Me bastó un fin de semana para reafirmar que algo más me estaba pasando con Sol. Su compañía durante los dos días me hizo sentir tan bien con ella y conmigo mismo que empecé a considerar la idea de verla de otra forma. Por demás estaba decir que para mis ojos, era la mujer más linda que conocí alguna vez, pero detrás de esa elegancia y delicadeza que escondía su aspecto, había un ser que me agradaba y mucho, desde sus creencias, sus valores, su fortaleza y todo lo que la construía como la persona perfecta que creía que era a pesar de sus trastornos al respecto. Ella me atraía cada vez más y me di cuenta que eso podía ser peligroso el lunes a la madrugada, cuando después de venerarla y celebrar sus veintiséis juntos debajo de las sábanas, se fue y se llevó con ella una parte de mí que m

