Capítulo 7.

2025 Palabras
El nuevo plan de Sofía No puedo creer lo que acaba de pasar, esa vieja dice que está de mi parte, que me da todo su apoyo, ¡pero haciendo estas cosas lo que hará es alejarme de Ricardo! ¿Cómo se le ocurre mover las cosas de la difunta? ni yo me atrevería a tanto, esa vieja entrometida. Tengo que pensar en un plan, uno donde Ricardo, te tengas que tragar todas esas palabras que me dijiste, juro que te voy a tener de rodillas ante mí pidiéndome perdón, voy a hacer el papel de la tonta humillada y sumisa para ganarme tu confianza, pero cuando ya obtenga lo que quiero voy a sacar mis garras, ahí vas a conocer a la verdadera Sofía. Vicky es la que puede ayudarme en este momento yo necesito que él se sienta culpable de lo que va a suceder, pero necesito a Vicky así que la mejor la llamo, para organizar todo. —¿Dime Sofía te sientes mal? ¿Cómo va el embarazo? —La verdad no, me siento súper bien, claro sintiendo los síntomas normales de una mujer embarazada supongo. —Entonces ¿qué quieres? —Pues necesito que me inventes alguna enfermedad o malestar, necesito que Ricardo se sienta culpable de mis malestares. —No puedo hacer eso Sofía. ¿Qué estás tramando? —Viky se te olvida que tú título está en juego, tu reputación se va al suelo, no serás nadie, seguirás siendo la misma pobretona de siempre. —Ya cállate, mañana estaré en mi consultorio. —Perfecto, así me gusta Viky. Escucha bien, quiero que Ricardo se sienta culpable, que sienta que me puede perder a mi junto con su hijo. —Sofía, mañana hablaremos sobre eso. Cuelgo la llamada con una sonrisa, ahora comenzaré un nuevo plan, te daré tanta lastima que te sentirás tan comprometido conmigo que si o si cambiaras de parecer e incluso olvidarás a la difunta. En la mañana me levanto y me visto linda y hermosa y me maquillo, pero luego recuerdo el plan, ¡mierda! me retiro el maquillaje y me coloco nuevamente el pijama, solo debo esperar a que Ricardo venga a disculparse y yo me haga la moribunda. Sigo esperando y el hambre me ataca, pero bueno ¿qué pasa que Ricardo no ha venido? creo que por andar fingiendo un desmayo me va a pasar de verdad. Reviso mi cartera y consigo un snack, mi salvación por un rato, mientras alguien llega, parece que no no soy importante para nadie en esta casa. Cuando ya creo que me daré por vencida porque el hambre me esta matando, escucho que tocan la puerta es Beatriz, la risa me invade, ja, ja ,ja, es que los nervios me dan por reirme, pero respiro profundo y voy al baño, tiro al piso algunas cosas para que se vea más dramático y me acuesto en el piso, sé que beatriz entrara a la habitación, por que ella se preocupa por su nieto. Escucho que abre la puerta y aquí comienza mi mejor actuación hasta ahora, ella se acerca asustada, casi llorando, pide ayuda a gritos y yo aguantandome la ganas de reirme. Alguien me levanta y me lleva a la cama y me colocan un algodón con alcohol en la nariz y comienzo a reaccionar. —Me duele mucho, me duele el vientre Yo comienzo a llorar y quejarme del supuesto dolor y Beatriz llama inmediatamente a una ambulancia y a Ricardo justo lo que yo quería. Le digo a Beatriz que me lleve con mi doctora de confianza y ella no lo piensa dos veces. Al llegar puedo ver la cara de asombro que tiene Vicky, ja, ja, ja ella no se imaginó que yo haría tremendo show. —Es una emergencia por favor pasenla rápido— decía Beatriz. Vicky mantuvo la compostura y muy educada le dijo a Beatriz que debía esperar afuera, así que al estar solas en el consultorio, pude soltar la enorme carcajada que tenía rato guardando. —Eres una desgraciada Sofía, de lo peor. —Si, si lo soy, pero a cambio obtengo lo que quiero. —Esto te va a pasar factura en el futuro. —Yo vivo el presente, ahora dime ¿qué diagnóstico me colocaras? —Pues será placenta previa, debes guardar reposo y bla, bla, bla, ya sabrás cómo te defiendes. —Si, si lo que tu digas, pero también debes agregarle mas drama, mas complicación, para que Ricardo se arrepienta de como me trato anoche. —Ah entonces no te está yendo bien con Ricardo? —Aun sigue aferrado a la difunta, pero ya veras, yo haré que se olvide de ella. —Que horrible y desgastante debe ser tu día a día. —Ay cállate envidiosa, tu también andas de ilusa con un hombre casado. Tocan la puerta del consultorio, seguramente es Beatriz. Entonces Vicky me pasa una bata y me acuesto en la camilla. Todo eso lo hacemos rápido. —Bien te tengo que hacer nuevamente el eco, pero debo abrir la puerta y pues ya luego te daré tu diagnóstico falso, estúpida. —Estúpida tú, pero ajá, está bien. Vicky abrió la puerta y para mi sorpresa era Ricardo, apenas escuché su voz comencé a llorar y retorcerme del supuesto dolor en la camilla. —¿Cómo está Sofía doctora? —Suministre un analgésico, ya debería estar pasando el dolor, voy a realizar la ecografía. Ricardo nisiquiera me habla solo lo hace con Vicky, imbécil me la vas a pagar todas. Ella comienza a realizarme el eco y luego habla emocionada, yo estoy confundida. —Waoo, que sorpresa, ahora entiendo todo. —¿Qué ocurre, doctora? Ricardo pregunta y yo sigo mirando el monitor, creo que por andar de mentirosa fingiendo algo malo, si lo es. —Bueno señor Hidalgo, felicidades es padre de mellizos, muy probable que los malos síntomas persistan. Veo el rostro de Ricardo con una enorme sonrisa y los ojos cristalizados, se ve que está muy conmovido con la noticia. —Pero cómo es posible doctora? Me dirijo a Vicky, para que me explique semejante barbaridad, era inventar un malestar no otro bebé, entonces cuando vaya a parir y salga uno solo que le diré a Ricardo. —Creeme que existen muchas posibilidades Sofía, y bueno tu corriste con esa dicha. —Pero me estás hablando en serio? —Si, muy en serio, mira, aquí se ven los dos saquitos. No, no puedo creerlo, como que ahora son dos, no creo que pueda criar a uno solo, menos a dos, pero todos esos miedos se me pasan por qué veo el rostro de Ricardo y se ve tan contento que estoy dispuesta a seguir con esto. —Wao, esto ha sido la mejor noticia del día dra. —Quiero comentarle que este tipo de embarazo es de alto riesgo, por eso los malestares y el dolor que presentó su esposa. —Ah no, no, ella no es mi esposa. Ricardo interviene a Vicky y le deja en claro que no soy su esposa, avergonzándome aún más. —Disculpe señor Hidalgo, creí que… bueno le dejaré por escrito las recomendaciones, debe llevar una buena dieta balanceada, mantener reposo en casa sin hacer mucho esfuerzo físico, y sobre todo Sofía, cero relaciones íntimas, tienes placenta previa y no pueden tener sexo, hasta nueva orden médica. —Por su puesto dra, todo se cumplirá al pie de la letra. Me quedo con la boca abierta, viendo cómo la Vicky se está saliendo con la suya, desgraciada ahora no me podré comer a Ricardo otra vez, desgraciada Vicky. —Dra y de cuánto tiempo es el reposo. —Por lo general es por un mes, pero cada caso es distinto, en tú caso mínimo tres meses, todo va a depender que tan obediente te comportes. Por los momentos todo está bien, ya puede irse a casa. — Muchas gracias Dra. Me levanto de la camilla con dificultad y Ricardo me ayuda a subir a la silla de ruedas, al salir le cuenta a Beatriz la buena noticia para él obviamente, por qué para mí, o sea cómo se me va a poner la panza, las estrías, la flacidez, que horrible, espero que esto funcione con Ricardo por qué si no, me veré en la lastimosamente tarea de deshacerme de estos niños. Llegamos a la mansión y tanto Ricardo como Beatriz, celebran, contando a todos la noticia de que son dos bebés, Pero yo estoy molesta y como me ignoran, prefiero estar sola, así que comienzo a caminar a mi habitación y cuando voy a subir las escaleras, Ricardo llega a mi lado y me pregunta. —¿Qué haces? —Voy a mi habitación. Estoy cansada, aún no me siento bien. —Pero debes mantener reposo. Me cargó en sus brazos. —¿Qué haces Ricardo? ¡Bájame! —Tranquila te llevaré, no quiero que te esfuerces Subió las escaleras, hasta llegar a la habitación. —¿Te apetece algo? Me pregunto mientras me acostaba en la cama. —La verdad si tengo mucha hambre, me provoca algo de carne, algún filete, ensaladas y algo de postre con chocolate. —Tus deseos son órdenes, ya mandó a preparar lo que quieres. Ricardo sale de la habitación y yo me quedo sola, lamentándome, de que por culpa de Vicky no podré comerme este semental otra vez, porque debo guardar reposo de una enfermedad falsa. Lo único bueno es que ya tengo la atención de Ricardo, haré mi mejor actuación, pero de que nos volvemos a revolcar lo haremos, porque te tengo muchas ganas Ricardo Hidalgo. Beatriz llegó a la habitación, se veía muy contenta, se veía eufórica, esta señora de verdad quiere ser abuela, tanto que ya no le importa la difunta. Después de conversar un rato con ella, llega el mismísimo Ricardo con el carrito de servir full de bandejas con comida, me siento en la cama y sonrió por el gesto. —Gracias Ricardo, que bonito gesto. Pero los dejo solos creo que deben conversar. dice Beatriz mientras sale de la habitación, yo comienzo a comer todo se ve delicioso, Ricardo se queda acompañándome, pero solo me ve comer, termine con todo lo que había en los platos y justo cuando me dispongo a comer mi postre lo escucho. —Sofía, se que fui grosero contigo, te pido perdón, no debí gritarte ni decirte todas esas cosas, lo siento si mis palabras te ocasionaron alguna incomodidad. —no te voy a mentir sí me dolió mucho todo lo que me dijiste tanto que hasta mis bebés lo sintieron creo que serán muy inteligentes tanto como tú. —Qué tierna eres de verdad quiero que estés bien lo más cómoda posible a partir de ahora todo lo que tú quieras lo puedes pedir por los por el momento te dejaré esta tarjeta sin límite cuando salgas del reposo puedes ir al centro comercial a comprar lo que necesites sé que ahora viene ciertas compras necesarias. —No, no Ricardo, no quiero que tu mamá piense que soy una interesada y que solamente quiero el dinero, prefiero el consejo y comprar las cosas. —No no te preocupes mi madre fue la de la idea ella está súper encantada con la noticia de los mellizos así que ya te ganaste a mi madre. —No sabes cuánto me alivia eso porque doña Beatriz siempre me ha odiado. —Ja, ja, ja No te o y para la cena puedes ordenar lo que quieras. diaba simplemente te quería alejada de mí y de Valeria. —Pues nunca les hice daño ni insinué otras cosas, ella siempre fue mi mejor amiga. —Pues sí quiero algo y es que me acompañas a cenar no me quiero sentir sola. —Está bien, vendré para cenar juntos. Ahora debo ir a trabajar. Ricardo salió de la habitación y yo me quedé más feliz que nunca, este plan salió perfecto con todo lo que me dijo anoche creí que iba a ser muy difícil hacerlo cambiar de opinión pero veo que estos mellizos le ablandaron el carácter.
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