En casa todo transcurría en una espesa calma, luego del estallido de sentimientos. Nora y Carmenza terminaban la cena entre la angustia de pensar en Magdalena. Desde que salió de la habitación de Fernando, no la habían visto y era muy probable que tomara la decisión de irse, por todo lo que acontecía a su alrededor. Domingo converso un poco más con don Julio, pero lo hizo solo hasta que pudiera llevarlo a su habitación a descansar. José regreso a casa luego de terminar la ubicación del ganado, llovía aún más fuerte que en la mañana y debían organizar el espacio en el que se alimente. Para el hombre era un placer no llegar a casa, sabiendo que enfrentaría la nueva realidad de su hijo, y el comportamiento desafiante de su esposa. Rocío se enfocó en atender a Marcela, le ayudo a instalar s

