bc

Los Secretos de mi Esposa

book_age18+
152
SEGUIR
1.1K
LEER
venganza
HE
los opuestos se atraen
heroína genial
mafioso
drama
pelea
ciudad
surrender
like
intro-logo
Descripción

Ivanna Petrov siempre ha sabido moverse entre la elegancia y el silencio. En Moscú, todos la consideran una mujer intachable, pero su mundo está hecho de sombras que nadie conoce, ni siquiera su propio esposo, Nikolai.

Él, meticuloso y observador, empieza a notar que algo en Ivanna no encaja: ausencias inexplicables, palabras medidas, miradas que esconden demasiado.

Una noche, un mensaje sin firma —una simple cita en un hotel de lujo— lo cambia todo. Para Ivanna, ese llamado despierta un pasado que ha logrado mantener bajo llave durante años. Para Nikolái, es la prueba de que la mujer que ama guarda secretos capaces de desmoronar su vida.

Cuando ambos llegan al mismo lugar siguiendo motivos distintos, se ven envueltos en una peligrosa red de sospechas y verdades a medias.

Allí, lejos de las apariencias, descubrirán que el mayor peligro no siempre está afuera… sino en aquello que jamás se dijo.

En una ciudad donde todos aprenden a ocultar algo, ¿qué sucede cuando la mentira más profunda es la que vive dentro del propio hogar?

chap-preview
Vista previa gratis
La cita que lo cambió todo
Moscú Actualidad Ivanna Para muchos, los fantasmas son solo sombras. Para mí son dolor, heridas abiertas, tiempo detenido. Y, aun así, a pesar de maldecir quedarme, de luchar y de intentar vivir con lo que todavía me sostiene… Porque en eso se convirtió Nicolai. En una bocanada de aire fresco, en mi tabla de salvación, en lo único real que tengo. Y, sin embargo, siento que camino sobre una delgada capa de hielo. Lo percibo en el azul de sus ojos, en la forma en que me besa, en cómo me hace suya. La pasión no ha desaparecido, pero algo ha cambiado; tal vez es mi conciencia taladrándome desde dentro. A estas alturas, me dejo llevar, sin cuestionar, sin cabeza para nada más. Las gotas de agua resbalan por mi cuerpo mientras sus manos me aferran a las caderas. Cada embestida es más fuerte, más profunda. Mis gemidos se mezclan con sus jadeos. Su aliento roza mi cuello. Su mandíbula se tensa, aprieta mi cuerpo. Y entonces sucede: gruñe a mi oído en la última arremetida. No se aparta, solo busca mi boca para un beso fugaz. —¿Qué tal si salimos a cenar? —propone, aún con el pecho agitado—. ¿O podemos ir a bailar? Hacer algo diferente esta noche. Muerdo mi labio inferior, nerviosa. —Nicolai… sería lindo, pero sabes que no puedo —respondo con voz serena, tratando de no mostrar que me inquieta su tensión—. Estoy de turno. Su rostro se transforma. La mandíbula se tensa. Aprieta los labios. Baja la mirada un instante antes de clavarla en mí de nuevo. Sus manos se cierran en puños apenas perceptibles. —No entiendo tu trabajo —dice con voz baja, irritada, golpeando sin querer el borde de la toalla—. ¿Quién carajos necesita a una traductora a su disposición las veinticuatro horas? Lo miro fijo. —Amor… ya lo hemos hablado —respondo cortante—. No quiero discutir. Estira la mano tirando la toalla de la repisa —Como quieras —replica con voz amargada y sale de la ducha con los hombros rígidos. Suelto un suspiro de frustración, notando cómo su enojo aún se percibe en el aire. Horas más tarde Otra cena en silencio o, mejor dicho, con esos ojos reprochadores que parecen perforarme. Su mirada se posa en cada gesto mío, evaluando, acusando. Desde el inicio le hablé de mis horarios, de mi trabajo, y él aceptó sin protestar, o al menos eso parecía. Doy un sorbo a mi copa de vino cuando la pantalla del celular se ilumina sobre la mesa. Lo miro de reojo, corto un bocado y escucho su voz: —Responde el maldito celular —escupe Nikolai con amargura—. Al menos sabré si te quedas o me dejas solo otra noche. Se levanta de golpe. La mesa vibra con un golpe leve. No me mira. —Gracias por tu comprensión —respondo, sarcástica, y tomo el celular. Lo desbloqueo y leo la notificación: Hotel Waldorf, habitación 343, horario 22:30 p.m. —Debo marcharme. No me esperes despierto —anuncio, apartando la silla. Pero su mano se cierra en mi brazo antes de que dé un paso. Los nudillos se le ven blancos. —¡Quédate esta noche! —pide, la voz firme—. Solo esta noche, Ivanna. Trago saliva. —No puedo, Nikolai —digo en un hilo de voz—. Tengo trabajo. Sus ojos se entrecierran, el labio inferior le tiembla apenas, y por un instante siento que no sabe si enfadarse o suplicar. —Puedes decir cualquier cosa, pero no vayas…—insiste, su mirada clavada en la mía. Niego con la cabeza. —Lo siento, Nikolai —murmuro—. No puedo… me esperan. Me suelta. No insiste, pero hay algo en su mirada que me cala: mezcla de enojo, miedo y frustración. Unas horas después El frío nocturno me golpea el rostro mientras camino por las calles. Observo con disimulo a mi alrededor; todo parece una noche normal. Autos circulan a lo lejos, gente cruza apresurada… y ahí está la fachada del hotel. Me acomodo el abrigo antes de cruzar el lobby. Al entrar, escaneo cada rincón como de costumbre. Empleados en su labor, huéspedes subiendo por el ascensor, otros saliendo con prisa, y la mujer en la recepción mantiene su pose profesional. Me acerco sin titubear. —Buenas noches —saludo con voz afable—. Me esperan en la habitación 343. La mujer asiente apenas. —Un momento, por favor —responde mientras levanta el teléfono—. Adelante, siga por el ascensor. Ladeo la cabeza apenas. Cuadro mis hombros, levanto la barbilla y avanzo con paso seguro. Uno… dos… tres… las puertas se abren. Ingreso, pero me giro de inmediato para confirmar que nadie me sigue. Miro el tablero del ascensor con ansiedad mientras la imagen de Nikolai se clava en mi cabeza. Ojalá sea rápido y pueda regresar cuanto antes a casa… Falta poquito, Ivanna… lo prometió Vladimir. El sonido de la campana me arranca de mi mundo. Avanzo por el pasillo iluminado; mis tacos resuenan sobre el mármol. Me detengo frente a la puerta y respiro hondo antes de girar la perilla. Me adentro en la habitación a oscuras. Por un instante siento la tentación de salir corriendo, pero algo me retiene. Una música suave se cuela desde un rincón. —¿Qué carajos es esto? —reclamo con voz irritada, el ceño fruncido—. ¿Acaso una broma? Nadie responde. Doy un paso, luego otro, enfocando una silueta apenas perceptible. Mi pecho se tensa, la piel se me eriza, los dedos se aprietan sobre el abrigo. —Mira, idiota… no tengo tiempo para estos juegos —escupo, la voz cargada de rabia—. Acabemos con esto rápido. Entonces la música se detiene. Las luces se encienden. Y ahí lo veo: Nikolai. Me congelo. Mi rostro palidece, los latidos se me aceleran, las piernas me tiemblan y siento que el aire se me escapa. Sus ojos azules me atraviesan, medidores, como dagas. La mandíbula se le tensa, los hombros se inclinan apenas hacia adelante, evaluándome. Su rabia y celos me golpean más que cualquier insulto. —Lo haremos a mi modo, Ivanna —ordena con voz fría, firme, cargada de autoridad y decepción—. Pasa, desnúdate y trátame como otro de tus clientes… El corazón se me estruja. La garganta se me cierra. La piel se eriza. Un temblor recorre mis brazos y piernas. Siento que voy a desmoronarme. —¡Nikolai…! —mi voz se apaga en un hilo. Cada parpadeo suyo me aplasta un poco más, como si leyera cada secreto que guardo. —¿Qué me vas a decir…? —gruñe, la voz dolida, quebrada, casi temblando de ira—. ¿Qué no eres una puta? ¿Qué esto es parte de tu maldito trabajo?

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
14.8K
bc

La esposa rechazada del ceo

read
223.5K
bc

Domando al Amor

read
6.6K
bc

el amor lo cura todo

read
2.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
60.5K
bc

Tras Mi Divorcio

read
577.3K
bc

DIVORCIADA: MI EX-MARIDO ME QUIERE DE VUELTA

read
5.9K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook