Beatriz una suegra comprometida
Los sucesos que han acontecido en mi familia últimamente, me han hecho reflexionar y recapacitar, con Valeria fui dura, exigente y hasta déspota, pero sabía que mejor mujer como ella mi hijo no iba a encontrar.
La muerte de Valeria me afectó mucho ,sí de verdad que me arrepiento de no haberla disfrutado como nuera, como hija, como la hija que nunca tuve.
Sin embargo, creo que la vida me está dando otra oportunidad y debo confesar que Sofía, no me cae del todo bien, pero no voy a cometer el mismo error que con Valeria, trataré de ser mejor suegra con ella.
Creo que es lo menos que puedo hacer, sé que ella siempre ha estado enamorada de Ricardo, una mujer como yo puede distinguir eso a leguas.
Y también supe que ella había pasado la noche con él, la Vi salir en la mañana de su habitación y sé que solo fue esa noche porque la mandé a vigilar, sé que tal vez lo que pasó fue algo improvisado, fue algo más impulsivo, por eso no la juzgo y por eso la apoyaré quiero que mi nieto vea en mí a una abuela amorosa y cariñosa.
Mandé a cambiar todo el menú a comprar alimentos altos en vitaminas para que ella tenga la mejor alimentación, mandé a preparar la habitación de Ricardo y saqué todas las cosas de Valeria. Ya es hora de que se enfoque en el presente que ahora es Sofía y mi nieto.
A partir de este momento, Sofía pasará a dormir en esa habitación, tienen que hacer vida de pareja, no voy a permitir que estén separados.
Me enteré que Ricardo, no fue a la empresa esto quiere decir que pasó todo el día con Sofía, eso me gusta, que se vayan conociendo un poco más, por el bien de mi nieto o nieta, estoy muy emocionada.
Esperaré su regreso para notificarles los cambios que hice en la mansión, desde ahora en adelante, todos tratarán a Sofía como la señora Hidalgo, mientras abono el terreno para que Ricardo decida casarse con ella.
Me reúno con todo el personal de empleados de la mansión y les hago saber el estado de Sofía, las nuevas normas y las nuevas atenciones con ella, y les informo que de ahora en adelante ella será la señora de Hidalgo.
Escuchó que Ricardo y Sofía llegan, ella viene sonriendo, se ve feliz inclusive Ricardo también viene sereno, tranquilo y sonriendo.
—¡Vaya! me parece que la pasaron bien ¿Cómo salió el estudio?
—Todo está muy bien, señora Beatriz, el bebé se está formando muy bien, aunque aún es muy pequeño.
—Que buena noticia, pasemos al comedor a cenar, mandé a preparar una cena especial, para celebrar.
Nos dirigimos al comedor, la cena estaba riquísima, Ricardo se ve tranquilo y eso me alivia a mi también. Al terminar, mi hijo se despide y sube a la habitación, aprovecho para decirle a Sofía.
—Mandé a preparar la habitación de Ricardo con tus cosas, a partir de hoy dormirás allí con él.
—¿Qué?! Pero por qué hizo eso señora Beatriz, Ricardo, aún no ha superado a Valeria, seguro se moles…
La muchacha no había terminado de hablar cuando escuché el grito de Ricardo. Ella se puso pálida y yo no me esperaba eso.
Subí inmediatamente y allí estaba Ricardo, como león acechando a su presa.
—¿Me puede explicar que significa esto?
—Pues ¿Qué quieres que te explique Ricardo? A partir de ahora Sofía, estará ocupando esta habitación, aquí estará cómoda y el bebé sentirá tu calor, será tu mujer hasta que se casen y espero sea pronto.
—¿Qué? Madre que me estás diciendo. ¿Dónde están las cosas de Valeria?
—Las mandé a botar, ya no es necesario tener esas cosas aquí, te hacen mal.
—¿Me hacen mal?No tienes ningún derecho a meterte en mi habitación y agarrar las cosas de mi esposa. Quiero las cosas de mi esposa de vuelta ¡¡ya!!
—Pero hijo…solo hice todo esto por ti, para que mi nieto sienta el amor de padre desde el vientre.
—Amor tendrá de sobra, de eso no hay duda, pero no quieras meter tus manos en esta situación madre, no soy un niño al que puedes manipular.
—Creo que Beatriz, lo que quiere es ayudar Ricardo, tampoco la trates así. Además yo no tengo ningún problema en dormir contigo en tu habitación.
Mi hijo está tan alterado que lo desconozco, jamás pensé que se fuera a molestar de esta manera, sale de la habitación pegando gritos, llamando a las sirvientas así que intento persuadirlo.
—Hijo no es para tanto, solo déjate llevar por el presente, Valeria ya es pasado.
—Quiero las cosas de mi esposa aquí madre.
—Ricardo, pero no exageres tal vez Beatriz tenga razón, Valeria es pasado ya debes pensar en el presente en tu hijo y en mi.
—Escucha bien Sofía, jamás dejaré de amar a mi esposa, a mi valeria, no pretendas forzar las cosas, solo porque esperas a mi hijo. Jamás te amaré, no esperes amor y cariño de mi parte, no te trataré mal, pero no pretendas que te trate como mi esposa cuando no lo eres y cuando no siento absolutamente nada por ti.
—Ricardo no le hables así a Sofía, está embarazada y está susceptible.
La sirvienta llegó y Ricardo le pidió las cosas de Valeria, yo las mande a tirar a la basura, pero esta gente fiel a Valeria las habían guardado, bueno tal vez fue lo mejor.
—Doña Maria ¿dónde están las cosas de Valeria?
— Señor, las coloqué en una habitación para huéspedes, no pude botar las cosas de mi niña.
—Se lo agradezco doña María, nadie vuelve a tocar las cosas de mi esposa sin mi permiso.
—Si lo entiendo señor.
— Por favor saque mis cosas de esta habitación y llevalas a la habitación de huéspedes, a partir de hoy esa será mi nueva habitación.
Ricardo se fue y me dejó a mi en ese pasillo avergonzada al igual que a la pobre Sofía, quien comenzo a llorar de manera desconsolada.
Me sentí culpable por lo que ocurrió, tal vez si me apresuré con todo, pero también creo que él fue muy duro con Sofía, entro con ella a la habitación y la siento en el borde de la cama.
—Ven muchacha no te sientas mal, siéntate, debes evitar tener este tipo de confrontaciones con Ricardo, lo sé, fue mi culpa.
—Señora Beatriz, escuchó todo lo que me dijo Ricardo, es un insensible.
—Lo sé muchacha, pero deja que se le pase ya veras que se disculpa. Pero de igual manera seguiré intentando que te acepte.
—No, no, Beatriz, la verdad es que no quiero que Ricardo malinterprete las cosas, yo lo amo y tu sabes que es así, pero prefiero su amistad a su odio e indiferencia.
—Está bien muchacha, desde hoy te digo que cuentas con mi apoyo, llevas a mi nieto en tu vientre y eso lo aprecio mucho. Me iré para que descanses. Mañana será otro día.
—Por favor Beatriz, no presiones a Ricardo, por qué se puede alejar mas de mi, y si te soy sincera quiero lograr que lo nuestro funcione, por el bien del bebé.
—Te voy a apoyar Sofía, me interesa que ustedes se la lleven bien.
Dejo a la pobre Sofía triste por todas las cosas que le dijo mi hijo. Ahora debo pensar en un plan para poder hacer que le dé una oportunidad a Sofía. Me parece que ella no es tan mala mujer, bueno y más ahora que lleva en su vientre a mi nieto le daré todo mi apoyo y haré todo lo posible para que Ricardo se olvide de Valeria.
En la mañana vuelvo a ratificar que Sofía es la nueva señora Hidalgo, sé que los empleados ven raro el cambio, pero no me importa lo que ellos piensan, de ahora en adelante ella será mi protegida. Me quedo esperándola pero no baja, Ricardo está listo para irse a trabajar.
—Hijo ¿no vas a desayunar?
—No, he decidido llegar temprano a la empresa y desayunaré algo allá.
—¿Cómo está Sofía, pasaste a la habitación a ver cómo estaba? Anoche fuiste muy cruel con ella, seguro pasó toda la noche llorando no puedes tratarla así. Ella está embarazada y es tu hijo el que lleva en su vientre.
—Pues es algo que ya sé, la que tiene que cuidarse es ella y si fuí duro con ella es para que no se haga ilusiones y ya no quiero seguir hablando sobre el tema. Te pido por favor que no te metas en mi vida, ni en mis decisiones y mucho menos vuelvas a tocar las cosas de Valeria, te lo advierto madre.
Mi hijo me deja con la boca abierta, jamás pensé que pudiera hablarme de esa manera me siento a desayunar y me preocupa que Sofía no haya bajado. Así que decido ir a su habitación para ver cómo está.
Toco varias veces a la puerta, pero no responde entonces tomó la decisión de entrar, de verdad me preocupa su estado para mi sorpresa cuando entré me asusté.
Gracias al cielo tomé la decisión de venir, porque encontré a Sofía tirada en el piso del baño.
Comienzo a gritar para que me ayuden, enseguida llegan y la acuestan en la cama ella se queja del dolor y se agarra el vientre, ¡no puede ser mi nieto está en peligro!
Así que llamo una ambulancia para que nos lleven de inmediato al hospital o a una clínica y si algo le pasa a mi nieto es culpa de Ricardo si eso sucede le quitaré todo mi apoyo a él.
La ambulancia llegó y nos vamos inmediatamente a la clínica, le digo al chofer que le avise a Ricardo, dónde voy a estar como mi nuera.