un brazo mutilado— me contestó gritando al último.
— Esta bien, ¿qué tal esto? O me cortas el brazo o te corto la cabeza.
— Tus amenazas no me asus-- Wow
Derek agarró a Stiles de la remera, acercándolo a él. Tenía miedo de intervenir y a quien le corte la cabeza sea a mí. Prefiero vivir, gracias.
— Está bien, lo haré. Lo haré— dijo asustado, para que luego Derek vomitara sobre el piso sangre, pero esta era completamente negra y espesa.
— OH DIOS MIO, ¿QUÉ ES ESO?— grité asqueada poniéndome detrás de Stiles ocultándome tras él.
— Mi cuerpo, intenta sanarse.
— Creo que no lo está haciendo muy bien.
— Háganlo, háganlo ahora.
Stiles se giró a mí. ¡Ni loca!
— No me mires a mí, tú eres el hombre.
Stiles gruñó para agarrar la moto-cierra y ponerla sobre el brazo de Derek.
— ¿Chicos?
— ¿Scott?— preguntamos ambos.
— ¿Qué diablos están haciendo?
— Acabas de prevenir una vida de pesadillas— le expliqué mientras Stiles suspiraba de alivio.
— ¿La trajiste?— preguntó Derek.
Scott sacó la bala de su bolsillo y se la entregó a Derek.
— ¿Qué harás con ella?— le preguntó Stiles.
— Voy a...
En eso Derek cayó desmayado, dejando que la bala cayera en una rejilla. Scott fue por la bala, mientras que nosotros tratábamos de despertar a Derek.
— Derek— lo sacudió Stiles.
— Vamos, Derek. Despierta— dije golpeándole un poco la cara—. ¿Qué haremos?
— No la alcanzo.
— No se despierta.
— ¡CREO QUE ESTA MUERTO!— gritó Stiles.
— ¡LA TENGO!
— No me mates por esto— murmuro Stiles antes de darle un puñetazo a Derek, quien despertó para pedirle la bala a Scott.
Derek abrió la bala y quemó el acónito que había dentro, este lanzó un humo azul. Agarró las cenizas y las metió en su herida. Comenzó a gritar de dolor hasta que no quedó rastro de cicatriz alguna.
— Eso fue ¡INCREÍBLE! ¡SÍ!— gritó Stiles para que Scott y yo lo miráramos extrañados.
¡¿QUÉ ERA LO QUE VEÍA DE INCREÍBLE EN TODO ESTO?!
— ¿Estás bien?— le pregunté.
— Claro, el dolor me fascina.
— No me hables así, perrito. Salvamos tu vida, por si no te diste cuenta. ¿Ya nos dejarás en paz?
— Supongo que la habilidad de usar el sarcasmo es buena señal— dijo Stiles para que esta vez sólo Derek y yo lo miremos mal.
Stiles era un caso realmente perdido.