Bajo mi mirada a sus labios carnosos y vuelvo a mirar sus ojos negros los cuales brillan a espera de una respuesta, en la punta de mi lengua tengo las palabras, no obstante, me he quedado sin voz. Su mirada es intensa, tanto que me siento perdida en ella. Cierro mís ojos al contacto con sus labios, aquel beso estremeció hasta la célula más diminuta de mi cuerpo, su lengua recorre mi boca formando así un beso ferviente de esos que te dejan sin aliento. Con mís ojos aún cerrados dejo caer mi cabeza hacia tras, aposentándose así en su hombro. Siento mi cuerpo instigar cuando sus labios bajan acariciando mi cuello, llega hasta el hombro y vuelve a subir hasta mi oído, donde se detiene y susurra. —Te amo— su voz, su aliento, su no se que, despierta los bellos de mi piel dejando un dermis tota

