Capítulo 10

1119 Palabras
No se quien soy, ni de donde vengo Un fuerte ruido e impacto hace que despierte desorientada y con dolor de cabeza. Miro a mi alrededor y no reconozco este sitio, no se donde estoy, un hombre se acerca y me hace algunas preguntas, pero no le doy respuestas. En realidad no se que responder. Siento cansancio y sueño y vuelvo a dormir un rato. Esta vez sueño con un algo que me persigue y un hombre trata de agarrarme por el brazo, pero yo sigo corriendo hasta que siento un golpe muy fuerte y todo se ve oscuro. Es mi último recuerdo recuerdo, del resto no se nada mas de mi vida. En la churuata está la matriarca, ella me da la bienvenida y me pregunta si recuerdo algo, pero mi respuesta es negativa. —Los espíritus te trajeron de vuelta, tienes que cumplir con tu propósito muchacha. —¿Cuál es ese propósito? —La verdad —La verdad ¿de que matriarca? —Las gotas de vida entraron a tu cuerpo y revivieron lo que estaba muerto, ahora te corresponde cumplir y el camino corto no es la solución. La anciana se levanta y se va, otras mujeres de la tribu se acercan y también me dan la bienvenida, me entregan algunas prendas de vestir y zapatos. Ellas me enseñaron el resto del lugar y yo cada vez más impresionada de lo hermoso de este lugar. Al final de la tarde, me dirijo a una zona apartada, de fondo se ve el río imponente, siento tanta paz en este lugar, que cierro los ojos e intento recordar,pero mi mente está en blanco, ni siquiera puedo recordar mi nombre. El sol se va ocultando y yo estoy hipnotizada con la mezcla de colores entre rojo y anaranjados, es mágico ver este atardecer, estoy tan concentrada que no me doy cuenta cuando el doctor llega a mi lado. —¿Cómo te has sentido? Doy un pequeño saltito cuando escucho su voz ronca. —Me asustaste, estaba concentrada viendo el atardecer. —Es mágico, a mi también me encanta. —Si, justamente pensaba eso, es mágico y hermoso. Y respondiendo a tu pregunta me he sentido muy bien, creo que al comer y hablar con la matriarca me hizo bien. Veo cómo él se rasca el cuello y sonrió con picardía. —Bueno es una señora muy sabia, pero a veces habla con adivinanzas y me deja más confundido. —Ja, ja, ja, pues si, a mi me dijo muchas cosas que no entiendo por el momento, pero tal vez más adelante lo entienda. —¿Has recordado algo de tu vida? —No, pero tampoco siento la necesidad de recordar, o no quiero recordar. —Bueno creo que ha pasado poco tiempo, de seguro en estos días comienzas a recordar. Quería mostrarte dónde vas a dormir. Por lo general la churuata es comunitaria, pero si quieres por comodidad puedes dormir en el consultorio. —No te preocupes, prefiero dormir en la churuata. —¿No has recordado tu nombre? —No, no recuerdo nada. —Entonces tenemos que ponerle un nombre, no podemos andar diciéndote piel bonita o la chica de la selva. —Ja, ja, ja no sabía que me decían así. De pronto escuchamos a la matriarca que se acercaba a nosotros y dijo. —Aruma-Isaju. —¿Qué dices Nayarit? —Mujer de la selva, eso significa y así te llamaremos, Aruma. Sonrío, porque me gusta ese nombre, a pesar de que no soy nativa. —Me gusta ese nombre, entonces a partir de ahora seré Aruma. —Bueno Aruma, es hora de descansar. Me fui con Nayarit y deje al doctor allí solito, me dió un poco de pesar, ha sido tan amable y dulce conmigo, me pregunto si tendrá familia acá en la tribu, porque es muy guapo, alto, corpulento y esa voz carrasposa tan varonil, se ve que es muy educado. Siento que la noche es lenta, pero escuchar el ruido de los animales nocturnos, me hace sentir paz provocándome mucho sueño. Me desperté exaltada, gritando y pidiendo ayuda, volví a tener esa pesadilla con ese hombre que me persigue y golpea, tal vez quería matarme, porque veo sangre, es lo único que recuerdo. A mi alrededor todos están en sus labores, entonces me acerco a Nayarit. —Tu pasado quiere que lo recuerdes. Por eso tienes pesadillas con lo último que viviste. —Pero es algo horrible, no quiero recordarlo. —La verdad siempre llega querida Aruma y todo tiene su tiempo. Algún día tendrás que irte. —No me quiero ir, Nayarit, no quiero saber quien soy, me queda claro que esa pesadilla es de alguien que quería acabar con mi vida, prefiero vivir aquí lejos de la maldad. —Los espíritus quieren que te quedes, pero igual debo recordarte que no perteneces aquí, cuando llegue el tiempo, debes irte. —¿El tiempo de que, Nayarit? —El tiempo de la verdad. Tiene razón el doctor esta señora habla muy raro, de pronto se acerca un grupo de niños, ellos me miran con sus caritas sucias, pero sonrientes y me invitan a ir con ellos, creo que me llevaran a alguna parte de la selva, pero me llevan a donde están recibiendo una pequeña clase. La verdad me interesa y me quedo observando, la matriarca se me acerca y me dice —Ella es Yarima, la maestra, tal vez podrías ayudarla. Me gustó mucho la idea, así que pasé un buen rato ayudando a Yarima con los niños. En un momento que vi hacia el consultorio, había una larga fila, pienso que el doctor debe estar cansado. Al terminar con los niños, recogimos algunas frutas y aprovechando que ya no tenía pacientes le llevé algunas frutas. —Hola, ¿puedo pasar? —Hola si pasa, pasa, ¿te sientes mal? —No, no, solo vine a traerte un poco de fruta, es que vi que tenias muchos pacientes y creí que podrías estar cansado. —Ah bueno muchas gracias, Aruma. Que bueno que te sientas mejor. —También quería agradecerte todo lo que hiciste por mi, Nayarit me dijo que tu estuviste muy pendiente de mi recuperación. —Es mi deber, solo hice mi trabajo. Me dice sonriendo y me encanta esa sonrisa, es muy guapo. —Pero ven acompáñame, no me gusta comer solo. ¿Te has adaptado aa bien a la tribu? —Si, estuve con Yarima ayudando a dar la clase. —Eso es genial y ¿qué piensas hacer? ¿Irás a las autoridades? —No, no pienso hacerlo, por lo menos hasta que logre recordar algo más. —Bueno eso me parece genial.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR