Relata Santiago: Después de pasar unas excelentes vacaciones con mi esposa, volvemos a casa. Por la noche cuando todos nos sentamos en la mesa procedo anunciar mi boda eclesiástica con Erika. La tomo de la mano y juntos nos levantamos, carraspeo la garganta e informo. Familia Rúales, quiero hacer el anuncio oficial de mi matrimonio eclesiástico con mi bella esposa. La abrazo y le doy un pequeño beso. El aplauso del abuelo, la tía Selma, el tío Frank y Kevin se escucha por todo el comedor. Los demás están con cara de póker y en especial Anabel, esta última lanza el tenedor y se marcha. En realidad poco me importa lo que Anabel haga, si ella aún tenía la esperanza de que algún día volvería a sus brazos, con esto le estoy dejando claro que nunca más volveré, porque gracias a su rechazo co

