{...Narra Liam...}
Cuando llegamos a su enorme casa iniciamos una batalla de besos, besos tiernos, apasionados, húmedos, en fin, fueron una variedad inmensa de diferentes tipos de besos.
No quería perder el tiempo, aunque tampoco quería desnudarme y comenzar con los otros tipos de acciones, tenías ganas, siempre tengo ganas de tener sexo, sin embargo, quería descubrir hasta qué punto le gusto.
No quería ser sólo un cuerpo y por ello al llegar a su cama y quitarnos parte de la ropa le pedí que fuéramos más lento, no quería olvidar la noche como ya lo había hecho antes, él me entendió perfectamente y eso me alegró muchísimo al justamente sólo abrazarme por la espalda mientras me tenía envuelto con sus brazos, mis dedos los fui pasando por sus brazos sintiéndome la persona más feliz del mundo, estaba demasiado feliz, era mi primera vez de sólo dormir con una persona que me gusta, era raro.
Sus brazos me daban calor, eran como aquello que necesitaba para un día largo y frío, me sentía muy a gusto entremedio de ellos, no pensé que mi día acabaría así, aunque no puedo quejarme, me encanta.
Me dormí toda la noche con sus brazos envolviendo mi cuerpo, cuando desperté tenía puesta mi cabeza en su pecho mientras William pasaba uno de sus brazos alrededor de mi cuerpo, yo lo envolvía escuchando como los pausados latidos de su corazón resonaban en su pecho.
No quería salir de la cama al justamente la noche anterior prometer que no me iría como la última vez, estaría allí para cuando despertara, pero tenía que ir al baño y justamente eso hice, fui, me miré en el espejo un pequeño instante, noté como el cepillo de dientes que usé aquella vez seguía allí y aproveché a utilizarlo deseando que no despertara aún, estaba a punto de meterme a la ducha, aunque la idea de ducharme junto a William se hizo presente y obviamente deseaba efectuarla.
Regresé a la cama y me metí bajo las sábanas otra vez viendo como dormía plácidamente, quería besarlo, pero no quería despertarlo por ello no lo hice, era como un inocente niño al dormir, no existía aquel carácter que me suele irritar en varias ocasiones, aunque el mismo carácter me mantenía con una sonrisa de oreja a oreja todo el día, es inevitable al tener algo que me vuelve loco, aquella sonrisa de diversión, esos ojos celestes o quizás es esa forma de hablar, no estoy muy seguro, pero cuando las combina mi día se vuelve perfecto a pesar de haber discutido minutos antes por el trabajo.
Me cuesta reconocer que lo quiero, pero lo hago, no lo controlo, ya no puedo ocultarlo luego de que mi cuerpo se liberara por sí solo, es imposible para mí seguir ocultando lo que siento por él.
Se trata de algo lindo, algo confuso, me alegra los días aunque al mismo tiempo en algunas ocasiones me los entristece, siento como si no pudiera dejar de pensar en William, los latidos de mi corazón se aceleran cuando lo veo llegar con esa sonrisa de "Hoy será un buen día" que me encanta verla convertida en un "No me jodas" al hablarle horas y horas sobre lo que debe hacer en el día.
Me divierte, pero no lo hago por simple maldad tras hacer lo contrario cuando lo veo triste o un poco cansado, lo mimaba, antes no pensaba en reconocer nada de mis sentimientos, ahora es diferente por eso lo digo de manera libre, solía mimar de manera indirecta mucho de sus días hasta conseguir que en sus labios se dibujara una sonrisa al irse de la oficina, me estresa, me enfada, me vuelve loco, sin embargo, es la razón de que yo trabaje tan duro.
Me acerqué a sus labios depositando un beso en ellos, ya no me importaba si lo despertaba al ser tarde, tenía que despertar o perdería gran parte de la tarde tras ya ser las doce treinta, hoy no se trabaja, algo que significaba lo más maravilloso del mundo, es decir, no tenemos responsabilidades.
Me acerqué a su cuello y tras no despertar le dejé una marca que enseguida lo consiguió despertar al sentir un dolor en su cuello, William se llevó la mano al cuello adormilado antes de mirarme, dejó escapar un suspiro girándose con un gruñido de "Cinco minutos más"
No pude evitar reí envolviéndolo por la espalda tratando de hacer algo antes de que se volviera a dormir, pero entonces cerró sus ojos y no me respondía nada de lo que yo preguntaba.
–William, por favor, quiero ducharme– dije levantando un poco mi cuerpo para verlo, pero este ni siquiera se dignó a abrir sus ojos.
–Ve, la ducha está a quince pasos–me respondió desinteresado.
–hm...– roce con mi nariz su cuello oliendo su delicioso perfume que aun duchándose no se va– ya, pero quería hacerlo contigo, William– abrió sus ojos dibujando al instante una sonrisa en sus labios, incluso se giró mirándome antes de levantarse para caminar a la ducha.
Me metí a la ducha y abrí el grifo del agua viendo como William se lavaba los dientes y seguido de eso se afeitaba.
A medida que lo hacía, observaba su cuerpo semi desnudo que más tarde pasó a estar completamente desnudo mientras con sus manos sostenía mis caderas mojando su cuerpo a la par que el mío.
No pude evitar besarlo mientras envolvía su cuello con mis brazos, aunque fue un beso corto y sin malicia, de hecho, luego enjaboné su cuerpo recorriendo con mi mano cada centímetro accesible a mi altura.
Cuando acaricié su pene con aquella esponja de baño suave que tenía en su ducha, él se estremecía liberado un suspiro cerca de mi oído, claro que pagué por lo hecho, tras William hacer algo parecido, sólo que con mi entrada y usando sólo sus dedos, no sabía si me estaba limpiando o preparando, pero se sentía muy bien compartir la ducha con él.
–Dime algo que hayas querido decirme siempre, pero que no hayas podido hasta ahora– pedí más tarde mientras secaba mi cuerpo desnudo.
–¿Nunca? Es que... la última vez te dije algo que olvidaste y realmente lo había callado mucho tiempo– lo miré con interés queriendo saber de qué se trataba.
–¿Qué fue? –acarició mi mejilla.
–Te lo diré al final de este día, pero sólo si te quedas todo el día conmigo– me propuso.
En mis labios se dibujó una sonrisa, miré hacia otro lado fingiendo que pensaba en la respuesta, pero con un beso húmedo se la di a conocer, él me hizo caer a la cama -ya ordenada- y comenzó a darme besos mojados, sin duda me estaba calentando.
Yo no quería hacerlo para no dañar el ambiente romántico, aunque de forma inconsciente creé movimientos con mis caderas buscando su pene para tocarlo. Controlarme era difícil, siempre quiero hacerlo, sin embargo, tuve que contenerme luego de que mi cabeza me dijera “Espera hasta la noche”
–S-Si lo que me dices me gusta...– fui diciendo mientras movía mis caderas con rapidez frotando su pene con el mío– ah...–suspiré medio excitado–haremos lo que anoche no.
–hm...–llevó su mano a mi m*****o– ¿y si te lo digo ahora?
–Corres el riesgo de que me vaya antes de esta noche– se mordió el labio levantándose de encima de mí.
–Bien, esta noche hablaremos sobre esto– dijo señalando su cuerpo y el mío.
–Eres un encanto– dije levantándome de la cama para vestirme por fin con la ropa que dejé la última vez aquí.
Moría de ganas por ver llegar la noche tras mi curiosidad ser alta, pero no quería adelantar nada y quería disfrutar cada minuto que pasaba con William manteniendo una actitud completamente diferente a la de siempre.
Ahora hablábamos como si fuéramos una pareja, sólo que sin apodos lindos que en más de alguna ocasión casi digo, casi se me escapa un "Mi amor" pero logré camuflarlo para evitar momentos vergonzosos para mí.
Ya quisiera yo tener el derecho de poder llamarlo así, me encanta llenar a mi pareja con esa clase de apodos, pero me da un poco de vergüenza al tratarse de la persona que más me gusta de todas las que me han gustado.
Él es mi primer amor y siento que me gustará tenerlo cerca de mí desde ahora, pero dada la situación muchas cosas pasan por mi cabeza al tener ciertas fantasías que siempre había querido cumplir con William ¿cómo le digo lo que deseo hacer con él? Hablar sobre trabajo es muy diferente a hablar de sexo, aunque depende de cuantas copas lleve encima, el alcohol me hace salir de mi actitud habitual, me saca aquella parte que intento controlar para no tener una actitud vulgar, sin embargo, no puedo controlarla cuando estoy en una cama acompañado de William.
Noche llega pronto por favor.