Me despierto sobresaltada y miro la hora en mi teléfono. Si me doy prisa aún puedo llegar a tiempo a mi primera clase aunque me salte el desayuno. Tomo mis cosas y me dirijo a la ducha sin pensarlo dos veces.
Media hora después salgo de la casa y me dirijo a la escuela en mi Cavalier y al llegar me encuentro con Olivia, mi mejor amiga.
-Hola.- digo apenas bajo de mi coche
-Casi llegas tarde.- contesta mientras me tiende una bolsa con un sándwich y un café.
-También me alegro de verte, Oli.- tomo la bolsa y le doy un abrazo a mi amiga.
-¿No te gustaría ir a desayunar algo mas en lugar de entrar a clases?- sugiere en tono nervioso.
-¿Bromeas? Claro que no, tengo que ver la forma de reponer ese tonto examen.- digo mientras comienzo a comer el sándwich y doy un sorbo al café.
-¿Y por qué no lo pensamos primero y luego vas a buscar al profesor?- vuelve a decir con ese tono nervioso y mi enojo comienza a crecer, al igual que mi curiosidad.
-Oye, ya te dije que no, tengo que ver cómo reponer ese examen… Es importante.-
-Todavía luces enferma, no creo que debas entrar así a clases. Además, el profesor dijo que, dado tu excelente desempeño, podrías entregar un reporte de lectura y ya.- dice ella mientras me toca la frente.
El viernes, luego de que Gian me llevara a casa, me enfermé de gripe y pasé todo el fin de semana en cama pero hoy ya me siento como nueva.
-Ya me estás desesperando. ¿Por qué no quieres que entre a la escuela? Vamos, tenemos que entrar a clases ya.- digo apartando su mano y comienzo a moverme hacia la entrada de la escuela.
-Yo… Bueno… no te enojes, porque yo no tuve nada que ver, pero… bueno…- comienza a decir nerviosamente y eso sólo aumenta mi impaciencia.
-¡Ya dilo!- exploto y me mira temerosa. Eso es algo que a veces me molesta un poco de Olivia, lo pasiva que puede llegar a ser.
-Bueno… Alguien subió fotos de tu cita con Gian y si a eso le sumas lo de que te perdonaron el examen…- susurra por lo bajo y siento que quiero romper todo a mi paso.
-¿Quién lo subió?- pregunto, aunque sospecho quién lo hizo.
-No sé quién lo hizo primero pero ya es muy viral…- contesta rápidamente y me muestra su teléfono. Reviso las r************* y veo con horror que Gian y yo somos tendencia.
-No lo puedo creer…- murmuro cuando veo en montones de publicaciones esas fotos de nosotros caminando por la playa, en el embarcadero, cuando me caí y cuando salí del agua. Todo el maldito tiempo nos tomaron fotos.
-Realmente es bastante serio, por eso no quería que estuviéramos en clases hoy… No quiero que escuches todo lo que están diciendo las arpías que tenemos por compañeras.- dice en tono protector y, aunque su intención es buena, eso sólo sería como echarle mas leña al fuego.
-Adivinaré… ¿Susanna es la que está detrás de todo?- pregunto molesta, pues esa chica me desprecia con todo su ser.
-Sí… No necesitas escuchar su porquería…- confirma ella y creo que ya tuve suficiente de esa chica.
-Al contrario, Oli, tengo que ponerla en su lugar.- contesto con malicia y ella me mira sorprendida.
-¡Ya era hora! Sólo ten cuidado, recuerda que ella es experta en decir mentiras.- me aconseja como la buena amiga que es.
-No te preocupes, nada puede ser peor que Adrienna y Bianca juntas. ¿O sí?- digo con valentía, pues hoy de verdad no estoy para aguantar tonterías.
-No, no lo creo. Comparada con ellas, Susanna es un corderito. Por cierto, ¿aún no tienen noticias de Adrienna?- pregunta preocupada, pues aunque Adrienna sea una bruja, es mi familia.
-No, para nada. Lo último que yo supe de ella fue que le pidió dinero a Bianca para irse con Thomas a Favignana… Pero de eso hace casi un mes.-
-Hm… Favignana… No es tan caro pero conociéndola de seguro ya se habrá acabado todo el dinero. Además, hace tiempo me dijiste que ella estaba manteniendo a su novio y eso significa que tu familia les patrocinó todo el viaje.- concluye mi amiga y sé que es verdad. Aún estoy molesta por lo que tendré que hacer con Gian, pero haría cualquier cosa por salvar a mi madre.
-Ya no quiero pensar en eso. la economía de la empresa no va del todo bien y me da coraje pensar en que ella está despilfarrando todo por lo que mi papá y mi abuela trabajaron toda su vida. Hablaremos de eso cuando terminen las clases, ahora presta atención.-
El día se me va como agua entre las manos hasta que llegamos a la clase de Presupuestos que, sí, es la clase que compartimos Olivia y yo con Susanna, la clase en la que me perdonaron el examen y en la que la mayoría de las chicas babea por Gian Mancini.
Olivia y yo estamos por entrar al salón cuando escucho a Susanna charlar con su grupo de amigas.
-¿Viste las fotos? Santo cielo, se veía ridícula con esa ropa en el embarcadero.-
-Debe estar muy desesperada por seducirlo. Mira que vestirse así.-
-Tienes razón, se le veía la ropa interior todo el tiempo. Yo creo que estaba tratando de seducirlo.-
-Quizá por eso se tiró al agua.-
-Puede que le haya funcionado, dicen que fueron abajo durante mucho tiempo y, además, en las otras fotos ella ya tiene otra ropa.-
-Quizá sólo tomó un baño… No tienen por qué sacar conclusiones así.-
-¿De verdad eres tan inocente como para suponer que él sólo la llevó abajo para que se cambiara? ¿De verdad? ¿Gian Mancini? ¿Estamos hablando del mismo hombre?-
-Ya sé que cuál es su fama pero, bueno, Amelia no es precisamente una chica muy sensual… quizá podría no haber pasado nada.-
-Ya te lo dijimos, las pruebas son claras. Tardaron muchísimo tiempo abajo y eso sólo significa que…-
-¿Qué es lo que significa?- pregunto abriendo la puerta de par en par y todas me miran aterradas.
-¡Amelia!- dice Susanna y noto con satisfacción lo pálida que está.
-¿Qué es lo que significa? Dime, de seguro supones que yo hice algo que tú estás muy acostumbrada a hacer, Susanna. De otra forma no me explico cómo es que puedes pagarte ropa, coche, teléfono y joyas, si no trabajas y tus padres no ganan tanto como para darte ese estilo de vida. Dime, ¿eso haces para ganarte la vida, Susanna?- digo por fin y ella me mira furiosa.
-¡Cállate! Para los demás eres una mojigata, una niñita perfecta que no rompe un plato pero no eres más que una zorra, que se ha acostado con Gian…- grita colérica y sé que está casi al límite de sus emociones.
-¿Y qué si lo hice? ¿Te da envidia pensar que yo, la mojigata, la que no rompe un plato, la zorra, me acosté con él? ¿Esperabas poder hacerlo tú?- pregunto con malicia. ¿Será que ella también está enamorada de él, igual que todas? ¿Igual que yo?
-¡Eres una estúpida!- grita y sé que he llevado las cosas demasiado lejos.
La veo venir a mi y, antes de que pueda levantar la mano, su mano se estampa en mi mejilla y voy directamente al suelo. Para sorpresa de ambas, la puerta se abre de nuevo y entra el profesor, lo cual es malo. Pero aún más malo es ver que va acompañado nada mas y nada menos que con Gian.