Entramos a su departamento o Ático a decir verdad, aún sigo un poco choqueada por la pequeña (Gigantesca) confesión que me acaba de hacer. Demian a básicamente aceptado que está enamorado de mí y yo como una estúpida le he dicho que no puedo amarlo pero aun así me ha hecho la promesa de enamorarme. Observo lo amplio del lugar, es gigantesco y es demasiado incrédulo que Demian solo lo visita de vez en cuando. —¿Cada cuando vienes aquí?– pregunto. Se gira hasta quedar frente a mí, hace una mueca como tratando de hacer la cuenta de cuando lo hace. —Un par de veces al año, tengo la villa y sinceramente me gusta mucho más que este lugar– Se quita la chaqueta tirándola a un lado del enorme sofá. —Eso es malgastar el lugar, Venecia es muy bonito las únicas veces que he venido he ido con Massi

