Consulta.

1194 Palabras
Elizabeth cada día estaba más cansada y solo una rutina sencilla de limpiar una habitación la terminaba agotando hasta el cansancio, se apresuraba por terminar sus obligaciones para luego ir corriendo a dormir en su pequeña y fría habitación. Camila seguía viajando de casa en casa y Maximiliano se había olvidado totalmente de ella, sin ganas de volver a verla más nunca en su vida, solo quería que esos dos años pasarán lo más rápido posible y terminar con esa farsa, solo rogaba a Dios que esa mujer no hubiese quedado embarazada, de lo contrario le tocaría aguantarse ese calamar por muchos años más.. -julio me siento cada día más cansada y con un sueño tan profundo que me domina- ella le hablaba mientras bostezaba al mismo tiempo. El mayordomo solo asentía y usaba su libreta de notas que siempre llevaba consigo para responder a los comentarios de su pequeña.. -.?️no te preocupes que mientras yo siga teniendo vida, estaré dispuesto a ayudarte con los labores de la casa?️-. -.Gracias Julio eres mi única familia-. En sus ojos había tristeza al ver al hombre deteriorándose por la vejez. -Que hacen ustedes ahí sentados sin hacer nada, tu Julio coje este dinero y ve a comprar unas cositas que me hacen falta-. Lucrecia tenía una mirada diabólica. y es que algo se traía entre manos, por lo que cuando el mayordomo salió en busca de las compras que eran innecesarias, no perdió tiempo en mandar a Elizabeth al baño. -.Corre ve y orinas en un recipiente y luego sumerges esto en el, te apuras-. Elizabeth corrió al baño, ella no era tonta, había estudiado y en secundaria le habían explicado cuáles eran los métodos anticonceptivos y como realizar una prueba de embarazo casera, fue ahí cuando se recordó que su periodo no había bajado en varios meses, que ella tenía sintomas similares a un embarazo y no sabía si ese hombre se había cuidado aquella noche, muerta del miedo entro y realizó la prueba, su corazon latía a mil por horas, el resultado era el que todos esperaban, salió del baño y le entrego la muestra a su tía política.. -.Ahi tiene Señora Lucrecia-. Su manos temblaban de solo pensar en que estaba embarazada. -.POSITIVO estás embarazada, sube tus trapos a un cuarto de la primera planta, quiero que dejes de hacer los oficios de la casa y te alimentes bien, mañana iremos a tu primera consulta-. El corazón de Elizabeth se le quería salir por la boca al escuchar las la palabras positivo, ella traería un hijo al mundo, un compañero para su vida y su tía le había permitido tener una mejor vida, no cabía de la emocion, en lo que el mayordomo llegó ella no aguanto un segundo más y le contó todo lo sucedido, julio solo pudo llorar desconsoladamente, el sabía cuál era el futuro de esa criatura y lo que su niña sufriría a consecuencia de ese bebé.. -.Se que estás tan feliz como yo pero no debes llorar, mejor alégrate por mi, mi tía! Bueno la Señora Lucrecia me permitió dormir en una mejor habitación, así mi hijo y yo no tendremos frío y me permito alimentarme debidamente, ayudame a subir mis cositas si?-. su rostro irradiaba felicidad y no era para menos ella traía una semilla dentro de ella, era la felicidad entera para ella.. Entre ambos acondicionaron una habitación que tenía un gran ventanal con vista al hermoso jardín que le permitía sentir los ricos olores de cada flor, ahora sería diferente todo para ella, ¿será que sus tíos la tratarían bien de ahora en adelante por que ella se sacrificó esa noche? Tenía años que no dormía tan rico, la cama estaba suave y se pudo dar una ducha con agua caliente, fue a la cocina y después de tantos años se pudo rellenar un emparedado con suficiente relleno, comió manzanas y hasta un postre le habían dado las criadas.. -.¿Ya estás listas?. Apúrate que hoy tengo una cena en casa de los King-. Su sonrisa siempre era malvada. Contorneado su figura salió Lucrecia y detrás de ella iba la frágil joven que una ves más seria engañada, mientras el auto rodaba por la gran cuidad, unos ojos expectantes observaban como estaban de cambiadas las calles, desde que se había graduado de la secundaria en una escuela pública, la familia la envio a estudiar en un barrio lejano de la cuidad, no querían que alguien la reconociera pero aún así querían que ella estuviese preparada con una educación básica, no sabían para que podría servirles en el futuro la chica. Le encantaba ver los grandes edificios, el chofer se había desviado hacia los suburbios de la cuidad en donde vivian las personas de clases media, se bajaron en un edificio no muy grande y ambas entraron, un médico reviso a Elizabeth y luego la envío hacia fuera.. -.¿Dime cómo ves a la chica y al bebé?-. Lucrecia estaba impaciente.. -.la joven es muy delgada, debe alimentarse mejor si quiere lograr el embarazo sin complicaciones, ahí te dejaré anotada las pastillas que ella debe tomar, es indispensable que se tome a diario sus vitaminas, el bebé están bien formado y tiene buen tamaño-. el médico miraba los senos de la mujer que le causaban deseo. -.¿Cuanto tiempo de embarazo tiene?-. Lucrecia se cubría con su bolso de mano, le daba asco el hombre que tenía enfrente.. -.Tiene cinco meses, su vientre aún está plano por su mala alimentación-. el médico se quitó su bata y la tiró aún lado. -.La enviaré cada mes a que la revises, ahora dime cuánto te debo?-. sus nervios la traicionaban y mientras sacaba su chequera de la bolsa, se le cayó al suelo.. -.Sabes como me gusta cobrarte, ahora se obediente y complacerme-. el médico se acercaba a ella con gran velocidad. Lucrecia se agachó para recoger la chequera y salir rápido del lugar, pero de ahí no saldría hasta que la deuda no estuviese saldada, cuando se levantó ya tenía al hombre enfrente. -.Hoy solo se me antoja hacerte sufrir un poco, quiero saborear esa nueva cirugía, quita tu camisa-. Lucrecia con asco se desvistió dejando su cuerpo desnudo para el hombre, quien se apoderó de su pecho y usos sus dedos para hacerla llegar al éxtasis del placer, el hombre le daba asco, pero aún así el sabía cómo despertar cada punto de su cuerpo y terminaba pidiendo para que terminara su trabajo.. Media hora después salió toda despeinada y de mal humor del consultorio arremetiendo con la pobre chica. -.Muevete que estoy cansada y todavía tengo un compromiso-. Lucrecia caminaba rápido hacia el auto. Elizabeth corría detrás de su tía, estaba feliz por que la había llevado a la consulta, cuando estuvieron juntas en el auto de camino nuevamente a la casa la chica no se aguanto y se voltio hacia la mujer para interrogarla. -.Que dijo el médico de mi bebé-. su rostro mostraba la felicidad más grande del mundo.. -.Dijo que estabas mal alimentada y el bebé no estaba completamente sano, lo más seguro es que no logres tenerlo-.
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