Terrible oscuridad.
Perder a quien amas puede ser considerado uno de los peores momentos de tu vida y no hablo de una perdida normal, no el hecho de que saliera de tu vida sino al hecho de saber que nunca más tendrás la oportunidad de ver su sonrisa, se observar los matices de su mirada... que por más que lo desees jamás podrás volver a escuchar su voz, a vivir momentos junto a ella...
Es difícil seguir amando y que en tu pecho quede un terrible vacío, saber que por nadie más podrás sentir lo mismo; que tus sentimientos intensos solo pudieron ser despertados por ella y por nadie más.
Duele tanto... cuando los recuerdos te invaden al azar, cuando aquellas cosas insignificantes golpean los confines de tu memoria y tu corazón duele, duele como su alguien estuviera intentando arrancarlo de raíz, muy pocos entienden el dolor que deja una perdida de tal magnitud y la tormenta que enfrentas cuando los recuerdos te invaden.
Yo lo recuerdo constantemente, cuando en la oscuridad de un hogar vacío la soledad me golpea, cuando el deseo de abrazarla me calcome el alma porque se que por más que lo desee eso jamás podrá suceder.
Desearía que solo fuera una pelea, desearía haberle dicho lo mucho que la amaba, desearía haberme dado cuenta antes de mis sentimientos y haber aprovechado esos momentos a su lado... pero no, es imposible porque no puedo regresar el tiempo atrás, porque por más que lo desee esas cosas nunca pasarán porque el tiempo transcurre y no nos da tregua, porque el vacío nos jala y nos hace sumergiendo en la profundidad de las más oscuras y peligrosas tinieblas.
Duele, duele pensar en lo que pudo ser y nunca será... duele perderme en los ojos claros de una pequeña persona e imaginar que hubiera Sido de aquello que perdí, duele escuchar las risas de los niños, sentir sus abrazados, si calidez y que mi mente se pregunté cómo hubiera Sido esa pequeña criatura que era en parte ella, en parte mía... preguntarme ¿de que color serían sus ojos?, ¿tendría el cabello cobrizo como ella o por el contrario heredaría el profundo n***o del mío?, tangas preguntas que jamás tendrán respuestas, tantas incógnitas acompañadas de tanto dolor y sufrimiento que me hacen querer arrancarme el alma.
Cierro los ojos, queriendo hacerme uno con la penumbra de la noche, se que el sol no tardará demasiado en dislumbrar el horizonte, se que una vez más tendré que ponerme esa máscara de falsedad, tendré que aparentar normalidad, tendré que forzar una sonrisa y aparentar una tranquilidad que no poseo. Estoy cansado de fingir... de fingir que todo está bien, que nada pasa cuando la verdad es que no he podido superar lo que pasó, no he podido superar la perdida de la mujer que amo. Siento que mi vida se convirtió en un ciclo sin cerrar, me siento atrapado en un círculo vicioso del cuando no hay salía.
Quisiera que las cosas fueran como antes, quisiera que recordar no doliera tanto cómo lo hacía... desearía poder continuar con mi vida y no sentirme estancado. He pasado tanto tiempo fingiendo, aparentando que ahora me siento perdido, no se realmente que hacer con mi vida; con mi existencia, es como si la vida pasada sin más. Sin tener un real sentido.
Porque me siento como una hoja llevada por el viento, a la deriva y todo por ella... por el amor que tuve y no pude aprovechar...
¿Por qué la vida tenía que arrebatarla de mi lado cuando apenas comenzaba a ser consiente de mis sentimientos?, ¿por qué tuve tan poco tiempo para amarla?... respiré profundo, no tenía sentido seguir lamentandome, no tenía sentido tratar de dormir cuando sabía que el sueño me había abandonado desde hace mucho.
Me puse de pie y me dirigí al baño, me dedique a tomar una ducha caliente quizás así podría relajarme un poco. ¡Ja, que engaño Dios mío!. Al terminar de ducharme me arregle con aquel traje n***o sin corbata, peine mi cabello y me observé al espejo. Mi cabello estaba bicolor, aún tendía vestigios del tinte verde que solía usar pero predominaba el n***o sobre lo demás.
Tu cabello parece vómito de marciano, que idiota enserio.
Esa voz femenina una vez más hizo eco en mi cabeza, recordaba su dulce rostro, su sonrisa inocencia... pensar que aquella frase la había profesado una niña de la cual terminaría locamente enamorado, si alguien me hubiera dicho que sufriría por Hisana Maxwell me hubiera reído a carcajadas... si alguien me hubiera dicho que esa molesta niña de cabello anaranjado cobrizo sería la causante de mis desvelos lo hubiera tomado como una ridícula broma.
Pero esa molesta niña había crecido, se había convertido en la más hermosa de las mujeres y en quien mejor me conocía, se había vuelto mi compañera, mi confidente, mi ancla a la realidad... mi mejor amiga y años después, en el amor de mi vida... ¡Había pasado tanto para poder darme cuenta!.
Durante mucho tiempo me había estado negando a sentir, a enamorarme de ella, por la diferencia de edad; por quien era por quién debíamos ser... pero sin darme cuenta mis sentimientos iban creciendo, porque si algo no podemos controlar es aquello que sentimos...
Y no sirvió de nada, ocultar lo que sentía porque al final termine cayendo en sus redes de seducción, perdiendome en sus hermosos ojos ámbar y renunciando a mi estabilidad de años en el instante en que ella reapareció en mi vida.
Desearía que todo fuera solo un mal sueño, una pesadilla de la cual voy a despertar en cualquier momento pero no, no era solo una pesadilla era mi cruel realidad y tenía que enfrentarla a cómo diera lugar.
Me había tocado aprender que el destino era cruel y caprichoso, cerré mis ojos un instante y al abrirlos salí rápidamente de mi departamento, tenía algo importante que hacer.
Al llegar al estacionamiento abordé mi camioneta y me dirigí al cementerio, hoy era uno de esos días en que sentía que la vida apestaba pero debía enfrentarme al mundo. Al llegar frente a la tumba de Hisana, me percate que habían dejado rosas blancas.
— Rosas blancas... aparecen una vez cada cierto tiempo, de forma misteriosa — escuché la voz de Jr, mi mejor amigo; quien compartía el mismo dolor que yo porque el amaba a Hisana tanto o más que yo, podría decirse que compartíamos el dolor de una perdida tan significativa.
— Es raro — opine, más de una vez me había percatado que en su tumba aparecían flores blancas constantemente pero nunca pensé que era extraño, siempre pensé que las dejaba alguien de su familia.
— Parece mentira que ya han pasado 5 años — añadió Jr, de pie con las manos en los bolsillos de su pantalón; al igual que yo llevaba un traje n***o.
— 5 Largos años sumergidos en las terribles tinieblas — dije casi sin darme cuenta.
— Aún quiero pensar que es mentira, que ella está viva y que aparecerá en cualquier momento — me confesó, al igual que yo, él se rehusaba a creer que ella no estaba, que se había ido. Él había aprendido amarla y al principio fue un shot demasiado grande descubrir la verdad de ella, cómo su vida era toda una mentira y él se había enamorado de esa mentira.
— Yo también quiero pensar eso... — le dije, había tenido su cuerpo en sangrando entre mis brazos; había llorado por ella y me había enterado que no solo perdí a la mujer de mi vida sino que también a mí hijo, que llevaba en su vientre sin siquiera yo saberlo — Vamos... tus hermanos nos esperan — di media vuelta para comenzar a caminar pero no pude evitar mirar sobre mi hombre aquellas rosas blancas.
Si algún día llegamos a desaparecer, dejaremos rosas blancas en nuestra tumba para que el otro sepa que estos bien.
Esas palabras golpearon mi mente y por un momento desee que fuera cierto, que aquella promesa que hicimos de niños fuera real y que ella me estuviera gritando con esas rosas blancas que ella estaba bien...