Ricardo enamorado
Me siento muy mal por la situación con Sofía, la verdad no la quiero hacer sufrir, muy hermosa se ve con su barriga inmensa, pero no puedo sentir nada por ella más allá que agradecimiento por tener a mis bebés.
He intentado llevármela bien con ella e inclusive e intentado intimar con ella, pero siempre pasa, siempre llega a mi mente el recuerdo de valeria, la extraño tanto, que aun no puedo creer que esté muerta, mi corazón aun no esta preparado para dejarla ir.
Me incomoda mucho el hecho de que Sofia quiera llevar esta relacion a algo más formal, sin embargo, muchas veces pienso que tal vez ella se lo merezca, al fin y al cabo ella será la madre de ,mis hijos, y ninguna otra mujer ocupara el espacio de Valeria y menos el de ella como madre de mis hijos.
Estoy en plena conferencia internacional cuando mi secretaria entra con gran alboroto sin importarle nada a darme la mejor noticia del mundo.
—¡Señor Hidalgo los bebés ya vienen, los bebés!
—Que!
—La señora Beatriz llamó, que están preparando a la señora Sofía para una cesárea de emergencia, los bebés se adelantaron.
No me importa dejar la sala, primero están mis hijos, le aviso a mi chofer que me lleve, creo que con tantos nervios podría ocasionar un accidente.
Llego a tiempo a la clínica y veo justamente cuando están llevando a Sofía al quirófano, así que me acerco para hablarle.
—Hola hermosa, aquí estoy, todo va a estar bien, lo prometo.
—Ricardo tengo mucho miedo, los bebés se adelantaron, tengo miedo.
—No te preocupes, todo estará bien, ellos son tan fuertes como tú.
Veo que Sofía está muy nerviosa y asustada así que trato de calmarla, mientras la dirigen al quirófano. Le doy un beso en la frente y llegue al límite del acompañamiento. Mi madre se acerca, se nota feliz y a la vez nerviosa.
—Ven hijo debemos sentarnos y esperar a que todo salga bien.
—Si, eso espero mamà. No entiendo que paso, si aun faltaban algunos meses.
— Ricardo tu eres el culpable de que Sofía esté en el quirófano antes de tiempo, me dijo que discutieron anoche. Qué es lo que te pasa? Entiéndelo de una vez por todas, Valeria ya no está, se murió.
—Mamá no es el momento de hablar de esto, por favor.
—Si lo es, te lo dije que no le hicieras desplantes ni la tratarás mal y es lo primero que haces Ricardo, muy bien ella pudo terminar su embarazo con normalidad, con tranquilidad. Te lo advierto si ella decide irse a su apartamento la apoyare en todo, pero tú estarás lejos de tus hijos.
Lo que me dijo mi madre me hizo temblar, después de tanto intentar ser padre y ahora serlo y no poder disfrutar de mis hijos me hace sentir lo peor.
—Eso no pasará mamá, prometo arreglar las cosas con Sofia.
—No, a mi no me prometes nada, es a ella a la que debes cumplir y si de verdad quieres arreglar las cosas, pues ve pensando en la boda, ya estoy harta de este tema.
Mi madre se levanta de la silla y se va al cafetín, yo me quedo preocupado por Sofía y los bebés, hasta que al rato sale la doctora y me da la mejor noticia hasta el momento.
—Felicidades señor Hidalgo, es padre de dos hermosos bebes, una niña y un niño.
Dios estoy tan feliz que quiero abrazar a esta doctora.
—Pero ¿cómo están? Nacieron prematuros, tienen alguna complicación?
—Para nada son niños, muy sanos, con buen peso y buen tamaño.
—¿Y ella, Sofía como esta?
—Esta bien aun no ha despertado de la anestesia, ya fueron trasladados a la habitación, siganme para que los conozca.
Mi corazon late tan fuerte que siento que se me va a salir del pecho, al entrar a la habitación los veo en sus cunitas, wao, que hermosos la doctora me pasa a la niña y la cargo con tanto cuidado, es tan pequeña, pero muy hermosa, sus ojos son inmensos. Luego me pasan al varoncito, creo que es más grande y gordito, de seguro será muy glotón.
Me declaro enamorado de mis hijos, son unas bellezas, Sofía sigue dormida, me imagino debe estar cansada. Aprovecho que mi madre entra a la habitación, también está muy emocionada y yo salgo un momento, quiero darle una sorpresa a Sofía cuando despierte.
Fui a la joyería más cercana a buscar un anillo de compromiso y también compré unas flores. Regresé a la clínica y ella ya se había despertado.
—Hola ¿Cómo te sientes?
—Hola siento un poco de dolor pero estoy bien.
—Los bebés son preciosos Gracias Sofía por darme este regalo tan hermoso.
—Son muy lindos veo parecidos a ti.
—Es increíble, es como un sueño estas flores son para ti.
—Gracias, están muy lindas.
—Sofía, quiero disculparme por lo de la noche sé que no debe ser tan duro contigo perdón de verdad que he reflexionado y sé que he sido yo quien ha cometido muchos errores.
—No te preocupes Ricardo entendí que haga lo que haga tú no dejarás de amar a Valeria y yo no soy quien para obligarte a quererme a mí, así que decidí quedarme en mi apartamento, podrás visitar a los bebés cuando, quieras jamás, jamás dejaría a mis bebés sin tu amor, ellos sí se merecen todo, pero por mi salud mental y emocional es mejor que me vaya de la mansión.
—No, no, Sofía por favor no tomes esta decisión. Quiero que sepas que para mí ha sido difícil también y que he sido muy egoísta contigo, solo pensaba en mi dolor y menospreciaba tus acciones, la verdad he sido un cobarde Es por eso que te pido que no te vayas. La mansión es tuya y de mis hijos y por eso he decidido ponerle fecha a nuestra relación.
—¿Qué de qué hablas Ricardo?
Yo saco el anillo de la cajita y se lo colocó en su dedo y le digo:
—¿Sofía quieres ser mi esposa?
Veo que ella se queda inmóvil sus ojos se llenan de lágrimas y con dificultad me responde con un rotundo sí, sí acepto.
—Bien, estoy muy feliz ahora solo queda colocarle los nombres a nuestros hijos. ¿Qué tal Ann y Rick?
—Me parecen unos nombres hermosos se llamarán así