{...Narra William...}
La ceremonia había terminado, ahora comenzaba la celebración que estaba en el jardín del mismo sitio, había bastante gente a nuestro alrededor y muchos también se fueron, la música comenzó a envolver a toda la gente volviendo el ambiente más movido.
Decir que no la estaba pasando bien sería mentir, me estaba divertido a niveles inimaginables al estar con Liam, me estaba resultando muy curiosa la forma en la que se comportaba fuera del trabajo, bebimos un poco, bailamos, cenamos y otra vez regresamos a bailar, la gente estaba de buen humor, era un sábado por la noche donde muchos buscaban divertirse.
Liam me presentó a todos sus amigos, me hizo saber que los quería como familia y me dio a saber el porqué de esto, eso me sirvió para entender la situación con sus padres, ahora entendía por qué quería a su padre muerto, ha sufrido bastante por culpa de aquel hombre, pero sigue siendo su padre por mucho que le duela reconocerlo.
No quería volver a tocar ese tema, lo invité a otra copa para animarlo un poco más, así hasta que nuestro comportamiento era por causa del alcohol ingerido, recuerdo que bailé un instante con unas chicas mientras que él fue invitado a bailar por otros chicos, pero podía notar su mirada en mí en todo momento al yo bailar con dos chicas candentes.
Los temas estaban volviéndose muy apegados y aquellas chicas se me apegaban mientras yo solamente respondía al baile, no sé cuántas canciones baile con ellas, pero cuando un tema en específico apareció en la lista de reproducción Liam se acercó a mí diciéndole a las chicas un "Ahora me toca a mí" consiguiendo apartar a ambas.
Posicioné mis manos en su cintura mientras que él me daba la espalda y se movía al ritmo de la música, puso sus manos por encima de las mías bajándolas a sus caderas, incluso giró un poco su cabeza quedando muy cerca de mis labios.
Nosotros nos mantuvimos así un largo instante, yo no podía evitar imaginarlo en mi cama sin ropa creando los mismos movimientos que está creando ahora con su trasero.
Liam se giró envolviendo con sus brazos mi cuello, no sé si era por culpa del alcohol o si era por celos, pero me besó, me besó de forma intensa incorporando de forma leve su lengua dentro de mi boca, no sabía si era el momento o el lugar, pero me dejé llevar besándolo en plena pista de baile con besos intensos y apasionados.
No podía desaprovechar una oportunidad como esta, no todos los días me besa, aunque la última vez que lo hizo también comenzó el beso él, Liam me incita y no sé si lo hace por causa del alcohol.
La otra vez también estaba bebido, aunque mucho más que ahora, no quisiera que lo olvidara igual que la última vez.
Él me mordió el labio inferior acercándome aún más a su cuerpo, me lamí el labio viéndolo a los ojos un largo, largo tiempo; la música cambió, ahora era un tema tipo vals donde muchas parejas se unieron a nosotros imitando nuestra posición, Liam bajó la cabeza un instante antes de volver a mirarme, apoyó su cabeza en mi pecho moviéndose al ritmo lento de la música, fue un momento lindo, quizás demasiado corto para mi gusto, pero al acabar nos alejamos, ya que me pidió una copa.
Obviamente fui a por ella viendo como la chica que me invitó estaba allí con su pequeña en los brazos, la bebé dormía mientras ella hablaba con una mujer, al verme se acercó al instante queriendo saber cómo se estaba comportando su amigo, no pude decir nada malo de Liam al no tener nada con lo que mentir, ella sonrió aliviada diciéndome cosas sobre ciertas actitudes de Liam que contestaban bastantes de mis preguntas.
–No te mentiré, Liam es complicado, pero te aseguro que le gustas tanto como te gusta a ti– la miré sorprendido al no saber cómo sabía que me gustaba su amigo y antes de que pudiera preguntar ella respondió diciendo– Tengo un sexto sentido para este tipo de cosas, nunca suelo equivocarme– hizo una pausa– cuando acabe esto, y no será muy tarde– dijo mirando a su bebé– sácalo de aquí, llévalo a un parque, o a un lugar lindo, puede ser hasta tu casa, acaricia su mejilla y se lo dices.
–Como si fuera tan fácil– dije riendo.
–Hazlo, te aseguro que cambiará su actitud cuando te vea entrar a una habitación– miré a Liam notando como también me miraba junto al grupo de amigos que me presentó antes, parecía que le estaban diciendo casi lo mismo que me decía Laura a mí, o esa sensación tuve– Lo confundes, el amor es parte de la confusión ¿o no? –sonrió guiñando un ojo antes de irse, me giré y allí estaba Liam acercándose a mí mientras sus amigos nos miraban.
Tenía muchas ganas de escuchar los pensamientos de todos sus amigos por culpa de la forma en la que nos miraban con mucha atención, además Liam pasó sus dedos por mi mano entrelazando de forma lenta nuestras manos, las cuales miré para seguido mirarlo a los ojos.
Quería preguntar qué pasaba, pero entonces me invitó a ir a otro lado y yo cegado en sus ojos lo seguí llegando a fuera del lugar, me reveló sus intenciones, quería alejarse de la gente un rato para estar a solas, por esa misma razón comenzamos a caminar hacia el estacionamiento donde dejé el auto, sin embargo, no llegamos de inmediato, nos dimos vuelta la cuadra innecesariamente con tal de seguir caminando bajo aquella manta de estrellas brillantes.
Luego de un rato caminando llegamos a un parque que estaba situado al frente del estacionamiento sólo que por la parte de atrás, Liam se sentó en un columpio meciéndose de forma leve mientras yo lo miraba apoyado en lo que sostenía el columpio, no hablamos un largo rato, él parecía estar pensando en algo y yo esperaba a escuchar lo que tenía para mí, me dio la sensación de que tenía algo que decirme por ello esperé con paciencia viendo como luego me miró y sonrió mordiendo su labio un pequeño y corto tiempo.
–Quiero hablar sobre...– comenzó– lo que pasó ese día– llenó sus pulmones con aire antes de dejarlos salir en un suspiro– No quería hablar sobre esto al no recordar mucho, además no quería tener situaciones incómodas contigo, pero hemos cambiado o por lo menos nuestro trato es diferente.
Le lanzó viento a sus manos, me acerqué a él acariciando su fría mejilla, tenía frío por lo que le dije que antes de hablar fuéramos a mi auto, no nos subimos en la parte de adelante, atrás sería más cómodo para hablar mirándonos a la cara, sin embargo, le subí la calefacción antes de comenzar a hablar, yo no tenía frío aunque al verlo a él temblando traté de acabar con su frío, este se quedó en silencio mirando el asiento un corto periodo de tiempo, creo que recuerda la parte en la que comenzamos toda la acción aquí.
–William, debo confesar que me arrepiento de haber terminado contigo en una cama, tú... tú tienes un anillo en el dedo y eso significa que...
–Es de mi padre– lo interrumpí, incluso me abrí la camisa dejándole ver el anillo de mi madre que tenía colgando en mi cuello– me los dieron antes de morir, por esa razón no están en la mano de matrimonio– le expliqué a medida que llevaba mi mano al broche de mi collar para seguido sacar el anillo y mostrarle el grabado de ambos– supongo que esto confunde a la gente, a decir verdad, lo utilizo cuando chicas se me acercan como una forma de ahuyentarlas– agregué poniendo el anillo de mi padre junto a la de mi madre antes de volver a ponerme el collar.
–Espera– me tomó de la mano viendo como efectivamente el anillo lo tenía en la otra mano–no me había dado cuenta de la ubicación del anillo...– murmuró.
Fue imposible para mí no sonreír, realmente adoro verlo de cerca, Liam es muy guapo.
–Vaaale...– dijo de forma lenta con un leve sonrojo– esto cambia todo...
–¿Todo? No entiendo ¿qué cambia? –pregunté confundido.
–Esto...– dijo acercándome a sus labios con tal de entrelazarlos por segunda vez con los míos durante esta noche.
Obviamente no podía desaprovechar esta oportunidad, así que posicioné mis manos en su cintura mientras que él profundizaba el beso.
Este era de esos que calientan a cualquiera, sus labios humedecían los míos y nuestra respiración se aceleraba al ser la clase de besos que nos quitaba el aliento, estaba cargado de deseo, pero no nos comenzamos a tocar como aquella noche, sólo fue un beso que me hacía entender sus sentimientos, mordí su labio inferior como él hizo antes escuchando un leve suspiro que liberó en mis labios.
–Quieres...– dije viendo sus labios.
–Sí, vamos a otro sitio– me respondió antes de efectuar mi pregunta.
Adoro cuando termina mi oración, casi de forma instintiva deposité un tierno beso en sus labios antes de salir de mi auto para manejar a mi casa, era el lugar más cercano que había y allí estaríamos más cómodos.