Oliver.
Al otro día desperté en mi cama, sin Grace, j***r la extraño. Me levante y camine al salón de Lengua, entré y el único puesto libre estaba junto a Marie. ¡Mierda! Recuérdenme levantarme más temprano para no toparme con ella. Tímidamente arreglé mis lentes y me senté a su lado.
― Hola Oliver. ― Me saludó en un tono seductor.
― Hola...―Dije tímido, tampoco quería hablar con ella. Por su puta culpa me ha metido en los más grandes problemas con Grace.
― Sabes, nos conocemos hace tiempo, no tienes por qué avergonzarte. ― Dice ella riendo.
― El tema es que no quiero hablar contigo. ― Dije mirando adelante, su mano se posó en mi pierna, me dio un escalofrió.
― Saca tu mano. ― Murmuré.
― ¿De dónde? ― Preguntó fingiendo inocencia. Tomé su mano y la levanté.
― Escucha, no me interesas, no me gustas, no me provocas nada más que enojo y sabes que, solo aléjate de mí y de Grace, ¿Por qué no dejas ser felices a las personas? ― Le dije molesto, para cuando me di cuenta todo el salón nos miraba.
― Wow, señor Murphy veo que todos hemos visto sus sentimientos hacia la señorita Black. ― Mierda. Tomé mis cosas y salí del salón enojado, maldita Marie, la detesto, la odio es todo lo contrario a la chica perfecta, es todo lo contrario a Grace.
Caminé hasta llegar a mi cuarto, me tumbe de cara en la cama y me quede dormido.
― Oliver... ― Alguien susurró sensualmente en mi oído.
― ¿Grace? ― Pregunté, con el ceño fruncido mientras forzaba a mi mente a recordar. Mi visión no estaba en el mejor estado que digamos.
― j***r, Oliver deja de pensar en ella por un segundo, hay más peces en el mar. ― Levanté la mirada y pude ver la silueta de Marie parada con un abrigo n***o y tacones rojos ¿Qué mierda está pasando?
― ¿Cómo entraste aquí? ― Pregunté, enojado.
―La puerta estaba abierta. ― Susurró. Camino a la puerta y puso el pestillo. Mierda, esto esta mal, nadie se encierra con alguien en un cuarto a menos que quiera otra cosa.
― Oliver yo sé que tú me amas y estas bajo esa coraza de enamorado, yo sé que tú me amas y yo estoy dispuesta a hacer lo que sea para conseguir tu amor, lo que sea incluso esto. ― Mierda, mierda, mierda. Se sacó el abrigo y estaba semi desnuda, abrí la boca en una gran "O" pero luego reaccioné, me levanté y me di vuelta para evitar mirarla directamente.
― Tápate, ahora. ― Exigí.
― Pero Oliver... ― La voz de mi amada resonó por el cuarto, ella tocaba mi puerta con preocupación.
― Oliver, amor, ¿estás ahí? ― Preguntó suavemente. ¡Por Dios! Cuanto la amo. Por instinto tape la boca de Marie justo a tiempo antes de que ella gritara o fingiera un orgasmo para meterme en problemas.
― Sí, espérame afuera voy contigo en un minuto, princesa. ― Miré a Marie y le dije:
― Te metes en el armario y no sales hasta que yo diga. Guarda silencio. ― Dije y ella asintió. La metí dentro y suspiré pesadamente antes de abrir la puerta. Se veía hermosa con su pelo cayendo como cascadas por sus hombros, sus ojos brillaban y estaban muy abiertos, la abracé y ella me miro extrañada.
― ¿Te pasa algo? ― Preguntó ella.
― Acaso no puedo abrazar a mi novia? ― La contradije.
― Claro que puedes, ¿Por qué tardaste tanto en abrir la puerta? ― Preguntó.
― Es que... ― Piensa Murphy, piensa. ― Estaba durmiendo sin polera y tuve que poner una. ― Contesté. Eres un genio, con razón eres un completo nerd.
― Ah, el profesor me dijo que le gritaste a Marie que la odias, me dijo que te fuera a ver y mírame aquí estoy. ― Comentó.
― ¿Viniste porque él te dijo? ― Pregunté indignado
― No, en parte sí, pero por otro lado te extrañaba y te estuve buscando por todo el campus
― Sí, es que me quede dormido. ― Dije, rascándome la cabeza.
― Bien, ¿Vámonos? ― Preguntó.
― Sí, adelántate yo voy a buscar algo y te acompaño. ― Ella asintió dudosa y se retiró. Me volví a adentrar a mi habitación y ahí estaba Marie, con su abrigo abierto. La tomé del brazo y la saqué del armario.
― Vete de aquí y no vuelvas más. ― Dije, expulsándola de mi cuarto sin cuidado.
― Las pagarás, Murphy. Juro que no descansare hasta que seas mío. ― Dijo retirándose. Le cerré la puerta en la cara y me saqué la polera colocándome otra, olisqueé toda mi habitación y había olor a Marie, puse mi perfume alrededor de toda mi habitación volviendo a poner mi típico perfume por toda la habitación. Terminado el proceso me fui cerrando la puerta con llave.
Grace.
De que Oliver estaba raro. Si, estaba raro y algo me decía que no me estaba diciendo la verdad y que era un muy mal cuento el que me estaba contando. Cuando empezó a caminar me detuve y me metí en un cuarto a esperar a que alguien que no fuera Oliver, saliera del cuarto.
Dos minutos después, la rubia Marie salió con un abrigo mirando para todos lados. Evite que los malos pensamientos llegaran a mi cabeza, no, Oliver te quiere y el es fiel no esta con esa puta, tranquila, respira.
Un minuto después salió Oliver con una polera diferente suspirando pesadamente, ¿Qué pasa? No lo entiendo. Cuando el se perdió por el pasillo, salí de la habitación y me dirigí a la cafetería donde Oliver me estaba esperando.
Llegue a la cafetería antes que él y me senté. Oliver llego dando abrazos y besándome pero yo no podía relajarme sabiendo que Oliver estuvo con Marie por un motivo u otro.
― Oliver, ¿No tienes nada que decirme? ― Pregunté, se puso tenso y solo respondió un tímido: "No"
― Ah. ― Dije acomodándome en su pecho y cuando me di cuenta la rubia Marie me estaba asesinando con la mirada.
― Chicos, chicos, pasado mañana tenemos fiesta. ― Dijo Thomas haciendo un bailecito raro.
― ¿Y? ― Preguntó Oliver.
― Vamos, deja de ser un nerd y vamos a una fiesta. ―Dijo Lucas, acercándose a su novio para abrazarlo por la cintura.
― A Grace no se le dan muy bien las fiestas. ― Contestó, recordando lo que paso el año pasado.
― Vamos, será divertido. ― Dije, motivándolo.
― Bien, iremos. ― Concluyó Oliver. La rubia Marie al fondo de la cafetería creo que escucho nuestra conversación porque como siempre, no podía mantenerse metida en sus asuntos y tenía su felina mirada puesta encima de nosotros.