CAPITULO 2: ADRENALINA
POV: ALINA
Así que él no mentía, resultó que Joshua Graham, su nombre completo, era el corredor numero uno de todo el momento. No había nadie mejor que él, los demás chicos competidores le quedaban en pañales. Supe que el chico que aun sostenía mi mano mientras caminábamos por la multitud era el numero uno cuando vi a al menos quince chicas levantando pancartas con su nombre y en estas había fotos de Josh con trofeos. Es algo que me sorprende, para ser una carrera ilegal, tienen bastante recorrido y fama.
Saber que Joshua realmente es el mejor en esto si me tranquiliza un poco porque no voy a correr con ningún inexperto, lo haré con alguien que sabe y que además tiene muchas ganas de ganar.
―Puedo ir despacio, pero te aseguro que aun así voy a ganar ―dice contra mi oído mientras por las bocinas se escucha como llaman a los participantes a sus lugares.
Las gradas comienzan a llenarse aun mas de personas, motos comienzan a enfilarse en el punto de partida y chicas vestidas con short de jean y brasier comienzan a subirse en las motos. No seré la única ¿copiloto? No estoy muy segura de cual es el titulo que debo usar, lo que si sé es que soy la única que parece una niña al lado de las demás, además soy la única que tiene bastante ropa. Una que otra me mira por sobre su hombro con bastante burla y aunque trato, no puedo evitar sentirme muy humillada.
Siento la cálida mano de Josh acariciar mi rostro, cuando levanto la mirada veo su sonrisa, es bastante tierna para la personalidad de él. Joshua no parece ser un chico amigable y divertido, él más bien es un chico serio y de pocas palabras, aun así, conmigo ha sido bastante amable.
―¿Lista?
Niego con mi cabeza intentando respirar sin pensar en su suave caricia.
―No creo estar lista nunca.
Mis palabras son cero graciosas, pero a él parece causarle mucha gracia ya que ríe fuertemente. Ruedo mis ojos fingiendo molestía, pero la verdad es que también me divierte está situación, es decir, estoy a poco minutos de correr en una moto, nunca pero nunca pensé que yo haría una locura como esas, pero entonces aquí estoy, al lado del mejor motociclista de la ciudad a punto de sentir adrenalina a mil.
—Oye bebé, ¿Quieres que te dé suerte? —ambos giramos nuestra cabeza para mirar a una sexy rubia que se acerca meneando sus caderas. Sus ojos son muy azules, pero un azul claro como el azul de día, sus pestañas son bastante largas y están llenas de rímel, su piel tiene un ligero tono naranjado, como si hubiera pasado horas en una cámara de bronceo, pero aún así sigue siendo muy hermosa y ni hablar de su cuerpo, tiene una cintura muy delgada, su abdomen es perfecto y muy tonificado. Igual que las demás chicas viste de short de jean y un pequeño croptop color rojo strapless. Masca un chicle con bastante ruido mientras enrreda un mechón de su cabello en su dedo índice y me mira de arriba abajo con suficiencia.
Joshua la mira sin ninguna expresión en su rostro.
—Será para otro día Mandy, hoy ya tengo mi amuleto —toma mi mano y me acerca a él, su mano baja y pasa por detrás de mi cintura para acercarme mucho más a su cuerpo, mi respiración deja de ser normal, pero trato de que no se me note cuando veo que esconde su nariz en la curva de mi cuello y aspira mi olor.
—¿Estás seguro, amor? Mira que conmigo siempre ganas —le dice y no le importa que él este conmigo, ella literalmente se le acerca tanto que roza su pecho contra su torso y yo enarco una de mis cejas sin creerme lo descarada que eso.
—Yo siempre gano, contigo y sin ti —le dice dejándola estupefacta y yo tengo que morder mi labio para evitar reír.
—Si tu lo dices… —ella suspira —, guardame cupo para la siguiente noche.
Él le guiña uno de sus oscuros ojos y cuando ella da media vuelta, yo hablo.
—Oye, tal vez deberías correr con ella, yo no estoy muy segura de hacer esto y… —su dedo índice se posa en mis labios callándome.
Trago saliva con fuerza.
—Lo harás conmigo y punto, ahora vamos. Es hora de salir.
Ni siquiera puedo tomarme un tiempo para respirar con fuerza, pronto estoy siendo arrastrada hacia la moto roja que parece ser más grande que yo, no sé cómo carajos me voy a montar en esa cosa.
—¡Es gigante! —exclamo con los ojos muy abiertos.
—Y no es lo único —guiña uno de sus ojos hacia mí y yo frunzo el ceño sin comprender.
—¿Qué? —pregunto mientras comienzo a acariciar la silla de la moto. Es que.. vaya… es increíble.
—Nada, nada. Déjame ponerte esto —toma un casco color n***o y lo pone sobre mi cabeza, es muy pesado y tapa casi todo mi rostro excepto mis ojos.
Él abrocha el casco por debajo de mi barbilla y sube la mirada fijandola en mis ojos, se queda mirando allí por varios minutos y me hace sentir incómoda.
—¿Qué pasa? —pregunto y me doy cuenta de que mi voz sale muy mal debido a que el casco no me permite hablar con claridad y termino soltando una pequeña carcajada porque me hace gracia.
—Es que no me había dado cuenta de los ojos tan bonitos que tienes —gracias al cielo tengo casco puesto y él no puede ver mi sonrojo —, digo, si me había fijado en que tenías ojos lindos, pero no tan lindos como ahora me doy cuenta de que son.
Su nariz está prácticamente rozando mi casco, si no tuviera ese pequeña cosa interfiriendo, seguramente nuestros labios estarían muy cerca.
—Ehh.. gracias? Tus ojos también son muy bonitos.
Él sonríe dejándome ver su hoyuelo.
—Gracias?
Ríe un poco antes de ponerse su casco con rapidez y me sorprende cuando habla porque lo escucho con mucha claridad en mis oídos, ¿Tiene micrófono y audio estos cascos? No conocía esta tecnología.
—Te subiré, ¿Okay?
Solo alcanzó a asentir antes de sentir sus manos tomarme de la cintura y cargarme con una facilidad, como si mi peso fuera igual que una pluma y déjenme decirles que no, estoy un poco rellenita, no tanto, pero al menos si puedo decir que los jean ajustados me sacan mis pequeñas lonjas a los lados. Yo creí que me ayudaría a subir, no que él mismo me subiría.
Estando arriba de la moto, debo decir que me veo demasiado lejos del suelo y comienzo a temer por mi vida, si estando la moto estacionada siento que me voy a caer, no me imagino como será con ella en movimiento.
—Oh mierda, esto esta muy alto, muy alto —comienzo a decir en voz baja y escucho la risa de Joshua. Había olvidado aquello del micrófono, ¿Habrá una forma de desactivarlo?
—Pegate con fuerza de mi cuerpo —me dice y en dos segundos se ha montado delante de mí con una agilidad bastante grande.
—Que rápido.
—Generalmente primero debo subirme yo y después la persona de atrás, es más sencillo.
—Pero así fue muy sencillo.
—Si, pero pudo haber sido más sencillo, ya luego te enseño cómo es para las próximas carreras.
—¿Habrán más? —pregunto con miedo aferrándome de su chaqueta de cuero.
—Por supuesto que sí, habrán muchas más, estoy seguro de que serás mi amuleto de la suerte de ahora en adelante.
Muerdo mi labio inferior y niego con la cabeza.
—Entonces tienes que traerme nuevamente con vida. —le pido y lo escucho reir.
—Es un trato entonces —comenta antes de tomar mis manos y llevarlas hasta el centro de su cuerpo, me hace entrelazar mis dedos de ambas manos y apretar con fuerza. —Así, aprietate a mí con fuerza para que no salgas volando en alguna curva.
—¡¿QUÉ?! —Mis manos se intentan separar de él, pero me agarra con más fuerza riendo.
—Es broma, es broma, pero… yo de ti si me aprieto así de fuerte.
Y entonces hago lo que me dice, lo abrazo con mucha fuerza sin importar si le hago daño o no, mi vida corre peligro y no quiero morir siendo joven y virgen.
La moto ruge con fuerza cuando Josh la enciende y yo me pego mucho más a él.
—¿Me puedo arrepentir ahora? —pregunto y siento mi voz temblorosa.
—Nunca tuviste cabida al arrepentimiento, bonita.
Un suspiro intenta escapar de mi.
—¿Lista? —niego con mi cabeza incapaz de hablar, cierro mis ojos con fuerza cuando siento que la moto se mueve, va lento, pero aún así mi corazón está muy acelerado.
La moto se detiene en algún lugar y como tengo mis ojos cerrados, solo puedo escuchar como las motos zumban a mi alrededor. Trato de calmar mi respiración y evitar entrar en pánico.
Hay alguien que grita no sé qué porque no estoy concentrada en escuchar lo que hay a mi alrededor sino que me concentro en la voz de Joshua, la cual tararea una suave canción que conozco a la perfección.
«Alguien me ha dicho que la soledad
Se esconde tras tus ojos
Y que tu blusa atora sentimientos
Que respirás
Tenés que comprender que no puse tus miedos
Donde están guardados
Y que no podré quitártelos
Si al hacerlo me desgarrás»
Tiene una voz bastante linda y ronca, me hace relajar de una manera increíble, comienzo a abrir mis ojos lentamente y puedo ver por el espejo retrovisor que él me está mirando, nuestros ojos se encuentran y aunque no puedo ver su boca, estoy bastante segura de que está sonriendo sin dejar de cantar.
—¡TRES, DOS, UNO… YA!
En menos de un segundo la carrera ha iniciado, mis ojos vuelven a cerrarse con fuerza, pero poco después los abro, miro a Joshua por el espejo retrovisor y lo veo bastante concentrado en el camino mientras acelera cada vez más, solo tenemos a dos motos a los lados, pero una se queda y la otra nos sigue casi que a la par.
—¡MAS RÁPIDO! —grito cuando me doy cuenta de que Mandy es quien va tras el conductor de aquella moto vecina.
Joshua tiene que ganar para demostrarle que yo si soy su amuleto de buena suerte. Lo escucho reír con fuerza.
—¿Cómo? Dímelo otra vez —sé que me ha escuchado perfectamente porque no hay manera en que él no escuche hasta mis pensamientos con estos cascos, sin embargo vuelvo a gritar.
—¡Acelera, vamos a ganar! ¡Más rápido, Joshua!
—¡Tu mandas, bonita! —exclama antes de acelerar con fuerza, la otra moto queda bastante atrás cuando me giro para ver y grito de la emoción.
A lo lejos veo la meta, aunque no sé cuántas vueltas hay que dar, al pasar la meta escucho a muchas personas gritar su nombre y una bandera ser ondeada en nuestra dirección, aún así Joshua sigue derecho sin dejar de acelerar y pronto se desvía por otra carretera abierta.
—¿Cambio la pista? —pregunto con inocencia.
—Ganamos —dice bajando la velocidad de la moto en un desierto.
—¿Eh?
—Llegamos de primeras, ganamos… Eres mi amuleto de la buena suerte.
La moto se detiene literalmente en la nada y aunque me siento bastante segura con él, cosa que es rara porque no lo conozco mucho, no puedo evitar sentirme a gusto, claro que tengo un poco de miedo, pero la adrenalina está en todo mi cuerpo y poco me importa.
Él baja de la moto y retira su casco antes de quitar el mío, no lo pienso dos veces antes de lanzarme sobre él y abrazarlo con fuerza.
—¡Felicidades!
Me sujeta con fuerza evitando caernos ya que he sido un poco brusca al lanzarme sobre él.
—Es un triunfo de los dos —me dice acariciando mi espalda. Su mano es bastante grande.
—Yo no hice nada más que quitarte la respiración —digo haciéndolo reír.
—Eso es cierto.
—Lo siento por eso —me alejo de él un poco, pero me retiene con sus manos en la cintura.
—A mi me gustó.
—¿Qué te quitara la respiración? —pregunto con una ceja enarcada.
—Viniendo de ti, aceptaría que me quitarás la respiración de cualquier forma.
—¿De cualquier forma? —pregunto y él sonríe mientras asiente moviendo su cabeza de arriba abajo.
—Ajá, y justo ahora se me ocurre una muy buena forma de quedar sin respiración.
Tras sus palabras yo siento que la que queda sin respiración automáticamente soy yo, lamo mi labio inferior y su mirada cae allí, sus grandes manos me acercan mucho más a su cuerpo.
—¿Me darás una pista de qué es?
Niega con su cabeza mientras una de sus manos sigue subiendo hasta posarse tras mi nuca.
—Una pista no, te voy a dejar sin respiración.
Y lo hace.
Mi respiración se mezcla con la suya antes de desaparecer cuando sus labios chocan contra los míos, contengo el poco aire que tenía y siento como sus labios se entreabren un poco para capturar mi labio inferior.
Diablos.
Debería de estar concentrada en besarlo, este debería ser un lindo momento, pero mi mente solo piensa en que no sé qué carajos hacer, jamás había besado a nadie.
«¡Solo déjate llevar!»
Me grita mi conciencia y es lo que hago, dejo a un lado mis pensamientos y me alzo un poco en la punta de mis dedos de los pies para poder alcanzarlo mejor y dejó que sus labios guíen los míos.
Es una sensación que no puedo describir, sus labios están fríos y húmedos, se deslizan con suavidad sobre los míos y es que… waoo, si es verdad que los labios pueden encajar de una manera perfecta. Los libros no mentían, pasa realmente.
Y lo que también pasa es que realmente me ha ayudado la respiración, debo alejarme para poder respirar con fuerza. Mis ojos siguen cerrados mientras yo trato de tomar pequeñas bocanadas de aire, su mano deja suaves caricias en mi nuca.
—Y ese ha sido el mejor beso por ganar una carrera.
Suelto una pequeña risa, pero termino rodando los ojos.
—Mentiroso —golpeo con suavidad su pecho mientras me alejo de él y miro alrededor —, ¿En donde estamos?
Él también mira a nuestro alrededor como si no supiera, lo veo encogerse de hombros.
—No lo sé, solamente estaba buscando un lugar a solas para estar contigo.
Vale… eso sí me ha emocionado, pero tengo que admitir que tampoco es que me haga muchas ilusiones, culpo a los libros por mis altas expectativas en el amor y mi crueldad ante los hombres. No caigo con fácil ante sus palabras, aunque es el primero que me dice algo así, pero siento que tengo una pequeña coraza que me hace inmune a derretirme por ello. Y es difícil no hacerlo porque Joshua es bastante sexy, alto, fornido, tiene una sonrisa preciosa y una voz extremadamente sexy.
Podría ser mi ayuda a buscar la inspiración, siento que en él he encontrado lo que estaba buscando, pero primero necesito conocerlo bien antes de que pueda pasar algo más.
—¿Te... Te quieres ir? —pregunta un poco incómodo mientras rasca su mejilla con un poco de barba.
—La verdad es que no, ¿Y tú?
Es un lugar bastante solitario, pero así de solo nada malo va a pasar a menos de que él sea una especie de asesino en serie, cosa que dudo mucho.
—No, me gusta estar acá contigo.
Él levanta el asiento de la moto y de un compartimento que estaba oculto saca una pequeña manta que extiende sobra la hierba. Levanto una de mis cejas y él se encoge de hombros.
—No preguntes —me dice con una pequeña sonrisa mientras se sienta y palmes a su lado, también me siento sobre la manta.
—Aunque tengo ganas, no voy a preguntar.
Durante varios minutos no hablamos, yo solo me dedico a ver la luna y siento su mirada sobre mi.
—¿Y porqué te gustan las carreras de motos? —pregunto para dejar el silencio.
—Mmm, la verdad no me gusta —lo miro bastante sorprendida.
—¿Qué? —él hace una mueca con sus labios —¿Entonces porqué compites?
—Porque necesito el dinero que pagan —responde con simpleza.
—¿Trabajas solo en esto?
—Mmm, yo no le diría a esto trabajo, pero si te refieres a que este es mi único modo de ingreso, entonces sí.
—Antonella me ha dicho que hay muy buenos premios, así que como tú eres el mejor, imagino que eres algo así como millonario.
Niega con su cabeza mientras ríe.
—Pues estás muy equivocada —da un pequeño toque a mi nariz y para mí sorpresa, me roba un pequeño beso —, aunque es un buen pago, no todo es para mí y lo poco que me queda ya está comprometido.
—¿Y qué más haces aparte de esto y de cantar super sexy? —pregunto, pero termino respondiendo —¡Eres cantante!
—Tampoco —inflo mis cachetes con decepción —, pero gracias por lo de que canto sexy.
—Solo digo una verdad.
—Pues cuando quieras te vuelvo a cantar —asiento feliz y espero a que me siga contando que es lo que hace —, estudio medicina.
—¿Tu, medicina?
Entrecierra sus ojos hacia mí y yo río antes de mirarlo.
—Si tienes cara de médico —eso lo hace sonreír muy grande —, eres una cajita de sorpresas, eh.
—Yo no soy tan interesante, pero ahora quiero saber de ti. ¿Qué hace la dueña de esos ojitos bonitos?
Doy un suspiro.
—Yo… solo soy una simple mortal común —digo —, soy una especie de adicta a los libros y tomo un curso de escritura creativa, aunque soy pésima en ello —ruedo mis ojos.
—Mentirosa, seguro eres la mejor. Luego me tendrás que mostrar algo que hayas escrito.
Niego con rapidez y me dejó envolver de su cuerpo, mi espalda descansa en su pecho, ambos miramos a la luna mientras seguimos hablando conociéndonos más y he de decir que aquel chico rudo y serio, realmente es una gran persona.