1. El pasado

2803 Palabras
Dos meses atrás. -Buenas tardes, señor Mancini. Mi nombre es Jacob Reed, soy m*****o de la Interpol y he venido a visitarlo para solicitar su ayuda. Sé que es inusual y más en domingo, pero le pido que me ayude.- el hombre de aspecto muy inglés me tiende la mano y me muestra una identificación de INTERPOL. ¿Qué carajo pasa aquí? -¿Mi ayuda? ¿En qué? Si requiere revisar las finanzas de la empresa, le puedo mostrar los balances para que vea que no hay ninguna irregularidad.- contesto, extrañado por su visita. -No será necesario, señor Mancini. Déjeme explicarle por favor. Hace unos 4 años nos enteramos de una red internacional de trata de blancas y nuestras pistas nos han conducido a callejones sin salida por todo el continente, excepto por una que nos trajo hasta aquí en Sicilia.- dice mientras va sacando un montón de papeles y me muestra varias fotografías. -Entiendo… creo. ¿De qué forma puedo ayudarle, agente Reed?- pregunto, aún más confuso que antes. -¿Conoce usted a Pietro Lombardo?- dice y me muestra una foto del hombre. -Pfff… sí, lo conozco. Su familia y la mía han hecho negocios desde hace más de cuarenta años. ¿Por qué?- pregunto, ahora interesado. ¿En qué se metió ese hombre como para que lo investigue la Interpol? -Bueno, tenemos sospechas de que, de alguna forma, él está detrás de algo relacionado con esa red.- -No lo sé… No puedo decirle nada sobre eso porque nada me consta. Sé que la empresa de su familia está teniendo algunas dificultades pero creo que nada preocupante, pues Pietro y su esposa siguen llevando un buen estilo de vida.- -¿No cree que es algo sospechoso?- inquiere el hombre y me muestra mas fotos de él. -Es que no lo sé. No puedo decirle si es verdad que están teniendo un mal momento porque no he mirado sus libros de contabilidad. Así que sólo le estoy diciendo los rumores.- digo porque es la verdad, sólo son especulaciones. -Entiendo. Ahora, déjeme decirle qué es lo que mi organización y yo esperamos de usted.- dice y, por como se acomoda en la butaca, sé que es algo peligroso. -Supongo que no será nada fácil.- -No, no lo será. Sin embargo, usted tiene la fachada perfecta para que podamos investigar sin levantar sospechas.- ¿Fachada? ¿Qué quiere decir con eso? -Bueno… Entonces soy todo oídos.- digo, interesado por lo que tenga que hacer. -Muy bien, conseguimos la dirección de un evento que se realizará esta noche. Será una subasta.- ¿Una subasta? ¿Pietro está traficando cosas? -¿Tanto misterio para una subasta? No lo entiendo.- digo confuso. -La subasta es… de mujeres. Suelen secuestrar a chicas de algún otro país y las venden al mejor postor. Ahora bien, usted irá a esa subasta esta noche y deberá participar, nosotros le daremos cierto fondo para que pueda participar y que su economía no se vea afectada.- ¿Mujeres? La imagen de mi hermana viene a mi mente y se me revuelve el estómago. Si alguien le hiciera eso, movería cielo y tierra para hacer pagar a los culpables. -¿No le parecerá sospechoso que pague con dinero que no sale de mis cuentas?- digo al detectar el primer fallo en su plan. -Puede ser, pero nos hemos dado cuenta de que mucha gente tiene que lavar ese dinero tanto como para pagar como para recibirlo. Pero tiene un buen punto, así que entonces sí, debería usar su capital y luego nosotros se lo vamos a reembolsar.- dice luego de pensar las cosas un minuto entero. -Está bien. ¿A dónde debo ir o qué debo de hacer?- -Lo primero es presentarse esta noche en el Bar… Tiene que ir formar y entregar esta tarjeta, con ella le darán acceso a la subasta. Tiene que participar sin llamar mucho la atención, sólo pujas pequeñas y ya. ¿Entendido?- dice y me tiende una tarjeta. -De acuerdo, ¿Qué más?- -Bueno, lo principal es ver si consigue identificar al señor Lombardo ahí dentro y luego ver qué haremos.- -Suena a que no tienen un plan concreto realmente.- digo con preocupación. -Es algo delicado, señor Mancini. Por eso debemos ser cuidadosos y no llamar tanto la atención.- dice y me mira con los ojos entornados. -Entiendo. Entonces debo prepararme para estar ahí esta noche.- -Se lo agradeceré mucho. De todas formas, estaremos viendo lo mismo que usted a través de esta cámara. Por favor, úsela esta noche.- dice y me tiende una cámara que parece un botón. Me siento como James Bond. -Entendido.- -Es importante mencionarle, señor Mancini, que nadie debe saber sobre esto. Nadie, ni su familia ni su pareja. Las cosas podrían complicarse para usted si alguien se entera de esto.- dice mientras se pone de pie. -No se preocupe, entiendo la delicadeza de la situación y sabré guardar la información.- digo, convencido de que nadie va a enterarse. -Espero que sea así, con su permiso.- El hombre se va y miro la tarjeta con detenimiento. No dice mucho realmente, sólo la dirección del bar y la hora, impresas con letras doradas en una tarjeta negra. Muy discreto realmente, casi podría pasar como la invitación a una fiesta. Como, tomo un baño y luego me arreglo para salir. Me gustaría llevarme el Bugatti pero eso atentaría contra la recomendación de discreción que me hizo el agente Reed. Opto por algo más discreto y elijo el Audi R8 con una mueca. No soy del todo fan de los alemanes, pero esto no llamará tanto la atención. Salgo hacia el bar y llego con media hora de anticipación, pues necesito estudiar un poco el lugar para saber un poco dónde me estoy metiendo. Aunque el bar es de alta gama (es uno de los que pertenecen a la familia Lombardo) todo está bien, el ambiente es bueno y hay una gran variedad de personas aquí. De hecho, yo mismo he venido a este lugar varias veces con Nora, cuando no era tan insoportable. Veo que algunas personas entrar a una zona que siempre creí que era la zona Vip y supongo que ese es mi destino, así que me encamino a esa puerta y le muestro la tarjeta al hombre que está ahí. Entro y me sorprende ver que estoy en una sala bastante amplia donde todo es n***o y está terriblemente obscuro, excepto por las luces rojas que iluminan lo que parece ser una pasarela. Me siento en una de las mesas y observo todo a mi alrededor. Aunque está oscuro, reconozco a algunas personas aquí, pues son empresarios, hijos de empresarios o simplemente niños ricos de la zona. Un hombre se mueve en la pasarela y reconozco la inconfundible voz de Pietro Lombardo detrás de la estúpida máscara de lobo que lleva puesta. Comienza a hablar mientras un par de hombres van trayendo chicas y la puja comienza. Siento ganas de salir corriendo del asco que me provoca estar aquí pero no puedo, debo hacer todo lo que esté en mis manos para detener esta situación. Pujan por un par de chicas asiáticas y me recuerdo a mí mismo que debo pujar por alguna y consigo ganarle a alguien que parece ser el señor D’Angello una chica que parece rondar entre los 15 y los 17 años. La subasta sigue por lo que me parecen horas y horas hasta que aparece una pantalla en la pasarela y Pietro comienza a hablar: -Caballeros, es de mi agrado mostrarles los lotes que tendremos para la siguiente reunión en Calabria el mes que viene.- dice muy animado. La pantalla cobra vida y aparecen varias fotografías de chicas que, si bien no conozco personalmente, sí las he visto en algunos eventos. Son sumamente jóvenes y eso me da unas náuseas terribles. Tengo ganas de vomitar hasta que llego a una foto que SÍ reconozco y siento que voy a desmayarme del horror y del coraje. Este cabrón está ofreciendo a su propia sobrina como si fuera un pedazo de carne. -Recuerden que la puja inicial será de 2 millones, así que elijan a su favorita. En seguida se les proporcionarán las llaves de acceso para el siguiente evento. Se les entregarán sus productos al salir.- Luego se va y los mismos hombres que iban llevando a las chicas y uno retira las tarjetas mientras otro va entregando las nuevas. Cuando pasan conmigo me miran un poco sorprendidos pero no dicen nada y luego se van. Camino hacia la salida y me entregan a la chica que se supone que compré. La miro y está completamente intoxicada. Sea lo que sea que le hayan dado, está completamente perdida y decido que es mejor ir a mi casa de una vez. Para mi fortuna, el agente ya está ahí y me ayuda a sacarla del coche para luego recostarla en la sala. Como no sabemos que tiene, se limita a ponerle una intravenosa con solución salina para tratar de mitigar lo que sea que le dieron. -¿Pudiste reconocer a alguien ahí dentro?- pregunta mientras examina los signos vitales de la chica. -Sí, pero ahora creo que estamos en un problema más grande.- susurro nervioso. -¿A qué te refieres?- pregunta con curiosidad. -Al final, cuando mostraron las fotos en la pantalla…- no sé ni cómo decirlo. -¿Reconociste a alguien?- -Sí y no voy a permitir que ese infeliz se atreva a dañarla.- murmuro molesto y asqueado. -¿Qué planeas hacer? No tenemos pruebas para arrestarlo ni nada.- -No, pero podría hacerlo declarar… Planeo hacerle una propuesta y así conseguir dos cosas: salvarla a ella y obtener la declaración de su participación en esa monstruosidad.- digo con una sonrisa. -¿Cómo?- -Sencillo, lo citaré aquí, en mi casa, y le haré una propuesta. A ese imbécil lo único que le importa es el dinero, así que le haré una oferta que no podrá resistir.- -¿Cómo sabes que funcionará?- -Le daré dinero en efectivo. Así no tendrá que pasar todo el proceso de lavarlo para poder gastarlo en lo que quiera.- -Me parece una idea genial. Entonces debemos preparar todo para que la evidencia no se pierda.- El resto de la noche el agente y su equipo se dedican a montar un equipo de sonido que parece digno de películas de espionaje y me enseñan a manipularlo para no cometer errores. Pongo toda la atención posible, pues quiero deshacerme de ese tipo lo más rápido posible. Llamo a mi abuelo para decirle que hoy no iré a la empresa y que no se moleste en venir aquí, que sólo siento algo de resaca y mañana me sentiré como nuevo. Luego, llamo a Pietro Lombardo y le digo que tengo un negocio que tratar con él, que necesito verlo en mi casa para hablar sobre eso y accede a venir. -Gracias por aceptar mi oferta, Pietro.- digo mientras nos sentamos. -Sinceramente, fue difícil no aceptarla. El señor Ricardi me hizo una oferta pero comparada con lo tuyo, es una bagatela. Cincuenta millones de euros por una noche con la dulce, dulce Amelia. ¿Puedo saber por qué quieres darme tanto dinero por su primera vez?- pregunta, mirándome con curiosidad. No ha hablado más de un minuto y ya está hasta el cuello. -Todos tenemos ciertas… aficiones, si quieres llamarlo así, así que creo que es un buen precio. Además, es una chica muy atractiva e inteligente. Es material de la más alta calidad.- -De eso no puede quedarte duda alguna, la he cuidado como si fuera mi hija desde que Matteo murió, así que te aseguro que será una gran compra.- -Eso espero, Pietro. Aunque, ahora que lo pienso, Matteo murió hace unos diez años, ¿No?- pregunto, haciendo números en mi cabeza. -Sí, hace diez años que mi hermano tuvo ese trágico accidente.- dice con una tristeza que hasta a mi, que no lo conozco, me suena falsa. -Diez años… Eso significa que llevas mucho en este negocio. ¿Es bueno?- pregunto con más curiosidad. -¿Te interesa? ¿Quieres entrar? Es un negocio difícil, pues hay que saber en quién confiar y en quién no, pero tú me pareces un chico bastante confiable así que, cuando llegue el momento, quizá pueda pasarte “esa empresa”. ¿Qué te parece?- dice con una sonrisa asquerosa. -Sería un gran negocio, Pietro. Aunque ahora mismo quisiera algunos aperitivos. ¿Qué tienes para mi?- pregunto, tratando de mantenerme en mi papel. -Tengo algunas que ya están usadas, sin embargo, son bonitas. Conseguir vírgenes es algo muy complicado actualmente, así que por eso suelen ser bastante caras. Pero, siendo sincero, se me hace un poco extraño que quieras mas diversión cuando tienes a esa sexy reportera en tu cama. ¿Para qué las quieres?- Nora y yo no somos nada, ni lo hemos sido nunca, pero ahora mismo me conviene que él crea eso. -Ya te lo dije, hay cosas que me gustan que no puedo pedirle o hacerle a Nora, así que hay que buscar por otros lados. Pero dime, ¿tienes algunas para mi o no?- -Claro que sí, el catálogo es amplio. ¿Quieres que se haga limpieza o quieres conservarlas?- -¿Limpieza? No te entiendo.- pregunto confundido, deseando que no sea lo que creo que es. -Pues… Nos las llevamos cuando das por terminado el servicio y, si aún están en condiciones, las conservamos. Si no, lo cual a veces pasa, pues… podemos deshacernos de la evidencia por ti.- dice sonriendo y me da escalofríos. -Vaya, sí que piensas en todo, Pietro.- contesto sin saber qué decir realmente. -Ese es mi trabajo.- dice de tajo. -Espero que algún día podamos trabajar juntos en eso. Por ahora debo pedirte que te retires, mi familia ha llegado y debo atenderlos. Te enviaré el dinero en estos días y te avisaré cuándo quiero el servicio.- digo cuando noto que el coche de mi abuelo está en el CCTV de la casa. ¿Cuánto tiempo lleva aquí? -Claro, un placer hacer negocios contigo.- dice con un ronroneo. El hombre sale y yo me pongo muy contento a revisar que la grabación haya quedado como el agente Reed me dijo. Gracias al cielo por los pequeños favores, pienso y luego me veo interrumpido por mi abuelo, que me mira furioso y sé que algo va mal. -Que vergüenza me das, Gian.- dice decepcionado y estoy seguro de que ha escuchado nuestra charla. -¿Qué fue lo que escuchaste, abuelo?- -¿Cómo te atreves a negociar la vida de alguien de esa forma? Me das asco.- murmura y veo una lágrima correr por su cara. -Abuelo, déjame explicarte.- trato de negociar pero está furioso. -¿Qué vas a explicarme, Gian? ¿Cómo pudiste? Una cosa es que te revuelques con esa oportunista pero que quieras abusar de una señorita… ¡Eso no lo voy a permitir!- ¿Cuándo entenderá que entre Nora y yo no hay nada? -Abuelo, en verdad, déjame explicarte…- trato de decir pero me interrumpe. -No quiero escuchar ni una palabra de ti. Si quieres acostarte con ella, será porque es tu esposa.- dice tajante y me quedo pasmado. -¿A qué te refieres?- pregunto. -A que vas a llamar a ese cerdo de Pietro y le dirás que quieres casarte con Amelia. Si quieres darle dinero, será de tus propias ganancias, no permitiré que uses el dinero que nosotros hemos ganado honestamente para algo tan vil como eso, si es que aún planeas hacerlo.- -Por favor, abuelo, déjame explicarte las cosas… No es como tú crees.- -No tienes nada que explicarme. Tienes tres días para hablar con Catalina y decirle que quieres casarte con su nieta y también para dejar a esa mujer. Si no lo haces, le diré a tus padres y no creo que a tu abuela le haga muy feliz saber eso. Stefano, el esposo de Catalina, era nuestro amigo y Matteo era amigo de tu padre, ¿Cómo se te ocurre hacer algo tan bajo como eso?- -¿Me estás chantajeando, abuelo?- inquiero, molesto. -No, Gian, trato de darte una lección y trato de enderezar tu camino. Lo correcto sería entregarte a la policía o correrte de esta casa pero creo que es mejor esto, así podrás reflexionar sobre el daño que ibas a hacerle a alguien que ni siquiera conoces.- -Pero si yo sí la conozco… Es por eso que estoy tratando de salvarla…- ¿Cómo le explico que me robó el corazón desde hace cinco años? -Deja de decir estupideces, Gian, compórtate como un hombre. Ahora comienza a moverte para que Catalina te crea y también para que tus padres lo hagan.-dice y luego se va.
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