Capitulo : Una vida normal Paula despertó con el sol filtrándose por la ventana de la casa de Julián. La sensación de paz aún le resultaba extraña, pero gratamente bienvenida. Se desperezó y salió de la habitación con el cabello revuelto y los pies descalzos. En la sala, Julián la esperaba con una taza de café en la mano y una sonrisa misteriosa. —Buenos días. —Su voz sonaba relajada. —Buenos días… —respondió ella, frunciendo el ceño al notar la expresión de él—. ¿Qué tramas? Julián dejó la taza sobre la mesa y se cruzó de brazos. —Tengo una sorpresa para ti. Paula arqueó una ceja. —No soy buena con las sorpresas. —Esta te va a gustar. Antes de que ella pudiera protestar, la puerta se abrió. Y ahí, de pie en el umbral, estaba Ana. Paula sintió que el aire se le atascaba en la

