Capítulo 10: Regalo especial

1430 Palabras
{...Narra Jeff...} Taylor se estaba esforzando mucho, hacia todo lo posible para hacerme sentir bien, le fui diciendo como debía hacerlo de forma correcta antes de volverse casi un experto, retrocedí hasta la cama sentándome en ella mientras lo tenía chupando, lamiendo y besando mi pene de rodillas, ya no estaba tocándose, ahora también utilizaba sus manos para masturbarme de una forma deliciosa, se sentía muy bien, tanto que creí que me correría en su boca... –hmgh...–pasó su lengua por la punta de mi m*****o– ah... –Taylor...– hablé en un tono suave sintiendo como suspiraba al yo decir su nombre– para... ya es suficiente. –nngh...– se sacó mi m*****o de su boca viéndolo antes de verme– pero... aún estas duro...– pasé mi pulgar por sus labios antes de abrir su boca sin querer, Taylor estaba chupando mi pulgar como si fuera mi pene, cuando lo retiré él volvió a chupar mi m*****o levantando su trasero del suelo. No pude evitar sonreír en medio de muchos suspiros de placer, llevé unos dedos a mi boca antes de humectarlos con mi saliva, luego los llevé a su entrada para ver como reaccionaba y estaba bastante mojado, metí un dedo para comenzar de forma lenta, aquel dedo lo hacía gemir con mi pene en su boca, prácticamente podía sentir con mi erección lo mucho que le gustaban mis dedos en su agujero. Cuando me detuve él también lo hizo levantando su mirada en busca de una explicación, le sonreí antes de levantarlo del suelo recostándolo en la cama, me acerqué a la mesita de noche más cercana sacando lubricante y condones, Taylor movió sus caderas inquieto cuando deje caer el lubricante en su entrada y por supuesto se deslizaba por su m*****o de forma lenta, le pedí que se pusiera en cuatro, por supuesto que lo hizo al yo decirle que eso me haría muy feliz, pero sabía lo vergonzoso que le resultaba estar en esa posición, yo lo disfrutaba todo el tiempo, mientras que Taylor estaba muy avergonzado. –Si te incomoda podemos parar...– le avisé metiendo y sacando dos de mis dedos en su interior. –nngh... n-no... s-sigamos...– respondió aferrándose a las sábanas cuando metí un tercer dedo. Jugué mucho tiempo con su entrada, pero luego de un rato quería besarlo por esa misma razón lo giré abriendo sus piernas antes de besarlo, era el primer beso que nos dábamos, Taylor levantó un poco su cadera rozando mi entrepierna con la suya antes de envolverme con sus piernas y brazos, metí mi lengua en su boca explorando cada lugar que me era accesible, además podía jugar con la responsable de que mi pene estuviese tan mojado e inquieto, batallé con su lengua en medio del beso, quería acariciarla con mi lengua antes de hacerle algo que le dolería sin importar qué hiciera para evitarlo. –¡ngh...! – cortó el beso jadeante. Yo me mordí el labio inferior antes de entregarle el lubricante y el condón, Taylor me miró un instante a los ojos un poco nervioso, pero vació el frío contenido en mi entrepierna, deslizó sus tiernas y pequeñas manos por ella mientras entreabría sus labios un poco, tenía muchas ganas de escuchar lo que estaba pensando en ese instante, pero es imposible hacer algo como eso, soy un simple humano. –Bebé... lo hiciste bien... pero ahora tendrás que hacerlo dos veces cuando pongas el condón– negó con la cabeza. –N-No....– sus mejillas estaban un poco sonrojadas– No quiero usar condón en mi primera vez... Me mordí el labio con más fuerza, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, le sonreí abriendo sus piernas más de la cuenta mientras me acomodaba entre ellas– Toma aire...– levantó sus brazos para pasar sus manos por detrás de mi cuello y acercarme a sus labios. –Quiero sentirte mientras me besas...– susurró sobre mis labios. En ese instante mi cuerpo entero se calentó, sentí mis mejillas calientes por sus palabras y no era por la vergüenza sino que por el calor que se subía a mi cabeza, pero como me lo pidió lo hice. Cuando atrapé sus labios, me introduje lentamente en su interior, él aferró sus dedos en mi espalda y mordió levemente mi labio, sabía que le estaba doliendo, pero podría ser peor sin lubricante. No sabía cuánto podía meterme, pero intenté controlarme para no meterlo todo, no podía presionarlo tanto, además el dolor debe calmar un poco antes de seguir, por ello lo besé por casi media hora, aunque no sólo besé sus labios, también bajé mis besos por su cuello hasta llegar a sus pezones. Cuando metí una en mi boca él se estremeció y corrió, ni siquiera lo he tocado allá abajo, pero ya se ha corrido, le sonreí con malicia antes de seguir chupando sus pezones como si de ellos fuera a salir leche, también los mordí un poco, así hasta verlo muy duros y rozados, un rosa muy bonito si se puede decir, aquel color combinaba a la perfección con su color de piel, lamí sus labios viéndolo a los ojos, quería saber si ya podía moverme y sí, definitivamente ya podía tras él mover por su cuenta sus caderas leyendo a través de mis ojos mis pensamientos. Al principio por supuesto que fui embistiéndolo más lento, pero Taylor me excitaba tanto que me corrí bastante pronto, aunque eso no nos detuvo, yo seguí embistiéndolo mientras él seguía gimiendo mi nombre y pidiendo por más, la habitación estaba hecha un horno, sus piernas me envolvían todo el tiempo, o por lo menos hasta que cambiamos de posición, quería que me montara y lo hizo, para ser su primera vez lo hacía muy bien, además mi mano agitando su m*****o lo volvía más que loco, sus gemidos envueltos en jadeos lo demostraba, se corrió varias veces en mi mano ensuciando mi ombligo, pero aquello no me importaba, yo quería seguir satisfaciéndolo hasta que su cuerpo no diera más. Por supuesto que al ir montado mi m*****o se adentraba más por sus apretadas y mojadas paredes de su caliente interior, no sabía si le gustaba ser embestido tanto como a mi m*****o, pero por lo menos una parte de él parecía disfrutar todo; nos volvimos a besar una y otra vez y cambiamos las posiciones varias veces, en cuatro, con sus piernas en mis hombros, de rodillas en la cama. Definitivamente lo quería embestir en todas las posiciones posibles, pero el efecto de la pastilla se estaba acabando y mi cuerpo -y sobre todo el suyo-se estaba quedado sin energías. –¡nnngh...! ¡Ahh...! Jeff... ya no... ¡ah...! –U-Un poco más bebé...– giró un poco su cabeza para besarme. –Rápido... ya no puedo aguantar...– acaricié la punta de su m*****o acelerando mis embestidas– ¡ah...! ¡Ah! Hm... oh cielos...– se puso en cuatro al no poder sostener su cuerpo, me lamí los labios acelerando mis movimientos viendo como él estiraba su cuerpo para alcanzar mi móvil, no sabía que planeaba hasta que presionó grabar...– p-para... que no olvides esto...– lo penetré más duro– ¡Ahh...! –¿Dentro...? – pregunté con la respiración acelerada viendo a la cámara mientras besaba su cuello por la parte de atrás. –S-Sí... p-por favor...– le di dos embestidas más y me corrí sin poder contenerme por más tiempo igual que como hizo él al sentirme, le dejé una marca en el cuello alcanzando mi móvil para quitárselo y grabar como de su pene caían las últimas gotas de su quinta o sexta corrida, luego dirigí la cámara a su entrada viendo como mi semen se deslizaba por su entrada, me lamí los labios viendo como luego Taylor caía desplomado en la cama boca abajo. –Eres muy lindo...– susurré finalizando la grabación, agotado. –Abrazarme...– pidió y lo hice, lo abracé por la espalda acariciando su cuerpo cansado, tenía mucho sueño, el mismo sueño que tenía él, pero no me dormí antes de desearle un último feliz cumpleaños. No sé quién disfrutó más de este cumpleaños, si él o yo, pero sin duda no es un cumpleaños que vaya a olvidar tan pronto, de todas formas, experimentó bastantes cosas nuevas al nada más entrar en la edad donde se comienza a disfrutar mejor de la vida al tener más libertad, aunque no sé qué pasará luego, bueno, ya veremos eso mañana... ahora... sólo quiero dormir...
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