Capítulo 5

2175 Palabras
Sofía, la más feliz El desprecio de Ricardo después de esa noche me dolió no lo voy a negar, pensé que tal vez sería un poco más cercano conmigo, sin embargo, no me arrepiento de nada de lo que pasó. Ya entiendo porque Valeria estaba loca por él. Es un hombre en todo el sentido de la palabra, lastima que por borracho no terminó lo que empezó. Pero no importa, ya eres mío Ricardo Hidalgo. Por fin, por fin estoy concretando mi plan, estoy tan feliz, soy la mujer más feliz del mundo, estoy logrando todo, tal cual lo había planeado. Ahora solo queda esperar unos días y tú Ricardo vete olvidando de Valeria Ahora yo seré tu nueva vida. Después de bañarme me vestí hermosa como siempre y bajé a desayunar para acompañar a la vieja de Beatriz cuando estaba allí me sorprendí ver a Ricardo con su impecable traje ejecutivo se disponía a ir para la empresa. Yo me hice la tímida, la avergonzada pero en realidad por mi mente pasaba todas las veces que me beso, aunque siempre nombraba a Valeria, pero me bastó ese tiempo con él, para concretar mi plan. Después del desayuno acompañé a Beatriz a la empresa, Ricardo había retomado sus funciones parece que le hacía falta una buena cogida para despabilarse, o bueno creerlo. Los días pasaban tranquilos, mantuve la distancia y fui un poco indiferente con él, no quiero que me vea desesperada, ni entusiasmada por él, quiero que vea en mí que estoy avergonzada por lo que pasó Yo me mantenía indiferente con Ricardo, no quería levantar ninguna sospecha, comencé a sentirme mal, esto sí no lo fingí, mareos, náuseas, antojos, todo lo que le ocurre a una embarazada, tuve que aguantarme un poco, para no ser tan evidente. Beatriz tan observadora como siempre sabía que algo estaba pasando yo permanecía en la mansión Hidalgo por petición de ella para que la acompañara, Pero mujer de la vieja escuela, ella sabe que algo me pasa. Esa noche comí con tanto gusto la cena, pero no pasaron ni cinco minutos cuando ya estaba devolviendo todo en el baño. Ella llegó a mi habitación un poco preocupada y me hizo algunas preguntas incómodas, las cuales yo le evadí las respuestas, pero ella sabía muy bien lo que estaba pasando, yo me encargué de que lo sospechara. Al día siguiente compré una prueba de embarazo que venden en las farmacias obviamente iba a salir positivo y la dejé en mi cartera. En la oficina colé algunos documentos para que Ricardo no los firmara y así tener la excusa de entrar a su estudio en la casa. Ese día me sentí súper mal, pasé todo el día en la oficina con náuseas y mareos por la tarde al llegar a la mansión me duché comí algo de fruta y decidí confrontar Ricardo. Toqué la puerta y escuché cuando él me dio acceso abrir con cuidado y le estaban hablando por teléfono me senté y esperé a que terminara de hablar. —Dime Sofía que se te ofrece? —Vine a entregarte estos documentos que necesitan tu firma son urgentes, creo que se te pasó por alto firmarlos hoy. —Qué raro Juan no me dijo nada sobre esto. —No pues creo que llegaron después Y por casualidad estaba allí y tu secretaria me los pasó. —No hay problema colócalo sobre el escritorio por favor. Parece mentira pero pasé todo el día con malestar pero desde que llegué a la mansión me he sentido súper bien Así que me tocará improvisar. Al levantarme de la silla hago como que tengo un mareo y tropiezo un poco con mis pies, logrando captar la atención de Ricardo y él se acerca. —¿Te encuentras bien Sofía, te ocurre algo? —Sí estoy bien, estoy bien tranquilo. Me despido de él y comienzo a caminar, pero antes de llegar a la puerta me desplomo para hacerme la desmayada. Sé que él me cargó en sus brazos y me llevó hasta el sofá, comenzó a airear mi rostro con un papel, buscó un poco de agua y colocó un algodón con alcohol en mi nariz. Yo reaccioné y me hice la aturdida, él se veía un poco preocupado yo hice que tenía ganas de vomitar y él puso la cara de asombro. —Creo que no estás bien Sofía ¿has ido al médico? —Sí, la verdad sí fui al médico y no, no estoy mal, no tengo nada malo, no es una enfermedad puedes estar tranquilo. —Sí pero qué tienes ¿por que te desmayaste? —Tranquilo no es nada de qué preocuparse iré a mi habitación quiero descansar. Me levanto del sofá Y como por accidente dejó caer la prueba de embarazo, obviamente él la vió y decidió tomarla en sus manos yo me hice la asustada y quise quitársela, pero él la levantó para evitar que yo pudiera hacerlo. —Dame eso Ricardo, es mío entrégamelo. —Es una prueba de embarazo Sofía, dos rayitas es positivo ¿cierto? —Sí, sí lo es, pero no es de tu incumbencia dámelo. Ricardo queda en silencio se extraña del resultado de esa prueba sé que lo duda, pero no se atreve a decir nada. Entonces decido comenzar con el plan b. —Por eso venía a hablar contigo también quiero comentarte que me voy creo que doña Beatriz ya está mejor. —¿Pero a dónde te vas, por qué te vas no entiendo? —Porque sé que nunca dejarás de amar a Valeria, porque sé que nunca valorarás lo que yo siento por ti, porque sé que nunca reconocerás que este hijo que espero es tuyo. La cara de Ricardo era un poema, no sé cómo explicar sus reacciones entre asombro y felicidad. —¿Qué acabas de decir Sofía? —Lo que no debió pasar, lo que fue un error según tus propias palabras, lo que nunca debió pasar, pasó Ricardo y ahora estoy esperando un hijo tuyo, felicidades serás papá. Justo en ese momento entró Beatriz, es que últimamente todo me sale de maravilla. —¿Qué acabas de decir Sofía? No lo voy a negar, esta señora me intimida, pero este momento no lo voy a desaprovechar. —Disculpe señora Beatriz yo no quería que esto pasara, pero pasó y simplemente estoy dispuesta a irme y no entorpecer sus vidas. —No, no, Sofía esto lo tenemos que hablar, las cosas no son así. Beatriz estaba pálida y miraba a Ricardo con molestia. —Yo lo sospechaba, yo sabía que tú traias algo con Sofía. —No señora Beatriz, se lo juro no tenemos nada, todo pasó por impulsividad, por eso he decidido irme no quiero que me vean como la desalmada, no quiero que me vean como La traicionera o peor aún la que tramó algo, yo sé que aquí tengo todas las de perder pero también tengo dignidad y si estuve todo este tiempo aquí fue para ayudarla a usted. —Si hay algún culpable en todo esto soy yo, yo asumo toda mi responsabilidad y tú Sofía no tienes que irte. Me haré responsable de mi hijo, responsable de tu embarazo, sé lo que pasó, no soy estúpido y mucho menos irresponsable. —Me parece que es lo menos que puedes hacer, sin embargo, debes pensar bien las cosas porque no quiero un nieto bastardo. —Yo mejor me retiro para que ustedes hablen mejor. —Pues no Sofía, tú te quedas, ¿entonces qué piensas hacer Ricardo? —Pues madre ya lo dije me voy a responsabilizar de todo, Sofía, no debe preocuparse por nada voy a responder por mí hijo. —Ahora que eres viudo, puedes volver a contraer matrimonio con Sofía, vuelvo y repito, no quiero un nieto bastardo. —Madre el tema del matrimonio es algo exagerado, han pasado apenas dos meses de la muerte de Valeria no estoy preparado para una boda menos con alguien que no amo. —Eso lo debiste pensar antes de meterte con esta mujer, no tengo nada en contra tuya Sofía, pero me gusta hacer las cosas bien hablen y piénsenlo mañana nos volvemos a reunir. Beatriz salió del estudio un poco molesta o tal vez decepcionada, sin embargo, yo estoy feliz aunque Ricardo haya dicho que no me ama, no me importa, yo sé que poco a poco me voy a ganar su amor. —Sofía, creo que un matrimonio en estos momentos no sería lo mejor ni para mí, ni para la empresa, además que ya escuchaste sobre lo que siento, así que lo mejor es que y nos enfoquemos en el bienestar de tu embarazo y del bebé prometo que no les va a faltar absolutamente nada. —Está bien, sé que la idea del matrimonio la tiene tu mamá en ningún momento pensé en eso, siempre pensé que tomarías mal lo del embarazo. —No, cómo voy a tomar mal el hecho de que voy a ser padre, que ha sido mi deseo desde hace algún tiempo aunque no lo creas estoy feliz, Sofía, no te sientas mal si no logro expresar mi emoción. Yo sonrío y dejo caer algunas lágrimas por la emoción, por esas hermosas palabras, claro que está feliz porque llevo en mi vientre a su primogénito. —Es que creí que no te agradaría la noticia, me dejaste muy claro que lo de esa noche no debió pasar. —Pero pasó, ya no podemos retroceder el tiempo así que a partir de este momento te quedas a vivir definitivamente en la mansión y mañana mismo vamos a control obstétrico. —Está bien, me parece muy bien, gracias por tomarlo de esta manera Ricardo. Parece como que el universo, las energías y todo lo que fluya en el mundo está a mi favor, no puedo dejar de sentirme feliz estoy en mi habitación y estoy gritando de alegría. Ya saben la verdad ahora solo queda conquistar el corazón de Ricardo. Por la mañana Ricardo me esperaba en el comedor me sorprendí al ver tanta comida sobre la mesa, también estaba Beatriz y su rostro se veía feliz. —Buen día muchacha ¿cómo pasaste la noche? mandé a que prepararan estos ricos alimentos para que te comiences a alimentar bien, debes hacerlo por el bien de mi nieto. —Ja, ja, ja señora Beatriz, no exagere, yo me alimento bien aunque he sentido asco por algunas comidas. —Eso es normal los primeros tres meses pero ya después vas a querer comer de todo. —Ja, ja, ja eso espero porque los malestares me han dado muy feo. —Ya pedí la cita y el médico nos esperará a las 9 de la mañana entonces desayuna con calma aún tenemos tiempo. —Disculpa Ricardo ¿qué médico? —Tranquila, es uno muy bueno, muy reconocido. —Pues no quiero ser quisquillosa ni fastidiosa, pero tengo mi doctora de confianza y no me gustaría cambiarla, es ginecobstetra y es muy buena. —Sí, solo que busqué al médico con mejor reputación del país. —Sí, pero es hombre no me gusta verme con hombres, deja que me controle mi doctora por favor, es lo único que te pido. —Deja que se vea con su doctora, la entiendo así somos nosotras las mujeres cuando cogemos confianza con un médico no lo soltamos. Es muy incómodo que te esté revisando un hombre déjala con su doctora. —Bueno pues está bien llamaré para cancelar la cita y vamos con tu médico. —Gracias Ricardo, sí me sentiré más cómoda así. La noche anterior ya había hablado con Vicky, le había puesto al tanto de lo que iba a hacer, así que le advertí que no dijera las semanas reales de embarazo que tenía. Al llegar al consultorio le presenté a Ricardo y ella se vio un poco nerviosa, sin embargo, me hizo el estudio. —¿Cómo vas a ocultar los nueve meses de embarazo? porque ya tienes dos meses. —Pues no hay ningún problema cuando llegue el día de parir diremos que son prematuros, y listo. —Eres maquiavélica Sofía. —Puede ser pero para lograr lo que quiero hago lo que sea. Ricardo entró nuevamente se veía un poco sonriente, tal vez son buenas noticias, de allí salimos y no tardó en ser atento y cortés. —¿Quieres algo de comer? A algo en específico alguna comida en especial un helado lo que tú quieras. —Bueno, tengo días días deseando un delicioso helado de chocolate. Ricardo sonrió después de tanto tiempo, ahora puedo salir con Ricardo. —Conozco el lugar perfecto y sé que te van a gustar los helados de allí. Esa tarde la pasé súper genial comimos helados,charlamos un buen rato. Ricardo estuvo dispuesto para mí ese momento y es lo que quiero que él esté para mí, que ya no piense en la estúpida de Valeria, poco a poco voy a borrar los recuerdos de su mente.
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