Don Julio torció la boca confundido. Domingo sonrió. - No padrino, no es familia suya. Es que es un apellido “común” en la ciudad. - ¿Estás diciendo que soy común? ¿Qué somos comunes? - Replicó la joven señalando al señor y a ella respectivamente. - ¡Ja! - Domingo sonrió complaciente - No te enganches en mi contra, estas en terreno desconocido. - Creo que, si entiendo lo que están diciendo, estoy a favor de … - Se excuso con su silencio. - Marcela – La joven respondió muy sonriente. Ella era muy afable, siempre tenía una amplia sonrisa dibujada en su rostro. De esas personas que son amables, cortes y educadas. A las que difícilmente puedes ignorar u odiar. - ¡Hijo! - Un grito se escuchó desde la entrada de la casa. Domingo cerró los ojos con fuerza antes de girar pa

