— Con esto podemos rastrear la llamada en lo que se contacten — aseguraba el policía mirando fijamente a Sora y a mi hermana, yo me sentía impotente; siendo un agente especializado no había notado nada extraño, no había podido evitar que no sobrino fuera secuestrado y eso me estaba calcomiendo por dentro.
— No fue tu culpa — me dijo de pronto Iliam, colocando su mano sobre mi hombro; quizás adivinando lo que pasaba por mi mente — él estará bien, es un niño muy inteligente.
— Si lo es, se supone que estoy preparado para lidiar con estas situaciones y yo no pude hacer nada — respondió, pasando mis manos por mi rostro en un claro acto de frustración.
— ¿Y si pides ayuda a Maxwell?, es tu jefe... quizás el pueda ayudar — suplico Griffin y me partía el corazón verla con la cara empapada de lágrimas.
— Hablemos con él... se que no preparación es muy básica pero puedo ir contigo y recuperaremos a nuestro sobrino — sugirió Iliam, desde hace un tiempo el había comenzado a ser entrenado en la agencia; quizás tenía razón si podíamos ir él y yo sin armar un operativo muy numeroso había una alta posibilidad de recuperar al niño en una sola pieza o al menos eso quería creer.
Me tomé unos minutos para calmar mis nervios antes de tomar mi celular y marcar el número de mi jefe, si alguien podía encontrar a Nethan lo antes posible era él.
— Maxwell — contesto después de un par de timbrazos.
— Necesito tu ayuda, Nethan fue secuestrado — dije sin siquiera saludarlo, el hombre guardo silencio por unos minutos que para mí parecieron eternos.
— Avísame si obtienen noticias... sea cual sean — colgó sin decir ni una palabras más, respire profundo; eso significaba que nos iba a ayudar pero también significaba hacer las cosas a su manera y su manera podía ser bastante complicada...
5 dias después...
— Está es la dirección — Maxwell me entrego un papel mientras yo me colocaba chaleco antibalas y me armaba hasta los dientes.
— Bien... si no me comunico contigo a media noche, puedes mandar a rodó tu equipo a patearles el trasero — le sugerí.
— Tengan cuidado... no quiero ser el responsable de que te corten la cabeza y mucho menos de que maten al hijo del embajador — clavo su mirada en Iliam, quien se estaba terminando de prepara.
— Gracias — dije sujetándole del brazo antes de que se marchara.
— No hay de que, solo no mueras no quiero que me pateen las bolas.
Esboce una leve sonrisa antes de que Iliam y yo nos pusiéramos en marcha a aquella dirección.
Cuando llegamos nos dimos cuenta que el edificio tenía toda la pinta de guarida criminal, nos adentramos en el lugar acabando con aquellos que se interponian en nuestro camino; ambos estábamos dispuestos a acabar con quién fuera con tal de salvar a Nethan.
— Esto está siendo demasiado sencillo — escuché la voz de Iliam por el intercomunicador y como si de un conjunto sobrenatural las cosas comenzaron a complicarse. Tuvimos que escondernos detrás de lo que encontramos. Podíamos ver a nuestro sobrino a la distancia, siendo sostenido por el que supusimos sería el cabecilla de aquella banda que buscaba lastimar a Sora y llenarse los bolsillos de dinero.
Tanto Iliam como yo tratamos de acabar con la mayor cantidad de tiradores.
— Mierda me he quedado sin balas — escuché a Iliam decir al darse cuenta de que ya no tenía cartucho que colocar a sus armas, revise mi arma y solo me quedaban un par de balas.
— no te nuevas bastardo, de aquí no salen con vida — escuchamos una voz masculina de pie detrás de mi, no necesitaba mirar para saber que me estaba apuntando a la cabeza — baja el arma y pon las manos en algo — ordeno, maldije en mi interior mientras bajaba el arma, Iliam estaba desarmado y ahora llegaba ese imbécil a acorralarme — date la vuelta lentamente.
Me gire en mi lugar y pude ver la sonrisa de suficiencia de aquel sujeto — Nerón, Nerón, Nerón... eres tan predecible; el jefe tenía razón cuando dejó que vendrías por tu adorado sobrino — observe como quitaba el seguro de su arma — disfrutaré de ser yo quien te de un balazo entre ce...
El tipo no pudo terminar de hablar, note como caía al suelo sin vida, mi corazón comenzó a latir con demasiada fuerza; tarde un par de segundos en notar la presencia de aquel que había acabado con la vida de ese hombre.
Hermosa, imponente, magnífica... una diosa echa mujer, cabello largo, ondulado en color azul, su perfecta figura enmarcada con un abrigo color marrón, botas altas a juegos y en su mano un arma que usaba con gran precisión; disparando con una sola mano extendida, la observé acabar con 4 individuos en pocos segundos antes de acercarse al niño quien estaba de pie en medio de cadáveres.
— Te dije que vendría por ti — esa voz, esa sonrisa.
— ¡Lo hiciste! — el niño se abrazo a ella con fuerza, dando la impresión de que ya la conocía. Ella lo tomo entre sus brazos y comenzó a caminar hacia la salida.
— ¿No vienen? — preguntó mirándonos a Iliam y a mi por sobre su hombro.
Iliam y yo nos miramos sorprendidos, podía apostar que el corazón de mi mejor amigo latía tan apresurado como el mío. No había que ser un genio para reconocerla.
¡Era ella!, estaba seguro... finalmente había regresado, estaba más que seguro.