Un nuevo comienzo
Pov Valeria
Este lugar me encanta y ya me he adaptado bastante bien, estoy de auxiliar de maestra con Yarima, me encanta trabajar con ella y ayudar a los niños.
Me encanta ir por la tarde al río, siempre vamos un grupo grande de mujeres, lavamos la ropa y aprovechamos de bañarnos y compartir un rato, esta gente es bastante amigable y unida.
Sin embargo al pasar los días me he sentido un poco mal, me duele la cabeza y sigo con esa pesadilla que interrumpe mi sueño, tal vez sea por que no descanso bien que me duele la cabeza. Eduardo siempre ha estado pendiente de mi, me da analgesicos y se me pasa, aunque, hay momentos donde solo quiero dormir.
—¿Cómo te has sentido?
—Me siento mejor.
—Te quería invitar a dar una caminata, siempre lo hago para despejar un poco la mente.
—Parece divertido, si me gustaría.
Por la tarde después de terminar las labores Eduardo me pasa buscando y me lleva a un alto en la montaña caminamos unos quince minutos, pero valió el esfuerzo. Podemos ver todo desde aquí.
—Llegamos, espero que te guste y haya valido la caminata.
—Por supuesto que sí lo valio es hermoso.
—No tanto como tu, pero si tiene su encanto.
Me sonrio por lo que dice Eduardo, está coqueteando conmigo. Ha sido muy lindo y junto a él me siento protegida, así que no me importa si coquetea.
—Ja, ja, ja, gracias, eres muy lindo conmigo.
—Aruma, quisiera saber si algún día piensas regresar a tu vida.
—Como te dije, cuando recuerde algo de mi vida tal vez decida regresar.
—Yo solo quiero que estes bien y que si logras recordar tu vida, no te olvides de mi.
—No, como crees, después de haberme ayudado tanto.
Antes de que anocheciera regresamos a la tribu, aquí comemos en comunidad, siempre hay unión para todo.
El tiempo va pasando y pasando cada día me comprometo más con la gente y con Eduardo, porque cada vez lo siento más cercano a mi, cada vez pasamos más tiempo juntos y cada vez descubrimos que tenemos muchas cosas en común.
Han pasado seis meses desde que me rescataron los nativos y yo cada vez me siento más unida a esta gente, a sus costumbres y cultura. Creo que para mi es un nuevo comienzo, quieren eliminarme, tal vez no lo hicieron físicamente, pero es mejor estar alejada de los que me quieren lastimar.
Siempre acompaño a Eduardo a un pueblo cercano para buscar algunos insumos médicos, esta última vez fuimos y no estaban completos entonces a él le tocará viajar a la ciudad para buscar más provisiones.
—Cuánto tiempo estarás en el pueblo
—Pues en el juego estaré algunos días pero hoy recibí una llamada para invitarme a una conferencia internacional.
—Eso es genial piensas ir
—Sí creo que es una buena oportunidad para aprender y dar a conocer un poco la medicina natural que usan los indígenas
—Así que señorita usted quedará a cargo de mi consultorio.
—Prometo cuidarlo.
Agarra su maleta y algunas cosas y me da un abrazo y comienza a caminar luego deja su bolso y se regresa tal vez se le olvidó algo, pero mi sorpresa fue que llegó tan cerca de mí tomó mi rostro en sus manos y me dió un beso largo y apasionado.
Al separarnos sentí que estaba ruborizada la verdad me sorprendió mucho lo que hizo pero me gustó.
—No podía irme sin darte un beso.
— Creí que se te había olvidado algo.
—Si se me habia olvidado darte un beso
—Eduardo pero…
—Perdón se que no debí hacerlo de esta manera, pero no se cuanto tiempo vaya a estar fuera y quería expresarte mis sentimientos.
—Yo no sé qué decir…esto es muy…
—No digas nada, solo esperame y cuando regrese seguimos con esta conversación
—Ja, ja ,ja está bien, pero no te tardes mucho.
—Lo prometo, en la semana puedes ir al pueblo, a la bodega de don Alfredo para esperar mi llamada.
—Si está bien.
—Se que quedas en buenas manos, pero por favor cuidate mi bonita.
El volvió a darme un beso, sonriendo continuó su camino, me hace mucha ilusión que Eduardo sienta algo por mi, por que yo también lo siento por él.
Después de su partida, me quedé con Yarima y Nayarit, aunque la matriarca tenía cara de pocos amigos, una vez nos quedamos solas me acerque para hablar con ella.
—Nayarit has estado muy callada y seria.
—La verdad está lejos de llegar, pero tu corazón anhela la verdad.
—Nayarit no entiendo lo que me dices, no sé de qué verdad hablas.
—Una que te hará llorar de tristeza y a la vez de felicidad.
La anciana se fue, puedo notar que está molesta, tal vez sea por el acercamiento que he tenido con Eduardo. Pero él es un hombre libre y soltero. Yarima llega a mi lado y me invita a caminar.
—La matriarca siente mucho aprecio por ti, tal vez solo te está protegiendo, no te preocupes.
—Si, debe ser eso, solo que me preocupa no entender lo que me dice.
—Con el tiempo comprenderás lo que te dice. Pero entonces tú y el doctor tienen algo?
Yo miro a Yarima y ella sonríe con picardía.
—Pues no, aun no, solo me dio un beso y me declaro su amor.
—No seas mentirosa, tú también sientes cosas por él.
—Pues no te lo voy a negar si me gusta mucho.
—Es que hacen una linda pareja.
Yarima se ve contenta, brinca y aplaude.
—Bueno todo se sabrá cuando regrese.
—Y de tu vida, ¿que hay con eso? aun no recuerdas nada?
—Solo la pesadilla donde ese hombre me quiere hacer daño
—¿Y si es tu esposo?
—Pues más a mi favor de no querer regresar. Te imaginas que regrese y ahora si pueda lograrlo, no le daré ese gusto.
—Si te entiendo Aruma, además ya nosotros no queremos que te vayas.
—Ja, ja, ja tan linda, pues no me iré nunca de este lugar.
La verdad es que me siento tan bien aquí, que no me interesa saber de mi vida.