- Sal Domingo - Mencionó Don Julio con severidad - Por favor – Bajó el tono de voz al notar el rostro de sorpresa del joven. Él se retiró de la habitación en silencio. Afuera esperaba Marcela conversando amenamente con Rocío, las mujeres sonreían. - Es una exageración - Mencionaba burlándose Rocío. Marcela sonrió cordial. Domingo se acercó hasta ella y le tomó del brazo en un agarre tierno. - Madre, pasaremos a desayunar. - Se dirigió a Rocío. - Si... claro hijo. Con el alboroto de la niñita esa, se nos pasó la hora. Vamos niña, está servido. Caminaron hasta el comedor, en él estaba Carmenza y Nora, cubriendo los platos del desayuno que esperaban sobre la mesa. Domingo entró a la habitación de la mano de la joven, ante la mirada incrédula de Carmenza, mientras que No

