A la mañana siguiente cuando por fin desperté a eso de las once treinta de la mañana mi cuerpo se sentía muy cansado y mi cadera dolía un poco, pero había algo en mí que me decía de forma clara lo bien que la había pasado la noche anterior, ya que los fuertes brazos de Jeff me envolvían por la espalda manteniéndome aún apegado a su cuerpo desnudo.
Se me era imposible evitar la sonrisa que se atravesó en mis labios cuando me giré -luego de mucho esfuerzo y cuidado- para verlo descansar, realmente es un chico muy atractivo, me gustan sus facciones junto a la forma en la que curva sus labios con una sonrisa, es atractivo, muy atractivo, además siempre está vistiendo ropa que lo hace lucir sexy.
Cuando lo vi por primera vez mis pensamientos llegaron a la conclusión de que quería tener al chico sexy de esta forma, justo como lo tengo ahora, pero fueron pensamientos tan privados que ni siquiera tuve el tiempo suficiente para decírselo al resto de mi cuerpo, ahora quizás por eso me duele la cadera cuando me muevo de manera brusca, sin embargo, aquello no me interesa, ya que, me encantaría volverlo hacer.
Dejé escapar un suspiro antes de acomodar mi cabeza en su pecho, de esta forma podía escuchar como los latidos de su corazón resonaban con calma por dentro, dejé escapar una pequeña sonrisa antes de volver a dormir con los latidos de su corazón como melodía ambiental, de todas formas, aún seguía cansado y él no parecía tener prisa por despertar.
Cuando lo hizo ya eran alrededor de las dos de la tarde, ¡Las dos! Jamás me había quedado tanto tiempo en la cama y lo peor es que quería seguir estando en ella todo el día, pero ya era tiempo de ser productivo, recuerdo bien a lo que venía a este lugar y no era para estar de esta forma en una cama, más bien ni siquiera debería faltar a clases, aunque allí estaba y no quería levantarme.
–Mierda...–lo escuché susurrar, me quité un poco de su cuerpo para ver una mirada de preocupación en su rostro, aunque él se sentó al instante en la cama llevándose las manos a la cabeza impidiendo que lo pudiera observar abiertamente.
–¿Qué ocurre? –quise saber.
–Me acosté contigo...–respondió por lo que me vi extrañado ante su actitud.
–¿Te arrepientes de haberlo hecho? –me regresó la mirada.
–¡No! –dijo al instante– Sí... bueno...–me senté en la cama queriendo huir– Mira, me gustó todo lo que hicimos, pero siento como si me hubiera aprovechado de ti ¿Me entiendes? –le sonreí queriendo reír– No estabas en ti al cien por ciento y...
Me acerqué a sus labios uniéndolo con los míos de manera suave, con dulzura y cariño antes de responder sus lamentos, por una parte, logré entender lo que está queriendo decirme, es decir, ayer estaba bajo los efectos de fármacos, sin embargo, yo no me preocuparía tanto por este tema, de todas formas, yo era consciente de lo que decía y hacía.
–Ya no te preocupes...–le susurré al cortar el beso– era consciente de lo que hacíamos en todo momento y de verdad lo deseaba– me miró a los ojos antes de sonreír satisfecho, olvidando sus preocupaciones.
Por mucho que queríamos seguir allí en la cama recostado, no podíamos debido a que nuestros cuerpos pedían de comer, era normal luego de tantas horas, pero obviamente nos dimos un baño antes de salir, Jeff no tenía ganas de comer en casa por mucho que yo le ofreciera cocinar, no obstante, me aseguró que me cobraría la palabra para otro día.
Yo no tenía problema en cocinar ahora, de todas formas, tenía mucha hambre y salir a comer significaba más tardanza, aunque era casi imposible ganarle a Jeff en aquella discusión casi amistosa que creamos gracias a este tema.
Al final luego de limpiar nuestros cuerpos y vestirnos, salimos viendo como la gente seguía con su vida de trabajo, de sólo pensar que estaba faltando a clases me sentía inquieto, no me gusta faltar, ni cuando estoy enfermo suelo hacerlo, por ello hacerlo ahora me resulta muy raro tras no tener una excusa realmente.
No sé cómo me conseguiré la materia qué hayan pasado en clases, odio faltar justamente por esa razón, porque ¿Luego como estudio? No quiero tener bajas calificaciones debido a que quiero llegar a una buena universidad y así poder huir pronto de casa, claro que también necesito becas y todo ese rollo de los estudios, ya que mi madre no me dará ni un duro para mi universidad, aunque la entiendo ¿Por qué querría pagarle la universidad al error de su vida? Es absurdo.
Jeff me cogió de la mano mientras caminábamos entremedio de la gente, no pude evitar ver como sus dedos se deslizaban entremedio de los míos aferrándose a mi mano, mis labios se curvaron casi al instante con una sonrisa olvidando por completo mis oscuros pensamientos.
Ya no me importaban las clases, ni siquiera el hambre que sentía, ahora únicamente quería pasar un poco más de tiempo de aquella forma sintiendo como una cálida atmósfera nos rodeaba a los dos, sentía como si fuéramos una pareja por aquella dulce acción de su parte.
También sentía que podíamos durar más tiempo juntos con nuestras manos entrelazadas, pero por supuesto nos separamos cuándo llegamos al lugar donde comeríamos, el camino desde que me cogió de la mano me resultó demasiado corto, aunque cuándo veía mi nuevo reloj dejaba aquel pensamiento aún lado justamente porque tardamos treinta minutos en llegar.
–¿Qué deseas comer? –preguntó cuándo nos entregaron el menú.
–No lo sé...– miré la hoja de desayunos y luego la del almuerzo, era demasiado tarde para desayunar, pero amo desayunar por ello mi decisión era complicada.
–No tengo ganas de almorzar ¿Por qué no desayunamos? En la tercera hoja hay un pastel muy deseable– fui pasando hojas hasta llegar al pastel que Jeff me mencionaba, era un pastel de chocolate con fresas, no cabe duda de que lo quería, pero entonces Jeff rio mordiéndose el labio mientras me miraba.
–¿Qué ocurre? –apoyó su codo en la mesa sosteniendo su cabeza mientras aprisionaba aún más su labio– ¿En qué piensas? –quise saber.
–¿Cómo sabes que estoy pensando en algo? –preguntó tratando de evitar responder, así que me centré en sus ojos casi de una forma fija.
–Porque tu rostro me lo dice, ahora dime ¿en qué pensabas?–pedí antes de volver a ver el menú, pero esta vez en la página de refrescos.
–En... –suspiró– en las formas que te comería al tenerte recostado en mi cama con tu cuerpo bañado en chocolate y...–se mordió el labio con una sonrisa– con fresas– terminó de decir mientras mis mejillas se ponían un poco calientes.
–Ah...–respondí tratando de ocultar mi sonrojo con el menú, pero fue en vano, ya que él lo notó y se rio aún más diciendo un "Algún día".
Como anteriormente mencioné, quería el desayuno y por ello desayunamos, el pastel que aparecía en las imágenes del menú no se comparaba al pastel que recibimos, era enorme y muy delicioso, las imágenes no lograban enseñar lo bueno que estaría junto a las ansias que nos darían de repetir varias veces, aunque no lo hicimos, nuestro estómago no daba para tanto, ya que las tostadas al igual que el café o en mi caso el jugo, nos ocupaban espacio para repetir pastel, pero gracias a eso tenemos una excusa para volver.
No sabía que haríamos ahora tras acabar de desayunar, sin embargo, Jeff me volvió a tomar de la mano como hizo antes y mis pensamientos otra vez se centraron en ver nuestras manos entrelazadas mientras caminábamos calle arriba, no sabía a dónde íbamos y no me importaba, tampoco me importaba a donde fuéramos, de todas formas, me sentía como si estuviera en una cita, nunca he tenido una por lo que realmente no sé si esto se asemeja a una, pero deseo creer en que estoy siendo parte de una.