Camila regreso la mañana siguiente con su cara bien lavada, la única persona que la había extrañado era el patriarca, el le tenía respeto y la admiraba por traer a este mundo a su flor más preciada, como toda madre irresponsable ella subió hasta su habitación, no aguantaba la jaqueca que cargaba por todo el alcohol que había bebido el día anterior y no soportaría los llantos de la niña a su lado. Roberto no tenía vergüenza, así que entró a molestarla a la habitación, de igual forma Maximiliano odiaba a la mujer y nunca en su vida iría a buscarla. -.¿Que haces aquí?. Sal de mi habitación-. -.Quiero que cumplas con tus servicio, he comprado mucho juguetes y quiero que los estrenemos juntos-. Camila tenía demasiado sueño y ahora había vuelto con su amante favorito, el hombre que ella amab

