La noche se asomaba de a poco, la claridad del día se iba ocultando, el clima desciende a esa hora un par de grados y se sentía el frío. Ella caminaba en dirección contraria a la ruta hacía el pueblo. Nada en el lugar le era conocido y se sintió aliviada por eso, por lo menos no se encontraría con los hombres de Vergel, eso esperaba. Del otro lado del camino, en dirección al pueblo, don Julio y Jose cabalgaban apresurados pero a un ritmo apropiado para observar cualquier situación. - En este punto me enfrenté a los hombres de Vergel. - Recordó don Julio - ¿Como? - Se alteró José - ¿Cuándo fue eso primo? - Días antes del secuestro de Rosa, primo. Yo sabía que ellos estaban en la casa, en las siembras. Es más sabía del papel del viejo Moretti en todo eso, pero no quise decirle nada

