De vuelta a casa, era imposible notar el camino, la oscuridad reinaba por la hora, pero ellos iban sonrientes y vigorosos. Aun no tenían claro los pasos a seguir para conseguir a Magdalena o Rosa. Así como tampoco sabían exactamente si ellas, eran la misma persona. Pero eso podría esperar, ahora que la esperanza estaba más viva que nunca. Los primeros rayos de la madrugada iluminaron su sendero. En el sentido opuesto a su camino, Magdalena caminaba con destino improbable, con el corazón rogándole volver a esa casa pero con la mente dispuesta a dominar los sentimientos. No podía volver, por que le sería difícil vivir al lado del único hombre que ha amado en su corta vida y que ahora, estaba formando un hogar ante sus ojos, con una mujer que era prácticamente imposible de odiar. Finalmen

