La frustrada Sofía
Con esta panza tan enorme y siento horrible parezco una ballena Y aunque trato de dar lástima el estúpido de Ricardo no me mira he intentado las mil y un forma de conquistarlo pero no lo he logrado.
Hoy en la fiesta estuvimos muy bien claro a él le interesa que tomen fotos y lo vean bien junto a mí, pero cuando llegamos tratare de seducirlo, lo he visto tomar algunas copas, así que me voy a aprovechar de eso, deseo tanto a Ricardo, que cuando lo tengo cerca siento como mis bragas se mojan.
Al llegar a casa ni siquiera se toma el tiempo de hablar conmigo o de acompañarme solo se despide y se va a su cuarto.
—Ricardo, ¿podemos hablar?
—Que quieres Sofía, debes descansar, hemos abusado al no mantener el reposo.
—Pero Ricardo, solo quiero que me acompañes solo un momento y tal vez nos podemos divertir un poco.
Me acerco y cuelgo mis brazos en su cuello y busco besar sus labios, pero el muy desgraciado esquiva mis caricias.
—No, Sofía debo irme a mi habitación.
— Solo quiero que me hagas tuya, te lo ruego.
Aún con esta panza me arrodillo, solo quiero un poco de atención de Ricardo.
—¿Qué haces Sofia? Levántate, no, no tienes porqué hacer eso.
—No me dejas opción Ricardo, soy una mujer deseosa de ti, ¿como debo pedirlo? He intentado todo y ni siquiera por que llevo a tus hijos en mi vientre, me puedes cumplir ese deseo.
Comienzo a llorar de manera dramática y él me abraza muy fuerte.
—Lo siento, no quise hacerte daño, por eso he sido claro contigo desde el principio.
—Lo sé, y yo también he sido clara contigo y me repito todos los días que lo nuestro es solo un compromiso por los bebés. Pero como mujer también necesito atenciones que por si no lo sabias favorecen a los bebés.
Ricardo hace silencio y me mira fijamente.
—Creo que este tema lo hablamos mejor mañana.
—No, Ricardo de me hagas esto, no me dejes así, sé que no me veo sexy con esta panza, pero mira mi lencería.
Veo como Ricardo me ve con deseos, se pasa su mano por el mentón, se que me desea, solo se cohíbe de hacerme suya.
Vuelvo a acercarme y de una vez lo beso con pasión, siento como él me responde de la misma manera, y comienza a acariciarme, es un poco agresivo con sus caricias y yo estoy que me derrito ante su calor y deseo.
Saborea mis pechos que están voluminosos y apetecibles, siento como está desesperado, pero por un maldito momento creí que lograría mi cometido hasta que nombró a la difunta.
—Te deseo tanto Valeria…
—¿Qué? Soy Sofía, la madre de tus hijos.
—No se lo que digo, Sofía, creo que es por los tragos que tomé, mejor dejemos esto hasta aquí.
—No por favor vamos a seguir, prometo que no me importa si me confundes, solo hazme tuya.
Lo abrace con fuerza para besarlo nuevamente, pero él me habla con brusquedad y me separa de su cuerpo.
—¡Basta Sofia! Basta no forcemos las cosas.
Con la fuerza que me separó quedé sentada en la cama mientras veía como se alejaba y cerraba la puerta.
Maldita seas Ricardo, odio cuando me haces esto, pero te veré rogando de rodillas, tengo que inventarme otra estrategia, para seguir teniéndote cerca.
Por los momentos Beatriz, es la única que tengo de mi lado y es a la que lloro para que abogue por mí con Ricardo, pero me parece tan injusto llevó en su vientre a sus dos hijos, acaso eso no es una razón suficiente como para que me quiera, me tome en cuenta o por lo menos me haga una caricia.
Hablaré con Vicky para decirle que levante ese maldito reposo, sí le saqué provecho pero no obtuve el resultado que quería después de la fiesta yo quería que ese hombre me volviera a tocar, por lo menos que me haga suya por primera vez.
No se hasta cuando el fantasma de Valeria, me va a perseguir, juro que esta situación me esta volviendo loca.
Pasé toda la noche pensando en mi siguiente jugada y no me queda más que seguir fingiendo malestar, por lo menos así tengo la lastima de Ricardo.
—Vicky voy a consulta, necesito otro reposo o algo que haga que Ricardo se fije en mí.
—Ahora qué estará planeando esta loca.
—Algo bueno, así que prepárate, voy saliendo para allá.
Al salir Beatriz está en la sala, así que comienzo a fingir malestar.
—¿A dónde vas Sofia? ¿Te sientes mal?
—Si, me siento mal, creo que tengo cólicos, ya hable con la doctora y me está esperando.
—Vamos, yo te acompaño.
Esta señora es como un grano en el culo, pero la necesito, así que dejo que me acompañe. Al llegar a la clínica Vicky me espera como siempre y deja en espera a mi suegra, bueno casi suegra.
—Ahora ¿qué quieres, Sofia?
—¡Quiero a Ricardo, maldita sea!, pero aún no he podido conquistarlo.
—Aún está reciente lo de Valeria, tal vez debes darle un poco de tiempo.
—No, no quiero, quiero a ese hombre en mi cama, en mi vida, en todo.
—Pero ya tienes terreno ganado, de que te preocupas, Valeria murió, tienes todo el tiempo para conquistarlo.
—Pues sí, la verdad no se porque me siento presionada con este tema Valeria está muerta y se que es la única mujer que ha ocupado el corazón de Ricardo, quiere decir que no tengo competencia.
—¿Ahora qué piensas hacer?
—Pues en realidad si me he sentido extraña desde ayer.
Vicky me comienza a realizar mi chequeo y sorpresa ya estoy en trabajo de parto.
—Pero explicame cómo es que ya estoy en trabajo de parto.
—Normalmente por ser gesta de mellizos el embarazo no llega a las cuarenta semanas, sin embargo, tú estás apta para tenerlos y tienes el tiempo completo.
—No, no quiero parir, debes programar una cesárea y ya sabes, debes colocar que los bebés son prematuros. Por qué si no el tiempo no cuadran y Ricardo se dará cuenta.
—Hago todo esto por el bien de los bebés y ojalá que el espíritu de valeria cuide de sus hijos.
—Que ridícula eres, ya informale a mi suegra que ya conocerá a sus nietos.