Capítulo 5.

2940 Palabras
La mirada de Do Soo no se apartó de Sang Bae sino hasta que este salió del jardín, sintiéndose demasiado enojado consigo mismo porque no se suponía que ese omega estuviera ahí, no cuando la última vez que intentó regresar, la advertencia de lo que podía pasar había sido muy clara con el pequeño accidente automovilístico del padre de este. No fue algo grave pero que lo mantuvo lejos durante dos años más, sin embargo, ahora estaba de regreso y parecía que lo primero que hizo fue correr a los brazos de Woo Sik. Cuando Sang Bae tenía diecinueve años, se había hecho el anuncio del matrimonio entre Han Do y Woo Sik, y tan solo habían pasado cuatro horas desde que eso sucedió cuando el rubio apareció en su casa, lucía totalmente enojado mientras exigía hablar con su ex amigo, y no esperó a que le fuera avisada su llegada, sino que siguió el camino que conocía bastante bien hasta su habitación, invadiendo el lugar. Un sirviente lo siguió mientras le repetía que no podía pasar, sin embargo no lo escuchó, sino que ingresó en la habitación de Han Do, sintiendo su sangre hervir cuando lo vio tranquilo, acostado boca abajo mientras leía un libro, y cuando sus miradas se cruzaron, este levantó sus cejas inocentemente, sentándose. —¿Qué haces aquí? —preguntó Han Do mirándolo, luego vio al sirviente —está bien, déjenos solos. Luego de que la puerta fue cerrada, Sang Bae dejó salir todo el enojo que había estado conteniendo desde que escuchó el anuncio de la boda, caminó con pasos rápidos a Han Do y sin darle tiempo de reaccionar, lo abofeteó. —¿Por qué…? —Te odio —habló con los dientes apretados. Han Do apenas había podido reaccionar al hecho de que fue golpeado, levantándose de la cama mientras sostenía su mejilla que estaba caliente por el golpe, pareciendo bastante confundido. —Sang Bae, yo… —¡¿Por qué?! ¡Woo Sik acaba de proponerme matrimonio ayer y ahora tú…! Han Do entendía la razón del enojo de Sang Bae si lo que acababa de decirle era cierto, pero una parte de él lo dudaba. La noche anterior su familia y los Min habían tenido una cena, y si sus palabras fueran verdad, dudaba que Woo Sik habría aceptado fácilmente casarse con él, aunque era consciente de que ellos dos seguían juntos desde que iniciaron su noviazgo en el instituto. Sí, Han Do sabía que su futura boda estaba interviniendo en esa relación, pero no tenía conocimiento que habían llegado a formalizar su noviazgo, creía que eso se trataba de una mentira de Sang Bae para que él diera un paso hacia atrás, algo que no estaba dispuesto a hacer, no cuando después de tantos años enamorado de Woo Sik, al fin tenía una verdadera oportunidad con él. —Lo siento, Sang Bae, pero no voy a romper mi compromiso con Woo Sik. —¡Eres un egoísta! —Por favor vete, no quiero llamar a seguridad. Sang Bae conocía a Han Do desde el último año de primaria, habían sido mejores amigos desde entonces, y sabía que en ese momento este no iba a escucharlo, que se iba a aferrar a Woo Sik, pero él también estaba dispuesto a hacerlo, a no dejarle el camino fácil, y estaba seguro de que Min lo elegiría a él, porque las palabras y promesas de amor que había recibido del alfa, no estaban vacías. Decidió no discutir más con Han Do y salió de su habitación, luego bajó las escaleras y cuando finalmente estuvo afuera de la casa, soltó un suspiro, intentando pensar en qué era lo más sensato, porque tal vez debió de llamar a Woo Sik otra vez y no correr a reclamarle a su ex amigo cuando no obtuvo una respuesta de su prometido. —Podría cortarte las manos por abofetear a Han Do. La repentina voz le hizo dar un pequeño salto, viendo a Do Soo apoyado en la pared junto a la puerta principal de la casa, en sus dedos había un cigarrillo y su postura parecía relajada, pero sus feromonas estaban en el aire, amenazando al omega desde el instante que inundaron su nariz. —No sé de qué hablas. —De lo que hiciste hace un momento. Do Soo lanzó el cigarrillo al suelo, apagándolo con la punta del zapato para después comenzar a caminar de manera amenazante hacia Sang Bae, invadiendo su espacio y casi disfrutando cuando lo vio temblar, porque en todo lo que pensaba en ese momento era en cerrar con fuerza sus manos alrededor del cuello de ese omega rubio por haberse atrevido a golpear a su hermano pequeño. —Escúchame bien, Sang Bae, cuando eras amigo de Han Do, eras intocable para nosotros, luego le quitaste al noviecito ese y lo hiciste llorar, grave error. Dio un paso más cerca del omega, sintiendo el temor en él, y estaba satisfecho con la reacción, con verlo caminar hacia atrás hasta estar acorralado entre la pared y su cuerpo. —Yo no le quité a nadie. —Como sea, Han Do ahora va a casarse con Woo Sik, y nadie va a impedirlo, ni siquiera tú. —Woo Sik es… —El prometido de Han Do —Do Soo parecía impaciente —tienes dos opciones, Sang Bae, desaparecer de la vida de Woo Sik por ti mismo, o que te ayudemos a hacerlo, y puf —con su mano hizo el gesto de algo estallando —nadie recordará a la irrelevante familia Nam. —No pueden… —Podemos y si eres tan inteligente como presumes y quieres a tu familia ilesa, vas a alejarte de Woo Sik. Pudo ver la impotencia en el omega, sintiéndose satisfecho con eso, porque sabía que el joven había entendido a la perfección lo que dijo, y cuando días después le envió un billete de avión junto a una gran suma de dinero que le ayudaría a mantenerse por un par de meses, su oferta fue tomada y él se encargó de cubrir sus huellas para que Woo Sik no pudiera encontrarlo, así como de mantenerlo lejos, y de hacerle desistir cada vez que consideró regresar. Do Soo estaba seguro que después de todos esos años Sang Bae había olvidado su idea de regresar, pero ahora sabía que se había equivocado, y que verlo ahí era producto de su descuido, ¿acaso ese alfa que debía retenerlo había sido inútil y le permitió regresar? —Déjalo en paz —dijo Woo Sik —¿de qué querías hablar? Los ojos enojados de Do Soo regresaron a Woo Sik, dejando que su aura asesina fuera más fuerte, pero Min no se dejó intimidar. A diferencia de los omegas que acababan de irse, sus piernas no temblaban, sino que le devolvía la mirada arrogante al otro alfa, seguro de que si este no usara el poder familiar para arreglar las cosas, hace mucho tiempo le hubiera quitado su arrogancia. —¿Por qué vino el médico hoy? Aquella pregunta sorprendió a Woo Sik, porque no esperó que eso llegara a los oídos de los hermanos Seo, y por un momento pensó que Han Do los había llamado, que se quejó con ellos porque no podía defenderse por sí solo, pero también fue una idea que descartó casi de inmediato, ya que si fuera de esa manera, no solo Do Soo estaría ahí, sino que serían tres alfas y no uno. —No creo que sea asunto tuyo. —Woo Sik, si volviste a colocarle un dedo encima, voy a… —¿A dejar en bancarrota a mi familia? Woo Sik estaba cansado de las amenazas de los Seo, si les preocupaba tanto el omega, ¿por qué no lo colocaban a salvo de él permitiendo que se divorciaran? Porque cuando eso sucediera, Min estaba seguro de que nunca volvería su mirada a Han Do, no tenía ningún interés en él más allá de hacerle la vida imposible mientras estuviera a su lado. —¿Crees que no puedo deshacerme de ti sin usar el poder familiar? Cuando los labios de Do Soo se curvaron en una sonrisa un poco burlona y miró en la dirección por la que antes Han Do y Sang Bae se habían ido, Woo Sik entendió inmediatamente la amenaza que el otro alfa estaba dándole, provocando que sus puños se apretaran con fuerza y maldijera internamente que su familia todavía no había llegado a la cima de los negocios, por lo que su poder aún no igualaba a los Seo. —Fue un error que Sang Bae haya regresado. —No he tocado a Han Do —habló casi al mismo tiempo Woo Sik —¿no lo has visto por ti mismo? Él está bien. Lo había visto, Han Do parecía físicamente bien, pero eso no fue suficiente para él, ni cuando el doctor le dijo que su visita fue de rutina, porque generalmente cuando eso sucedía, su hermano iba al consultorio del médico. Si el omega quisiera, hace mucho tiempo se lo habría llevado de ahí, porque si bien este siempre decía que estaba bien, y físicamente parecía estarlo, Do Soo sentía que Han Do ya no brillaba como antes, como cuando corría a sus brazos para contarle lo hermoso que Woo Sik se veía en la última fiesta a la que habían asistido, o si había sonreído cuando veía en su dirección. Do Soo sentía que Han Do era más feliz en el tiempo que Min era su amor platónico que ahora que estaba casado con él, pero cada vez que había intentado hablar al respecto, sólo había recibido una sonrisa y un: Woo Sik todavía me gusta. A pesar de que Woo Sik aseguraba que no le había hecho nada a su esposo, Do Soo iba a seguir con sus amenazas, sin embargo, el grito desde el interior de la casa llamó la atención de los dos alfas, que se apresuraron a entrar, viendo a Sang Bae en el suelo con una mueca de dolor en su rostro, mientras que Han Do estaba a pocos pasos, con su respiración irregular y parecía deseoso de abalanzarse sobre el rubio, con sus mejillas rojas y su cabello algo despeinado, y sus labios temblando por el enojo. —¡Han Do! —gritó Woo Sik —¡¿qué hiciste?! Su mirada cambió de Sang Bae a Woo Sik y su a hermano que estaban a pocos pasos del otro omega, mientras que el rostro de su esposo mostraba preocupación y se apresuró a ayudar a levantarse al rubio, las emociones de Do Soo fueron difíciles de entender para Han Do. —Vete —murmuró Han Do —¡Sang Bae vete de mi casa, no quiero volver a verte! Era como si hubiera olvidado que Woo Sik estaba ahí cuando avanzó hacia Sang Bae con intenciones de sacarlo de la casa, pero Do Soo se apresuró, impidiéndole el paso lo abrazó, dando palmaditas en su espalda. —Cálmate —habló suave al oído del omega, luego miró sobre su hombro a Woo Sik —que se vaya —ordenó. Esa no era su casa, pero a Do Soo poco le importaba, porque en lo único que podía pensar era en que Han Do debía de estar bien, y parecía que la presencia de Sang Bae lo desestabilizaba emocionalmente, además de que había notado que las mejillas blancas de su hermano en ese momento estaban rojas pero no por la ira, sino por dos claros golpes que lo habían hecho enfurecer a él, pero al no saber qué pasó exactamente entre los dos omegas, si al entrar el rubio parecía la víctima, se obligó a no actuar. Si Do Soo no hubiera estado presente, otro hubiese sido el resultado de ese día, porque Sang Bae probablemente no se habría ido, y Han Do no se hubiera sentido seguro en los brazos de su hermano, que lo envolvió con sus feromonas, logrando que se tranquilizara. Woo Sik no quiso obedecer a las órdenes de Do Soo, pero fue la decisión de Sang Bae de irse, besando los labios del alfa como despedida cuando este lo acompañó de regreso a su casa, porque no le había mentido a Han Do al decirle que igual que cuando él intervino en su relación, ahora sería él quien le quitaría a su esposo. Cuando Woo Sik regresó a la casa, encontró a Han Do y Do Soo abrazados en la sala de estar, hablando en una voz tan baja que hacía que la escena pareciera demasiado íntima, que si él no conociera la relación entre ellos, hubiera llegado a creer que se trataba de una pareja de enamorados que estaban dándose muestras de afecto. Lo que quedó del día Woo Sik se encerró en su despacho, no quería estar en un mismo espacio que los hermanos Seo, sin embargo, al llegar la hora de la cena, tuvo que hacerlo, teniendo una cena bastante incómoda en la que sentía que Do Soo quería saltar a él y cortar su garganta, y que la única razón por la que no lo hacía se debía a que Han Do estaba presente. Durante esos cuatro años de casados, Han Do y Woo Sik habían llegado a un acuerdo, ellos eran un matrimonio perfecto frente a los ojos de la sociedad, eso incluía a sus familias, pero tampoco vendían una imagen de amarse, a menos que fuera necesario para el cierre de algún negocio, y era la que estaban presentando a Do Soo, la imagen de al menos poder convivir en un mismo espacio, de que tal vez no se amaban, pero que tampoco se odiaban. Por eso, cada vez que Do Soo o cualquier otra persona se quedaba en la casa, Han Do y Woo Sik compartían habitación, era como una tregua momentánea para poder representar su papel, en la que Min intentaba controlar su desagrado por el omega mientras este tenía la tarea de fingir no existir. Sin embargo, en ese día Woo Sik sentía que compartir un mismo espacio con el omega era imposible, estaba irritable, quizás por lo sucedido con Sang Bae, o por Do Soo y sus amenazas, que cuando vio a Han Do ingresar a la habitación después de que se despidiera de su hermano por esa noche, lo último que recordaba era en que había una imagen que representar. Woo Sik acababa de salir de bañarse cuando vio a Han Do ingresar en la habitación, llevaba un pijama azul, holgado y cálido, que cubría por completo las marcas en su piel que había dejado la noche anterior, y a pesar de que el omega tenía el cabello un poco húmedo como muestra de que no hace mucho tomó un baño, Min podía percibir el aroma de Do Soo en él, haciéndolo bufar. —¿Estás feliz? —preguntó Woo Sik. Han Do que acababa de apartar las mantas para meterse en la cama lo miró confundido, sin saber que esa expresión era una que Woo Sik odiaba, porque no creía en la confusión, en la inocencia que su esposo le mostraba, no creía que lo fuera si había encontrado la manera de obligarlo a casarse con él, o de sacar a Sang Bae del país sin dejar un rastro para que él lo siguiera. —¿Qué? —Eres repugnante, Han Do, supongo que ya estás feliz. —Woo Sik, no entiendo de qué estás hablando, si es Sang B… —Tu amante está en la habitación de al lado —se acercó con pasos firmes a Han Do —apestas a kilómetros a él, ¿por qué no solo te lanzas a sus brazos y me das el divorcio? Al omega le tomó un momento darse cuenta a quién se estaba refiriendo Woo Sik, mirándolo ofendido por lo que acababa de decir. Sí, él también podía sentir el aroma de Do Soo en su cuerpo, pero eso se debía a que antes estuvieron abrazados, nunca imaginó que su esposo iba a sacar una conclusión tan absurda por oler a él. —Woo Sik, ¿te estás oyendo? Do Soo es mi hermano. —Lo que lo hace más repugnante —se acercó a la oreja derecha del omega —no me importa si es Do Soo, Han Soo o Taek Soo quien te folla, sólo quiero el divorcio. —Ellos no… —Ve a bañarte —ordenó con una voz dura mientras empujaba al omega en dirección hacia el baño. Han Do sentía que tenía que aclarar que entre él y Do Soo no sucedía nada, era su hermano, su relación no iba más allá de eso, y si no le importaba tener su aroma sobre él, se debía a que este lo tranquilizaba y lo hacía sentir protegido, no por nada más, aunque el verdadero aroma que quería tener a su alrededor era el de su esposo, pero sabía que eso no iba a suceder, ya que las veces que Woo Sik lo impregnó de su aroma siempre estuvo acompañado de tortura y no quería eso, era un precio muy alto a pagar por un poco de sus feromonas, las que desaparecerían rápido. Woo Sik vio Han Do caminar hacia el baño y por un momento pensó que discutiría más sobre el tema, pero quizás años atrás Sang Bae tuvo razón cuando había mencionado la extraña relación de los hermanos Seo. Creía que el omega había pasado por los brazos de esos tres alfas, de ahí venía su protección hacia él, porque era su amante.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR