Capítulo 7

1196 Palabras
Después de la boda de Norman y Carmine, los Crawford siempre siguieron pendientes de Norman y también de su esposa como ya les conté ellos sentían un amor filial hacia él. Margot iba varios días a la semana a darle una vuelta a la nueva casa de los recién casado, hacía observaciones a los empleados los entrenaba, y ordenaba las cosas que a ella le parecía para que funcionara mejor, se empeñaba en no dejar de atender a sus muchachos. En especial en las épocas en que los padres de Norman hacían viajes. Cerca de dos años después del matrimonio de la pareja, los padres de Norman, planificaron una vez más un viaje, esta vez transatlántico, querían aventurarse un poco más en el mundo, conocer tierras lejanas. Sin embargo, el navío en el que hacían la travesía zozobró ante una fuerte tormenta, lo que provocó que todos los tripulantes perdieran la vida; apenas quedaron rastros de la embarcación que hacía deducir el destino fatal de todos. La búsqueda de sobrevivientes fue ardua y se prolongó durante mucho tiempo. Aunque la espera de noticias sobre sus padres mantuvo viva la esperanza, con el paso de los días, los esfuerzos resultaron infructuosos. Sus padres habían perdido la vida en el mar, en ese último viaje. Aquella feliz despedida, cargada de abrazos y deseos de un buen viaje, terminó siendo la última vez en el recuerdo, sus voces en el muelle, se convirtieron en el lejano eco de un adiós eterno. Esta última imagen de sus padres quedó grabada como la última y más dolorosa memoria de una travesía que nunca tuvo regreso, el mar decidió reclamar sus vidas para siempre. Después de esa penosa situación los Crawford se mudaron paulatinamente a casa de Norman. La casa materna de este fue concedida legalmente a un tío, hermano de su madre. En adelante él se encargaría de la mansión y de muchas de las actividades comerciales que, por razones de salud, evidentemente, Norman no podía ocuparse. Norman Tenía presente que el destino financiero de sus propiedades, negocios y herencias era una responsabilidad que ya no podía manejar debido a su frágil salud; por ello, preveía dejar, a su buen tío, a cargo de la administración total de su legado, encomendando en él responsabilidad de administrar títulos y tierras que, ante la inminencia de su propia debilidad, el mismo no podía defender, pero que aún debían ser protegidos como el patrimonio familiar heredado por generaciones. Confiaba completamente en él y sabía que su querido tío no lo defraudaría en la tarea encomendada, conocía muy bien que este era un señor probo y honesto. Margot nos contó que Tobías y ella entrenaron a los sirvientes que los sustituyeron en la casa grande y finalmente hasta Matías se quedó en casa de Norman y Carmine. Tobías nos dijo que una noche la buena Margot se durmió para no despertar, a la edad de sesenta años murió, de forma natural. - como fallece la gente buena sin dolor, sin más -fueron las palabras del doctor, según Tobías. La muerte de Margot mermó la salud de Tobías quien, por muchos años, fue su compañero de vida de esta, y a tan solo unos meses de la partida de Margot, los ochenta años de Tobías se volvieron una carga demasiado pesada. Falleció poco tiempo después, como si el corazón ya no le alcanzara para seguir sin ella. En cuanto a Matías sus días tuvieron un final temprano. Una mañana, mientras podaba los arbustos, una serpiente le mordió la mano, inyectándole su letal veneno. Aquel día nefasto, el médico se encontraba en una ciudad vecina, para cuando lograron localizarlo y regresar con el antídoto, el buen Matías ya había fallecido. Fue así como uno a uno, sus padres y más fieles amigos dejaron la vida terrenal. Sin embargo, los Crawford continuaron apegados, en esa casa, protegiéndolos con su presencia después de muertos, ellos no siguieron su camino al más allá. Con el tiempo se nos hizo cotidiano el convivir con estos personajes quienes nos relataban algunas de sus anécdotas que revivían al contárnosla. Una mañana, en particular, mientras me hacía el desayuno Margot se acercó con ganas de conversar, era una mujer de carácter fuerte, de buenos sentimientos, pero ideas firmes: Me habló firmemente: - Oye Patricia todas esas cosas que les hicimos a ti y a tu familia para ahuyentarlos eran necesarias para que ustedes desalojaran la casa, cada persona que ha pretendido quedarse viviendo acá, una a una las hemos hecho salir. Pregunté: - pero por qué ustedes han hecho eso Margot? Tobías y Matías se unieron a la charla. – Sabemos que Norman no se va a ir. Dijo Tobías Matías con un tono más amable aclaró: Cada uno de nosotros nos hemos quedado por Norman, - y él permaneció acá para seguir al lado de su esposa Carmine, sin embargo, ella un día se fue y no pudimos, ni evitarlo, ni seguirla. Pregunté impaciente - ¿Y como no pudieron impedirlo o seguirla? –No entiendo, pudieron ir con ella. Tobías con tono preocupado me contó: - En esos días estaban por acá los “tzistermon” no podíamos dejarnos encontrar por ellos. – Además - agregó Tobías - Sabemos que Norman espera por ella y para que Carmine vuelva manteníamos la casa desocupada. También esta esa otra cosa, hay como un escollo, una especie de limitación que nos impide traspasar más allá del cerco de los jardines en todo su alrededor. De manera que la casa siempre nos mantiene dentro y ha estado esperando a quien debe llegar, a nuestra querida Carmine. Añadió Margot. Les dije en tono de reproche - Ustedes fueron realmente tremendos con nosotros hasta el punto de llegar a ser muy agresivos deberían estar avergonzados. Respondió Matías – era necesario, para que la señora pueda volver a casa. ¿Entonces eran ustedes tres quienes nos molestaban tanto y Norman acaso participaba con ustedes de sus travesuras? Pregunté. Margot me contestó: nosotros tres siempre ahuyentamos a quienes lleguen queriéndose quedar a vivir en la casa, Norman Jamás, al menos de forma adrede. Aunque, en ocasiones llegan otras almas como nosotros y también espantan. - Pero no se quedan por mucho tiempo, siempre los “tzistermon” los encuentran y se los llevan. - Que son los “tzistermon” no comprendo – pregunté ansiosa a lo que Matías me explicó: - Los “tzistermon” son unos entes incorpóreos- se ven como unas siluetas de energía amorfas color plateadas con n***o muy ocuro, emana una pequeña electricidad. Ellos se encargan de buscar los espíritus que han quedado enganchado a este mundo y guiarlos hacia el otro plano. - Cuando están cerca se siente una paz, esa es su energía, como un equilibrio y emanan autoridad. Vienen llevándose las almas que no se quieren ir y a los que perdieron el camino. - Sin embargo, nosotros hemos sabido presentirlos y evadirlos, pero para eso debemos quedarnos calmados y escondidos. - Jah, es por eso que a veces pasaban días en que ustedes no nos molestaban?? - Así es, necesitábamos quedarnos quietos mientras ellos estaban por aquí para no ser arrebatados.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR