El sonido de las bombas retumbó en los oídos de Amal.
De alguna manera alguien había bombardeado el hospital de la Cruz Roja en el que estaba ayudando, mientras continuaba la investigación para localizar el paradero de sus primas.
Todo era caos a su alrededor trato como pudo de ayudar.
Se escuchaban gritos y sirenas.
Por suerte la bomba explotó lejos del lugar donde ella se encontraba actualmente.
Si bien ella había asistido en atentados en Israel nunca había estado presente en un atentado tan de cerca.
Fue así como la encontró Michael, en medio del caos corriendo de un lugar para el otro tratando de ayudar a los heridos con una chaqueta de la Cruz Roja y el rostro sudado y manchado.
Cuando ella lo vio en medio de ese caos se quedó detenida por un momento. Nunca se había sentido tan feliz de ver a alguien en toda su vida.
Y aunque ella no era la clase de mujer que necesitaba ser rescatada no pudo evitar tirarse en sus brazos
-Oh Michael gracias a Dios que estás aquí!-
el se vio sorprendido por el abrazo de la mujer, pero también la abrazó. Feliz de encontrarla sana y salva.
Ayudo cómo pudo siguiendo las órdenes de ella para asistirla, para recoger a los heridos que había y también a los muertos.
Ella le proporcionó una chaqueta de la Cruz Roja y dijo que estaba para ayudarlos... nadie la cuestionó, a fin de cuentas era un soldado norteamericano.
El día fue muy largo, pasaron las horas y estuvieron más de un día sin dormir hasta que pudieron acomodar a los heridos en unas carpas improvisadas.
Sí bien Amal era doctora y había hecho guardias en otras ocasiones sin dormir, nada había sido tan brutal como lo vivido alli en Kabul hasta ese momento de su vida.
Llamativamente Michael estaba más entero, él estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones.
Había visto y había vivido atentados, hasta inclusive sabía lo que era de primera mano. Aunque generalmente había estado del otro lado...nunca había estado tan de cerca del lado donde se cuidaban a los heridos...eso era nuevo para el. La mayoría de las veces estuvo del lado de donde se tiraban las bombas.
Ver a la gente tirada y ensangrentada, a los gritos pidiendo ayuda le daba otra perspectiva de las cosas.
En las últimas 24 horas los talibanes le habían adjudicado el atentado a los terroristas del estado islámico.
De hecho los talibanes habían llegado a un acuerdo con los norteamericanos pero aún estaba esta agrupación que no se conformaba ni estaba dispuesta a entregar el poder y se retroalimentaba del caos.
Michael busco a la doctora luego de ayudar en todo lo que pudo, cuando al fin la localizó notó que se notaba extenuada.
La tomó en un momento del brazo y le dijo
-Ya es suficiente necesitas descansar.- y era una orden.
Ella quiso discutir con él pero la realidad era que ya no tenía fuerzas para sostenerse en pie, así que se dejó arrastrar por el exmilitar.
El sitio donde se estaba quedando, que era un emplazamiento de la Cruz Roja, quedaba a unos 800 metros del lugar donde estaban en ese momento.
El la dejó en el lugar y le dijo
-Métete a la ducha, yo voy a buscar algo para que podamos comer.-
Y así lo hizo... luego de un rato volvió con comida, Amal estaba con una bata recién salida de la ducha. El cabello aún mojado. Las ojeras surcaban su hermoso rostro.
A pesar del cansancio obvio que cargaba la doctora no pudo evitar notar lo hermosa que estaba. Como siempre fue un impacto para el verla...un impacto para su cuerpo que no pudo evitar la respuesta instantánea cosa que le asombraba pues ya no era muchachito sino un hombre de 38 años. Era verla para ponerse duro como una roca.
El se estaba quedando en un hotel del centro que conocía de antes, claro que no había podido volver con todo eso.
En la improvisada mesa el acercó la comida que había conseguido, que era una especie de guiso.
-Quédate sentada yo te sirvo- le dijo.
-Tú también debes estar cansado- le respondió ella.
Él estaba parado y se dio vuelta, luego la miro sentada mientras ella se pasaba la mano cansada por la frente y le dijo :
-Yo estoy acostumbrado a esta clase de ritmo- y era cierto Michael estaba acostumbrado de sus periodos de misiones como marine a estar muchas horas sin dormir en medio de territorios de guerra. Y bombas.
-A veces me olvidó que eres un ex marine- le dijo ella como si supiera lo que él había estado pensando un minuto antes.
El le dió un esbozo de sonrisa y le alcanzó los platos, y se sentó junto a ella a comer. Tenía ganas de decirle algunas cosas y preguntarle otras pero suponía que no era un buen momento para eso.
Entonces le dijo lo único que se le ocurrió.
-Aparentemente fue un grupo del estado islámico.- y se refería obviamente al atentado.
-Sí, algo de eso había escuchado- dijo ella mientras se llevaba un bocado a la boca y suspiraba.
-No recuerdo la última comida que tome.- estaba hambrienta y no se había dado cuenta hasta ese momento.
Michael se notaba cansado pero estaba mucho más entero que ella. Es que ella había estado en el momento exacto del bombardeo muy cerca y él llegó mucho después.
-Necesitas descansar- le dijo el - estuviste en el momento del bombardeo- y fue una afirmación no fue una pregunta.
-Si- admitió ella con pocas ganas - Pero tengo ganas de seguir...-
-A nadie le sirve una doctora medio muerta- le contesto el mirándola a los ojos con seriedad.
-Exactamente que has venido a hacer acá?- le dijo frunciendole el ceño a Amal.
-Perdón,?- le dijo ella mirándolo a los ojos.
-Acaso te debo explicaciones yo.???-
el apoyo los codos en la mesa y dejó la cuchara en el plato y la miro.
-Hay gente preocupada por tí Amal.-
Ella apoyo las dos palmas de sus manos sobre la mesa y lo miro también.
-Hay gente que me necesita aquí- le respondió la doctora que tomo su plato y lo llevó al fregadero...y sin darse vuelta le dijo amargamente:
-Tú eres el que produce cosas como éstas... nunca lo entenderías.-
A lo qué Michael se defendió -yo no tire está bomba!- le molestó un poco la acusación de ella.
Amal se dio la vuelta y se apoyó sobre el fregadero cruzándose de brazos y le dijo
-No, no tiraste esta-
El sonrío sin gracia.
-Justamente tú me estés juzgando a mi??? te olvidas que tu padre tiene una compañía que aprovisiona militarmente estados como este.?-
ella lo miro con amargura.
-Es uno de los motivos por los que no hablo con mis padres desde hace tantos años ya...- confesó
Michael tiro hacia atrás su silla y se cruzó de brazos mientras la observaba de pies a cabeza.
-Pensé que había sido por lo de tu esposo-
Ella inclino la cabeza obviamente él había hecho su tarea.
-Eso no ayudo, claramente- admitió Amal finalmente.
-Ellos nunca estuvieron de acuerdo en que me casara con él, ni que me fuera a vivir a Las Vegas y cuando el falleció se que de alguna manera se alegraron, ellos esperaban que volviera... nunca se los puede perdonar... y no el hecho de que tengan una compañía militar tampoco me agrado nunca demasiado. Tenía demasiadas discusiones con mi padre por eso y lo de mi marido fue la gota que rebalsó el vaso. Cuando ellos me pusieron el ultimátum de que eran ellos o él para mí no hubo opción. Me fui sin mirar atrás.- su rostro se endureció...Aún le dolía la postura de sus padres.
-Ellos te quieren o quién te crees que me mandó hacia aquí?-
Ella se encogió de hombros.
-Honestamente pensé que fueron Mía y Tony- dijo ella.
El asíntio con la cabeza
-Sí, eso fue así. Pero lo hicieran secundados por tus padres.-
-Me da igual- contestó ella -ellos no están acá.-
-Porque arriesgarte así?- le contestó el- porqué no me avisaste a mí.?-
Ella se acercó a la silla junto a la de Michael cansada. Y se tiró allí.
-Sinceramente no sé me ocurrió ni lo pensé...-cavilo Amal
-Solo pensé en Isa y bueno él no estaba disponible evidentemente.-
-Sí lo sé...tus padres también me lo dijeron.-
Ella se enderezó en la silla.
-Mira, yo soy médica que se supone que iba a hacer, a dónde iba a estar.?-
Michael negó con la cabeza de un lado a otro. -Esto no es nada comparado a lo que has vivido antes. Tu no sabes a lo que te enfrentas. No tienes ni una puta idea- sonrió el sin gracia.
-Yo estuve en el ejército y viví en Israel!.- exclamó ella.
-Eso es un paseo por Disneyworld comparado con esto-
Ella tomo su musculoso brazo, suplicante.
-Lo único que quiero es ayudar a mis primas y volver a casa, te lo prometo!..- y le pregunto esperanzada- Puedes al menos ayudarme con eso?-