El silencio recorrió la reunión, mientras todos observaban a Domingo, pero su reacción no se daba, él no dejaba de mirar a Magdalena y del otro lado del salón, Marcela observaba con detenimiento, cada gesto y movimiento, del ahora, padre de su hijo. A ella, también se le veían los ojos llorosos. Rocío le renegaba José y este la ignoraba, él esperaba impaciente a que Domingo caminara. - Hijo - A don Julio le tembló la voz - Necesitas tomarte un respiro y procesar lo que paso. - No, esto se puede solucionar - Le mencionó a Magdalena, tratando de tomar su mano. - ¿Qué? - Respondió con enojo - ¿Cómo solucionas tus dudas acerca de mi? Mejor aún ¿Cómo solucionas el embarazo de ella? No hay nada que hacer Domingo. Y, no tienes que irte. Me voy yo. -Ahora se van a ir los dos - Susurró

