Capítulo 2.

1330 Palabras
Grace.  Y cuando mi día no podía empeorar, Marie Black no para de superarse a sí misma y acompañada de tres maletas, consigue arruinar el espectacular y especial día que estaba teniendo. Casi por inercia, yo y mis amigas no tuvimos otra opción que fingir una sonrisa en nuestros rostros y nos dimos vueltas para quedar cara a cara con Marie. ― Hola chicas. ― La rubia con mechones castaños nos saluda con una clara sonrisa hipócrita en el rostro. ― Hola... ― Dijo Emily fría. No alcanzamos a seguir hablando porque en eso, llegaron los chicos y se quedaron impactados cuando vieron a Marie y al enfrentamiento que se venía en camino.  ― Marie...―Susurró Oliver, quien se colocó a mi lado. Marie abrió los brazos y lo abrazó como si no lo hubiera visto hace años y haciendo caso omiso a mi presencia, casi como si yo fuera un fantasma.  ― ¡OLIVER! ― Exclamó, empujándome a un lado y abrazando a mi novio. Por suerte, Oliver no le correspondió el abrazo y se quedó parado esperando a que ella lo soltara.  ― Ya, ya. Basta de abrazos. ― Dijo Lucas, entrando al rescate, separando a Marie de Oliver en el proceso. Mi novio miró a su amigo con la clara expresión de gracias en el rostro. ― Siempre es bueno encontrarse con caras conocidas en la universidad. Por cierto, chicas, ¿Cuáles son sus habitaciones? ― Preguntó Marie. ― Yo soy la 410. ― Dijo Danielle con sus buenos modales de siempre.  ― 411, ― Respondió Emily, seca. ― ¿Y tú, Grace? ¿Cuál es tu habitación? ― Preguntó, con una evidente amabilidad fingida. Que te importa. ― Es la 409. ― Contesté fingiendo una sonrisa solo para evitar formar un escandalo en el primer día de universidad. Sería muy vergonzoso.  ― ¡Genial! La mía es la 408, seremos vecinas. ― Chilló dando saltitos.  Ahora mi día está hecho una mierda, mi peor enemiga es mi vecina de cuarto. Genial. Alguien podría atropellarme con un camión por favor. ― Sí, genial. ― Dije sarcástica. Tome la mano de Oliver y comenzamos a caminar sin destino alguno. Nos dimos cuenta de que llegamos al edificio de los chicos que tiene el mismo cartel que mi torre, pero el de ellos dice: Varones. Mire por todos lados esperando a que alguien me detuviera el paso, pues, estaba empezando a pisar la zone de chicos. Sin embargo, nada paso y pudimos entrar a la habitación de Oliver sin ningún problema ― Bienvenida a la habitación número 504, propiedad del nerd Oliver Murphy. ― Dijo él con los brazos extendidos. Todo era de colores oscuros, si no era n***o, era gris y si no era gris era blanco, todo bastante moderno, su habitación es igual que la mía, pero con otros colores. Me acerqué a él y puse las manos en su pecho ― Tú no eres nerd, tu eres MI nerd. ― Nos besamos y sonreímos entremedio del beso. Es genial sonreír en medio de un beso, de verdad tienen que hacerlo. Oliver jaló con mucho cuidado mi labio inferior.  ― Oliver si me muerdes quedaran hinchados y empezaran a sospechar. ― Susurré sobre sus labios. ― No me importa lo que piensen, tu eres mía, tu eres mi princesa. ― Dijo volviendo a besarme y a morder, un poco más salvaje esta vez, mis labios. Dios, no saben lo genial que se siente que te digan: Tú eres mía, tú eres mi princesa, sobre todo que lo diga la persona con la que planeas pasar toda la vida. La puerta se abrió bruscamente interrumpiendo mis pensamientos. ― ¡Hola! Mi nombre es...― Dejó la frase inconclusa cuando vio que nos estábamos besando acaloradamente. ― Carl...― Susurré. ― ¿Carl? ― Preguntó Oliver, confundido. ― Eh...mmm...¡Hola! Mi nombre es Carl y vine a presentarme. ― Se acercó a Oliver y estrecho su mano educadamente para luego, quedar mirándome. ― Bueno, yo soy Oliver y ella es mi novia... ― No pudo terminar porque Carl lo interrumpió ― Grace. ― Concluyó Carl ― Perdón, ¿Se conocen? ― Preguntó Oliver con evidente confusión. ― Es el chico del Starbucks. ― Aclaré fría mientras tenía mis ojos pegados a los de Oliver. ― Bueno...fue un gusto conocerte Oliver, adiós. ― Pero antes de que se fuera escuche un maldito susurro de su parte: «Es un maldito nerd» Estaba a punto de ir a pegarle por decir eso de mi novio, ¿Cómo se atreve? ― ¿Tienes algo que decirme? ― Preguntó cuando Carl ya se había alejado lo suficiente como para no oírnos.  Mierda. ― Oliver, es el chico que atiende el Starbucks, nada más. ― Aclaré, tranquilizándolo. El suspiro pesadamente y me abrazo, amo nuestras mini peleas son tan...cortas y siempre terminan bien. ― Lo siento, princesa. Solo que...no me da espina, ¿no lo viste? Te estaba denudando con la mirada. ― Contestó. ― Pero él me desnudaba con la mirada, tú puedes hacerlo con las manos. ― Susurré, coqueta. ― Grace, princesa, no me tientes ahora. ― Dijo con cara de dolor. Reímos juntos y nos pusimos a ver el horario. Era bastante completo, pero tenía una asignatura – o más bien, un taller o curso libre obligatorio. – que me llamo la atención. Esgrima. Recuerdo cuando mi padre me metió en un taller de esgrima porque según él, era un deporte elegante. Desde ese día fui la mejor de la clase y siempre ganaba todas las medallas a punta de florete en mano. ― ¿Qué piensas? ― Preguntó Oliver. ― Yo practicaba esgrima cuando era pequeña, era la mejor. ― Aun lo sigues siendo. ― Me dio un beso en la frente y nos levantamos dirigiéndonos a la cafetería, nos sentamos junto a los chicos y al fondo de la cafetería estaba Marie con dos de sus "amigas" a lo que yo las llamaría "perritas falderas". Codee a Emily y Danielle, ellas me quedaron mirando.  ― Adelante de nosotros esta Marie con dos perras secuaces. ― Ambas levantaron la mirada y miraron donde les dije, Emily las fulmino con la mirada y volvió conmigo. El timbre sonó y como nosotros éramos los nuevos no teníamos nada que hacer solo esperar el día de mañana donde todo comenzaría. Caminaba sola por los pasillos y me tope con Marie, caminé y la empujé sigilosamente. ― Lo siento, no te he visto. ― Rei por lo bajo y ella me atrapó empujándome al casillero. ― ¡¿QUE MIERDA TE PASA?! ― Grité.  ― Escucha, Oliver es mío, yo lo vi primero es de mi propiedad ― Reí con una gran carcajada y ella me miro con la ceja alzada.  ― Dime Marie, lo compraste en efectivo o con tarjeta?― Reí incluso más que antes y  ella me soltó, esta vez yo la tome y la empujé.  ― Si me tocas un pelo a mi o a Oliver te juro que te hago pedazos, te convertiré en papilla para bebes y creo que ni a ellos les gustaría que fueras su comida. ― Dije. ― Hare lo mismo que hice con Josh, lo engatusaré y lo meteré al salón de química, lo juro. ― Dijo escupiendo las palabras. ― ¿Grace? ― Solté inmediatamente a Marie al escuchar esa voz angelical de mi novio. ― Hola Oliver ― Le di una sonrisa y el nos quedo mirando con la ceja alzada. ― ¿Estás bien? ― Si, solo...solo estaba dejando cosas en claro con...con ella.  ― Ah, vámonos―Dijo tomándome la mano y sacándome de ese lugar. Cuando ya estábamos lo suficientemente lejos Oliver rompió el silencio. ― ¿Qué hablaban? ― Nada, le estaba dejando en claro a esa...tipa que tu eres mío. ― Respondí el me abrazo por los hombros besando mi cabeza tiernamente. ― Solo tuyo. ― Contestó, sellando todo con un delicioso beso en mis labios. 
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