Capítulo 24

1158 Palabras
La emoción más grande de mi vida. POV Juan. Estoy tan impresionado que siento que me voy a desmayar, pero agarró fuerzas y me acerco un poco más, es increíble que esté frente a Valeria, pero ella sigue ahí sin mostrar ninguna emoción. —Valeria de Hidalgo eres tú, estás viva, Dios mío, estás viva. Intento acercarme un poco más pero noto que Valeria está confundida por lo que le decía, mantenía el ceño fruncido y miraba a la anciana y a la otra mujer, tratando de conseguir alguna respuesta. —Soy Juan, ¿te acuerdas de mi? Tu me contrataste en tu empresa. —¿De qué habla, qué quiere este señor, Nayarit? —Él dice que te conoce, que te vio en el pueblo ayer, por eso vino. Me abalancé sobre Valeria para abrazarla, pero ella estaba asustada y se negaba a que yo me acercara más a ella. —Aléjese de mí, no se quien es usted, no me toque. —Valeria tu me contrataste en tu empresa, soy el asistente de tu esposo Ricardo Hidalgo, mírame por favor, dime que ya te acordaste. —Aruma no recuerda nada, desde que la conseguimos a la orilla del río. —Aruma? Ella es Valeria Hidalgo y tengo como probarlo. —Claro muchacho debemos asegurarnos que si la conoces y que eres de bien, como para confiar en ti—intervino Yarima. Valeria seguía de pie con el rostro desencajado, aun no entendía lo que sucedía, inclusive puedo asegurar que se ve asustada. —Yo no sé qué pensar, solo quiero recordar lo que me dices, aunque lo intento, pero mi mente se queda en blanco. Yo sigo insistiendo, hablándole de su familia, de la empresa, de Ricardo, de sus amigas, y comienzo a notar que se pone pálida y se desmaya yo la agarro en mis brazos, por favor no permitiría que se cayera al piso. La coloco en una silla, los niños se alborotan, la anciana me habla en su dialecto y no le entiendo nada, su amiga comienza a pegar gritos, todo se volvió un caos. Yo trato de hacer que Valeria reaccione, pero de pronto siento como alguien me jala del brazo con brusquedad y lo último que veo es un puño en mi cara que me lanza al suelo. Otros hombres llegan a mi lado, inclusive don Alfredo también se acerca al ver tanto alboroto, intento reponerme, pero el golpe que me dieron me deja turuleto. —Basta, basta, ¿por qué agreden al ingeniero? Escucho la voz de Don Alfredo, agradezco que haya venido, él si me conoce desde que comenzamos la obra y puede dar fe de que no soy un mal hombre. Veo con dificultad al hombre que me golpeo que se lleva a Valeria, como puedo me arrastro para evitar que se la lleve, después de tenerla tan cerca, viene este tipo a llevársela. —Tranquilo Juan, la llevaran al consultorio del doctor. Don Alfredo se queda conmigo para tranquilizarme yo lo hago hasta que mi visión vuelve a la normalidad. —Lléveme al consultorio, don Alfredo, quiero estar cerca de ella. —Claro que sí muchacho, vamos. Caminamos, pero los hombres de la tribu no me permitieron seguir, les juro que me desesperè. Sentía que cometieron una injusticia, que la tenían secuestrada. Don Alfredo me toca el hombro y me dice. —¿Muchacho tienes pruebas? Dijiste que tenías pruebas. —Si, por su puesto que las tengo. Para mi sorpresa cuando saco mi teléfono, está roto, seguro fue en la caída. —Mi teléfono no funciona. —En ese caso muchacho, lo mejor es irnos, buscar las pruebas y regresar, Aruma fue encontrada muy mal a la orillas del río, perdió la memoria, ella no recuerda nada de su vida pasada. Lo que te digo lo sé por el doctor. Ahora logro entender un poco más la situación, con razón ella me veía con tanto miedo y confusión. Pero a pesar de todo hoy he tenido la emoción más grande de mi vida. Me regresé al pueblo con don Alfredo, no pude acceder nuevamente a Valeria, pero debo llamar a Ricardo, él debe venir cuanto antes. Don Alfredo me prestó su teléfono y logré llamar a Ricardo. —La vi. La vi de lejos, luego me llevaron a una tribu desconocida. Era ella, pero no era la misma. Era una mujer diferente, una mujer que ha vivido cosas que no podía entender. La vi vestida con ropa tradicional, con una mirada en el rostro que no supe descifrar, una mirada que no reflejaba ni alegría, ni tristeza, solo un vacío que me hizo temblar. La vi Ricardo, la vi, debes venir cuanto antes. —¿De qué estás hablando? Te fumaste alguna hierba de la selva o que ocurre? —Ricardo conseguí a Valeria, debes venir cuanto antes. Escucho silencio del otro lado y luego, me colgó la llamada, volví a llamar, pero ya no respondió. Dios creo que no fui lo suficiente convincente, le envié un texto y un correo, tal vez así me crea. Mi telefono esta totalmente muerto, pero llamó a la secretaría de Ricardo y le pido me envíe fotografías de Valeria con él, y conmigo al telefono de Don Alfredo, es el unico que me cree en mí. No logre dormir absolutamente nada, organizando mis pruebas , inclusive Anita me envió una fotografía de la noticia del día del accidente. Bien temprano vuelvo a ir a la tribu con Don Alfredo y mi sorpresa es que el doctor pretendía sacar a Valeria de la tribu y yo no lo iba a permitir. Aunque en ese momento la anciana, Don Alfredo y Yarima estaban de mi parte. —No quiero hablar contigo así que aléjate de mí. —Ya la escuchaste. Ella no quiere hablar contigo. —Valeria solo… mira las fotos, esta bien no hablaré, solo mira las fotos. Don alfredo le paso el celular a Valeria, ese doctor me cae mal, no confío en él, ¿que se trae con Valeria?, acaso se cree con autoridad sobre ella. —Amor, de verdad le crees a este tipo. ¿Amor?, ¿Como que amor?, ¿Por qué le dice así? Este tipejo definitivamente no me cae bien y sé que traerá problemas. —Aruma no pertenece a estas tierras, tu y ella lo saben, se los dije desde que ella llegó. Creo que ha llegado el momento de la verdad. —Nayarit, no podemos confiar asi por asi. —Los espíritus no mienten, doctor, es la hora. El hombre estaba pálido, esta anciana debe ser líder o tener una jerarquía alta, por que todos le rinden respeto. Ella hizo señas todos se apartaron y luego me indico para que caminara detrás de ella y Vale tambien venia, pero el imbécil ese tambien comenzo a caminar. Solo espero que Ricardo viaje y que sea él quien la vea con sus propios ojos.
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