Hace mucho que no hablaba con este idiota. Jack, era un amigo mío recuerdo muy bien cuando nos conocimos él mismo un ratoncito asustado, en un bar nudistas. Diego, me había llevado a ver lo que era un cabaret cuando cumplí los 16 años ahí fui a lo vi, hice una escena en el que él era mi novio lucía totalmente asustado, y bueno yo también estaba así si estaba en su situación una tipa medio desnuda bailándome en frente, creo que también era su cumpleaños y ese era el regalo de sus amigos, nunca escuché agradecerle tanto a alguien en mi vida, él era tan bueno y simpático algo contrario a mi y ahora estaba totalmente corrompido, había cambiado tanto desde que le conocí ya no era aquel chico tímido y que apenas hablaba con una chica y se sonrojaba ahora era un imbécil total como Diego, como Stephen y como todos los hombres,
- Vienes o no? .- Pregunte después de todas las cosas que nos dijimos-. Tengo ganas de verte y comer .....
- ¿Pizza?
- Si Jack Morgan, tu yo, una pizza, cerveza, no sé piénsalo?
- Me convenciste cuando me dijiste tengo ganas de verte.-Lo escuche reír al fondo-.
- No seas morboso, ¿dónde está el Jack, que conocí en aquel cabaret?
- Eso es pasado, no me hagas recordar eso tuve que pagar 12 sesiones en un terapeuta, y creo que no podría superar eso.-Dijo serio yo reí-.
- 12? Yo creí que eran 30 sesiones.
- Estas como muy graciosita Nikole.
- Sabes que así soy, además no tengo la culpa de que hayas tenido que pagar 50 sesiones de terapia.
- Fueron 12 y ya cállate.
- Ay Jack, vienes o no?
- Allá voy, pides la pizza tú, y yo obtendré las cervezas.
- Ok, ok, nos vemos en media hora?
- Aja.-Respondió-. Ya voy saliendo, en lo de tu madre verdad?
- Si.-Suspire-. En lo de Sarah.-Colgué-.
Mire mi teléfono eran las 6:30 pm, Lo tire en la cama y suspire, me quedaría 6 minutos sin moverme o pensar, la flojera se apodero de mi rápidamente, me sacudí y busque mi teléfono, marque el número de la pizzería que había anotado del refrigerador de Sarah, yo levante, tomo una ducha fría me vestí y habían pasado unos 20 minutos. Escuche el timbre de la casa sonar y baje corriendo las escaleras. Sam y Stephen estaban sentados en la sala viendo la televisión, no sé si Stephen no tenía nada más interesante que hacer que estar con Sam, ¿Por qué mierda estaba pensando en él?
Abrí la puerta y estaba el chico de la pizza, mierda no traje mi dinero y tampoco pensaba subir.
- Hola.-Le dije al chico-.
- Hola.-Dijo aquel chico-. Hijo 15 $.-Dijo con una sonrisa-. Más propina.-bromeo-.
- Espera muchachote.-Bromee-. Ya vuelvo.-Sonreí y yo dirigí hacia la sala-. mmm Sam, hermanita hermosa.-Dije parándome al costado del sofá-.
- ¿Qué quieres? .- Dijo ella-.
- Te recuerdas esa vez en la que aquel chico te dejo en medio de la ...- No pude terminar porque me había mirado tan mal-.
- ¿Cuánto quieres? .- Pregunté ella yo sabía bien que ella tenía dinero porque ella no tenía la manía que tenía yo-.
- Solo 50 $ .- Dije-. Te los devuelvo cuando suba arriba.-Sonreí y los tomo y mire disimuladamente a Stephen y antes de salir dije-. Ah hola Stephen, no te había visto.-Salí sin que él respondiera-.
Le di al chico el dinero y el cambio le dejo propina me sonrió de oreja a oreja, cerré la puerta y justo cuando iba a subirme a la escalera alguien golpeo la puerta, ya sabía quién era el único que golpea la puerta siendo que hay Timbre es Jack, reí ante eso. Sam, y Stephen, se levantaron y estaban en la puerta de la sala mirando.
- Es para mí, yo atiendo.-Dije retrocediendo dando la vuelta para abrir la puerta-.
Y ahí estaba él con su sonrisa que enamoraría a cualquier persona.
- Traje la cerveza.-Medio gritó entrando con alegría y abrazándome-.
- Y yo tengo la pizza.-Dije en un asentó tipo Italiano mal hablado-.
Sam y Stephen miraban la escena, pero a mí no me importaba, admiro había un tiempo en donde me importaba lo que decían de mí o pensaban creo que era cuando tenía 7 o 8 años pero ahora ya no. Tome a Jack, de la mano y subimos a mi habitación. Jack, para mí era una de las mejores personas, con él yo podría contar para lo que fuera. Diego, era mi mejor amigo él era como mi hermano y había ciertas cosas que no podía confesarle ya que se ponía celoso y hacia ciertas estupideces, pero con Jack, era distinto con él podía hablar sin miedo, podríamos pasar todo el día juntos y hablar contarles cosas que no soy capaz de decirle a Diego, como yo confiaba en él y él en mí, éramos muy buenos amigos podríamos pasar semanas enteras sin hablarnos pero cuando nos veíamos retomamos la misma conversación en donde nos habíamos tenido éxito.
Lo guié hasta mi habitación y entramos dejamos sobre la cama la caja de pizza, y nos sentamos en el suelo, el saco una de las botellas de cerveza que contenía 6 unidades y la destapo con la mano, me la paso.
- Oye para cuantas personas trajiste? .- Dije refiriéndome a la cerveza-. Vas a emborrachar a la marina con eso.-Dije irónicamente y riéndome-.
- No exageres niña, son pocas comparadas con las que pensaba traer.
- Te recuerdo que cuando tomas demasiado tu gay interior vende un flote y es imposible controlarte.
- Amaneció simpática la niña hoy.
- Que gracioso oxigenado.
- Bueno ya deja a mi oxigenado cabello en paz.
- Ja! Admite que si eres oxigenado.
- Bueno cambia de tema Nikole, deja a mi sexi cabello en paz.
- Solo si admite que eres oxigenado.
- Bueno, cállate.
- bueno entonces vas a emborrachar a la marina con toda esa cerveza?
- En realidad pensé.
- tú piensas?
- Te ignoró, como dijeron pensé. Nikole, está en la casa de su madre y que imprime una madre si el amigo de su hija un apuesto muchacho súper sexy llega con municiones de cerveza a su casa.-Rió el-. Me gusta tu habitación, no sabía que te gustaba el rosado.-Ahora él se burlaba de mi-.
- Oye.-Le pegue en el hombre-.
- Si claro niña fresa.
- Sacaste boleto rubio oxigenado.- Comencé a golpearlo-.
- Es broma, es broma.-Se enderezó-.
- Detesto mi habitación, ni es mía.
- Te estás contradiciendo.-Dijo él chocando su hombro contra el mío-. ¿Cómo la estás pasando? .- perdieron-.
- De maravillas.-Dije sarcástica-. Tengo una hermana con el coeficiente intelectual de Isaac Newton, una madre que me adora, me aprecia y que le encanta como soy, un amigo que me mandó a volar porque no le conté que me iba en lo de Sarah, ¡Si esto es maravilloso , sin duda!
- Oh, vaya no puede ser tan malo.-Dijo él-. Solo recuerda que tu padre vendrá pronto y todo terminará, y mientras eso pasa yo estoy aquí.-Dijo levantando las manos-. Puedo darte lo que quieres así que ya sabes dónde encontrarme.-Guiño un ojo-.
- En lo de tu madre? .- Me reí-.
- Arruinas mi momento de chico sexy Nikole.
- sexy? Oh eso era lo que estabas haciendo?
- Estas graciosa hoy ridícula.
- Bueno bueno y dime ¿cómo está tu mamá?
- Bien, sabes después de que papá se casará, se buscó un novio, y todo eso es lo peor, por cierto te mandas saludos.-Dijo él-.
- Por lo menos tiene a alguien.
- Si, pero es lo peor.
- ¿Por qué lo dices? .- Tome un trago-.
- No te imaginas lo horrible que es estar escuchando a mi mamá darle amor a su novio
Sin más escupido toda la cerveza que había tomado, esto es lo mejor que me ha contactado este idiota en serio no pudo con él.
- Ya deja de reírte por favor-
- Es que no puedo olvidar lo que dijiste.-Continúe riéndome-.
- Que bueno que te divierta mi desgracia.
- Lo siento ya me detengo.-Suspire tratando de poder controlar mi risa-.
- Ya? .- Pregunta mirándome seriamente-.
- Si ya.
- Oye no tienes otro lugar a donde ir? Es que me agobia todo este rosado.-Dijo mirando su alrededor-.
- A mí también, vamos.-Me levanté y le tendí la mano-.
- ¿A dónde? .- Preguntó incrédulo-.
- Al fin del mundo y más allá.-Reí levantándose-.
- Sí que tienes problemas niña.
- Cállate y camina tarado.
Lo llevaba al balcón desde ahí se podría ver el frente de la casa y detrás, había visto algunas mesas de madera con asientos, era bastante grande también había una piscina, en pocas palabras la casa de Sarah, era enorme y creo que no alcanzaría a conocer todo.
Desde allí se podría ver el cielo, la luna y las estrellas, me impresionó casi nunca lo que la mayoría de las veces que salía iba a discotecas bares y todo tipo de cosas relacionadas a eso y la ciudadanía más romántica que tuve fue en primaria cuando un chico de mi edad eso de 10 años me invitó a salir, fuimos con su madre al cine a ver una película infantil, de princesas él me dio mi primer beso y recibí una patada en los testículos, solo tuve 10 años estaba asustada y ¿What?
Nos pasamos casi toda la noche hablando, se terminó la cerveza y comimos nuestra pizza que estaba fría y asquerosa, conseguimos algo que beber del mini bar de Sarah, mini bar no, era una barra de bebidas que tenía en la sala entramos sin que Sam y Stephen se dieran cuenta y sacamos una botella de whisky y tequila, no sé porque tenía ella eso si ni nos acostumbramos a beber, lo que si se es que se nos subió el alcohol a la cabeza y empezamos a hacer nuestro bochinche público, Jack comenzó a poner música de su celular y bailaba encima de la mesa, luego empezaba a sacar la ropa la camisa y yo le ponía dinero dentro de sus jeans y le gritaba 'MUCHA ROPA, MUCHA ROPA' y nos reíamos como dos locos drogados. las luces se presentaron a prender y salió Sam.
- Nikole! .- Dijo creo que gritaba ni siquiera la escuchaba bien volvió a gritar-.Nikole!
- Shuu.-Dije poniendo mi dedo sobre mi boca y sosteniéndome del hombro de Jack, del otro brazo libre-. Despertaras a los vecinos.-Mi voz sonaba como la de los borrachos Jack, y yo nos miramos y nos reímos fuerte-.
- Shuuu.-Dijo Jack, esta vez tambaleándose-.
- No me cagas.-Dije tambaleándome con él-. Y calla que los vecinos.-Volvimos a reir alce el frasco de whisky y Jack, el de tequila arriba y empezamos a cantar. Sam, nos miraba anonadada, con la boca abierta y Stephen estaba detrás de ella mirando con cierta simpatía-.SAM.-Grite-. CIERRA LA BOCA QUE HAY MOSCAS Y SE TE METERÁN EN LA BOCA. -Yo reí mis palabras sonaban distorsionadas-.
- ¿Qué mosca? .- Dijo Jack-. Ahí cabría un ferrocarril completo.-Se burló, y tambaleo nuevamente, de repente se arrepintieron que dieron vueltas-.
- Ya basta los dos por idiotas.-Dice Sam, un poco molesta-.
- Ya se molestó la loca.