Me estoy volviendo loco
Ricardo.
Me he quedado mirando el teléfono. La pantalla todavía iluminada, la llamada de Juan. Su voz, tan diferente de la última vez que hablamos y lo más extraño mencionó a Valeria
Mi mente y corazón me gritaba que la siguiera buscando, que Valeria aparecería. Yo, estúpido, le creí. Pero el tiempo pasó, y la esperanza se fue desvaneciendo como el humo. Empecé a llorar, a pensar que había perdido a Valeria para siempre. Que nunca más la vería, que nunca más la abrazaría, que nunca más escucharía su risa. Por eso me refugié en los brazos de Sofía, me refugié en la idea de rehacer mi vida con una familia a lado de Sofía y de mis hijos.
Una sola llamada de Juan. "Ricardo, la encontré". La encontré... La encontré... El eco de esas dos palabras resuena en mi cabeza. No me dio más detalles,
Los recuerdos me asaltan, me golpean como una ola. Su sonrisa, su mirada, el brillo en sus ojos cuando me miraba. Recuerdo el primer día que la vi, en una fiesta de la universidad. Su cabello, su vestido, su risa... Me enamoré al instante. La seguí, le hablé, le pedí su número de teléfono. Me dijo que no podía dármelo, que estaba con alguien. Pero la convencí, la convencí de que yo era el indicado para ella, de que era un buen hombre, de que la haría feliz. Y lo logré. La hice feliz. Todo era perfecto, hasta que la perdí. Hasta que ese maldito avión se estrelló y nunca supimos de ella, nunca encontramos su cuerpo.
Mi corazón late con fuerza, mis manos tiemblan. La necesito, la necesito aquí, conmigo, pero sé que eso ya no puede ser. Tengo que volver a ser el hombre que era, el hombre feliz. Pero no sé cómo, no sé si podré. Pero tengo que hacerlo. Tengo que volver a ser Ricardo. Por Sofía, por mis hijos y por mí.
Luego llamaré a Juan, para que me de detalles de donde se encuentra el cuerpo de Valeria para poder hacer el protocolo de traer su cuerpo acá.
La puerta se abre y es Sofía, se a que viene.
—amor seguirás molesto conmigo?
—Sofía estoy trabajando por favor NO me molestes.
—Ricardo No seas así conmigo los mellizos van a cumplir un año, te necesito.
—Sé que cumplirán un año y ya todo está preparado para qué me necesitas?
—pues para que estés conmigo hace meses que no me tocas y para hacerlo prácticamente tienes que emborracharte.
—Sofía dejemos esto para después por favor necesito terminar esto.
Ella parece que estuviera sola, se acerca más y comienza a quitarse la bata de seda y a mostrarse tal cual como Dios la trajo al mundo.
—acaso no te gusta lo que ves te provocó?
Yo paso mis manos por mi frente y le digo con fastidio.
—Ay no Sofía otra vez estoy demasiado ocupado no tengo tiempo para eso por favor sal de aquí vete a tu cuarto.
—Pero amor por favor porque siempre tengo que rogar.
—Sofía, sabes que estoy molesto por la cantidad excesiva de dinero que has gastado no quieres regresar a trabajar en la empresa porque te molestaste cuando te llamé la atención, pero sí quieres gastar, ya casi no quieres cuidar a los niños están a cargo las 24 horas de las niñeras ¿qué esperas de mí?
—Pero… es que si no me tomas en cuenta yo me deprimo y por eso salgo a distraerme un poco, tampoco es que he gastado tanto, no exageres.
—No quiero seguir esta conversación por favor vístete y vete a tu habitación.
Y ya vuelve a colocar su bata de manera brusca, sé que está molesta y sale de mi oficina dando un portazo.
La verdad es que qué podía hacer mi vida con Sofía pero no lo he logrado.
Es obstinante, malcriada sumamente vanidosa y egocéntrica mucha de sus actitudes la respeto porque es mi esposa y la madre de mis hijos y me aguanto que no quiero sentirme un fracasado, pero mi deseo s****l hacia ella es nulo y las pocas veces que he estado con ella ha sido borracho.
Por otro lado está mi madre que siempre me está diciendo lo que tengo que hacer con Sofía y me pone de mal humor no tolero que mi madre se inmiscuya en mis asuntos.
Ahora me llama Juan para hablarme de Valeria creí que ya esto lo había superado pero no, ahora siento que mi cabeza no da para más siento que me estoy volviendo loco.
En la mañana me dispongo a ir a la empresa y mi secretaria me comenta que Juan la llamó y que le pide una serie de fotos de Valeria, me molesta que Juan se esté tomando esas atribuciones no lo mandé para la selva para que hiciera ese tipo de cosas.
—Anita le enviaste lo que te pidió?
—Sí señor él me dijo que usted estaba indispuesto.
—Definitivamente todos me quieren poner loco llama a Juan ahora.
—Sí señor enseguida.
Decido sentarme y tomarme el café mientras espero la llamada de Juan pero no recibo respuestas dónde está metido este muchacho.
—Ana Qué te dijo exactamente Juan?
—No mucho Señor solo me pidió las fotos de la señora Valeria y que le recordara a usted que viajara para la selva urgentemente.
—Pero te mencionó algo de la obra o algún problema?
—No señor, solo me dijo que estaba en una tribu en lo más profundo de la selva venezolana, que estaba bien, que no me preocupara. Me dijo que hoy me volvería a llamar, que me daría más detalles, mencionó algo de la señora Valeria, pero había muy mala señal.
Las palabras de Anita me ponen un poco preocupado y decido respirar profundo tomar la decisión de suspender todos los compromisos venideros e ir hacia dónde está Juan.
No puedo esperar. Mi mente no para de dar vueltas. ¿Por qué está en una tribu?, ¿Cómo llegó ahí? ¿Por qué no llamó antes?
Debo ir sé que debo ir y volver a pasar por este momento doloroso y reconocer el cuerpo de Valeria seguro que es eso Dios esto duele como si fuera ayer.
—Anita por favor suspenda todas mis actividades correspondientes a este mes llame al piloto para que prepare un vuelo privado me veré con Juan si puede contactarse con él hágalo dígale que ya voy en camino. Y por favor no le avise a mi madre ni a Sofía si ellas preguntan solo dígale que estoy en viajes de negocio.
Anita es muy eficiente, así que en menos de media hora ya tengo todo listo inclusive una pequeña maleta que ella misma preparó, no avise a mi madre ni a Sofía, no quiero que ellas entorpezcan mis planes.