- No… a mí no me metan en eso. - Contestó luego de guardar silencio para oír de Carmenza y Fernando, argumentos ideales para decirle a Domingo todo lo que estaba sintiendo. - Entonces no saldré de esta habitación. - Fernando se cruzó de brazos. - Manipulador, caprichoso y altivo. - Reprocho desde el sofá - Gracias, gracias y gracias. Niña berrinchuda. Toma las riendas de tu vida que ya harto tiempo duraste sin hacerlo y dile a ese hombre que lo amas. Esa niñita que trajo es un pasatiempo de su vida. Él te ama, lo noté. Tengo cierto sentido para esas cosas, además nos criamos juntos y fue un hermano que no tuve y mira que si sabe hacer de hermano. Me cuidaba más de lo necesario. - No puede ser que me manipules de esa manera. - ¡Ándale niña! – Suplicó Carmenza – Solo le dirás

