Don Julio no entendía mucho las palabras de la anciana, pero siempre fue sensitivo como su esposa, y aceptaba que existen energía superiores a la física y que no todo tiene la explicación del mundo. José en cambio, esperaba en silencio. No creía, ni negaba la existencia de lo que mencionaba la mujer o Don Julio aseguraba conocer, pero respetaba las creencias de ellos y se mantenía al margen para solo apoyar en caso de ser necesario, finalmente, de él fue la idea de visitar a Sefora, buscando respuestas. - Estas muy disperso, desde ese día, tu mente no ha parado de pensar y así las energías no se pueden comunicar contigo. - No he sentido nada - Murmuró para si mismo. - Por que estas disperso en tus emociones, pero es por lo dramático de los eventos Julio. - Entonces ¿Qué tenemos qu

