En casa, Carmenza conversaba en la habitación con los jóvenes, Margarita se retiró un par de horas para asearse, con la confianza puesta en que la mujer estaría al pendiente de sus pacientes. La recuperación de Magdalena era perfecta, las heridas estaban prácticamente cerradas, pronto podría retirar los puntos de sutura sin ningún problema. Los días se pasaban entre charlas, apuntes chocantes y cualquier contrariedad que se pudiera manifestar. Pero en la tranquilidad de una relación madura y completa, la mente de Carmenza volada, imaginando un futuro, no lejano, entre los jóvenes. Magdalena se tenía confianza en Fernando. Por primera vez en su vida, sentía que no era necesario tener tanto y desconfianza por todo. Se dedicó el fin de semana a hablar con Fernando y a conocer un poco m

