bc

Enamorada del jefe de mi madre

book_age16+
6.3K
SEGUIR
33.2K
LEER
multimillonario
love-triangle
sexo
jefe
drama
bxg
ciudad
de enemigos a amantes
passionate
seductive
like
intro-logo
Descripción

Sarah es una chica que está a punto de graduarse de la universidad, sin embargo para eso deberá hacer de pasante en la empresa donde trabaja su madre: Jéssica.

Allí conocerá al hombre de sus peores pesadillas, su jefe Franco Kidman es molesto, exigente y directo. Sin embargo descubrirá que debajo de esa máscara se oculta un hombre gentil, cariñoso y romántico.

Todo parece indicar que ella podrá conquistar el corazón de Franco, sin embargo para lograrlo deberá enfrentarse a la persona que menos esperaría hacerlo, una mujer que se encuentra igual de decidida a hacer todo lo que esté a su alcance para estar entre los brazos de Kidman: Su madre Jéssica.

chap-preview
Vista previa gratis
Capitulo I “Pasantías”
Finalmente iba a graduarme de la universidad, ya iba a cumplir veintitrés años, estaba lista para comenzar a vivir una vida diferente. Lo único que me faltaba era hacer las pasantías, para mi suerte mamá trabaja en una empresa de fármacos, razón por la cual podré ser pasante en dicha compañía. Sería un trabajo bastante ligero, al menos eso deseo creer, ser secretaria, preparar algunos cafés, nada fuera de lo común, nada que no supiese hacer. Pasé años estudiando contaduría, solo esperaba que me sirviera de algo. -Buenas tardes – dije entrando a la oficina del jefe. -No has tocado la puerta – reclamó él al instante, me hizo sentir tan avergonzada, no pude evitar sonrojarme ante el sutil regaño. -Lo lamento mucho – traté de excusarme pero sabia que no habían razones para que él tuviese que soportar mi conducta, había sido un tanto mal educada, me dejé llevar por la emoción. -Eso no soluciona nada, pero siéntate por favor – este hombre me sacaba de quicio era un imbécil, no tenía ni una sola duda de ello. Me senté mientras miraba todo a mi alrededor, la oficina era mucho más grande que la sala de mi casa, las ventanas panorámicas otorgaban una vista preciosa no apta para quienes sufren de pánico a las alturas. -Veo que quieres hacer tus pasantías acá – esbozó él de manera repentina. -De no ser mucha molestia - contesté aún avergonzada -¿Por qué serías un buen agregado a mi compañía? – el hombre arqueó una ceja mientras me miraba, era totalmente hermoso, sus ojos azules, su cabello n***o bien peinado, su traje gris. -Porque tengo mucho que ofrecer… - él comenzó a reírse, obligándome a detener mi exposición. -No me vengas con el típico discurso, por favor, ese me lo sé de memoria – él posó sus brazos sobre el escritorio y me miró fijamente – voy a hacerte el favor solo porque tu madre me lo ha pedido, aunque no creo que valga la pena. -¿Es demasiado directo, no lo cree? – Repliqué instintivamente con una sonrisa en mis labios. -Y usted es demasiado tonta, creo que estamos a la par – su mirada sobre mí hacía que la sangre me hirviera, era molesto, era arrogante, no debía permitir que hiciese lo que quisiera conmigo. -Preferiría no hacer mis pasantías acá, muchas gracias. Creo que mejor me retiro – me levanté de mi asiento y me dispuse a darme la vuelta, él se levantó y comenzó a reírse – está loco – dije en un susurro. -¡Eso es lo que tienes para agregar a mi compañía! - exclamó él entusiasmado, me di la vuelta y lo miré fijamente. En serio ¿qué le pasa a este hombre? podría jurar no le faltaba un tornillo, definitivamente le faltaba toda una ferretería allí en la cabeza. -¿Qué acaba de decir? - pregunté sorprendida por su cambio de humor repentinamente, ojalá fuese al psicólogo porque lo necesitaba. Si no tenía entonces yo podía darle el número del mío. -Que estás contratada - dijo él con una sonrisa en sus labios como si me estuviese dando la mejor de las noticias, pero hasta hace unos segundos yo estaba por largarme de este lugar cansado de ver su cara, de escuchar su voz, de que fuese un insoportable. -Me dijo que yo no aportaba nada a su compañía - mi respuesta fue un poco brusca, pero estaba diciendo la verdad y no hay una manera correcta de decirla, la verdad sólo sale y ya, siempre encuentra el camino a la luz. -Y te acabó de decir que justamente encontré lo que vas a agregarle a mi compañía - Respondió él como si fuese algo obvio. -¿Y qué es eso? - preguntó confundida, aunque creo que confundida es poco para lo que realmente estaba sintiendo en ese momento, era molestia, era alegría, era coraje. Ya ni siquiera sé que es lo que estoy sintiendo. -Eres impulsiva, en un principio te presentas como una muchacha buena que no es capaz de siquiera alzar la voz, pero tienes una voz, una fuerte que desea hacerse oír y que está oculta bajo esa fachada de niña buena de mami y papi. Necesitamos de personas como tú para que el enemigo ni siquiera pueda ver qué los atacó. -Señor, yo solo voy a ser una secretaria, no me confunda, su discurso fue hermoso, bastante inspirador y se podría imprimir en una taza para oficina, pero yo solo vengo a servir café - mi respuesta pareció causarle gracia, comenzó a reírse mientras se acercaba a mí y me puse algo tensa, cualquier movimiento que él hiciera resultaba impredecible para mí, era una caja de sorpresas para la que nunca en mi vida me hubiese preparado. -Que lástima que no puedas ver el potencial que tienes - hizo un sonido de desaprobación con sus dientes que pareció hacer eco en la habitación mientras que negaba con la cabeza. -¿Potencial? pues, también puedo hacer café con leche y té - contesté un poco confundida, él parecia salido de una propaganda o de una charla motivacional para hacerse rico y exitoso. -Tienes un sentido del humor que me encanta, espero verte luego - ¿era idea mía o me estaba botando de su oficina? bueno, no importa, tampoco quería estar más tiempo allí, ya bastante rara estaba la situación como para empeorar aún más la cosa poniéndome a pelear por ello. -Supongo que va a verme, me ha dado una vacante como pasante - comenté antes de salir. -Y me alegra que la haya aceptado - respondió él sonriente. Me fui a casa feliz, en el autobús probablemente pensaron que estoy loca porque no dejaba de cantar y de moverme al ritmo de la música que sonaba en la radio, pero es que iba a trabajar para Franco Kidman, uno de los hombres más importantes y hermosos de todo el país, de hecho se me hacía una mentira que estuve hablando con él, que me insistió para que trabajase en su compañía, que incluso me brindó palabras de aliento. Parecía una tonta pensando en cosas como estas. Al llegar a casa mamá me estaba esperando, no habia ido a trabajar porque en la mañana tenía consulta con el odontólogo para arreglarse una muela. -¿Y qué tal? - preguntó ella un tanto nerviosa, mi cerebro comenzó a procesar varias posibles respuestas. Por un lado podía hacerme la triste para que creyera que no me habían aceptado y por otro podía simplemente demostrar que estaba más feliz que nunca porque lo había logrado, y cabe destacar que sin mucho esfuerzo - ¿qué tal? - repitió al ver que no obtenía respuesta alguna. -¡Lo logré! - dije emocionada, no lo pensé, quizás porque no habían razones para pensarlo, solo debía disfrutar del instante que estaba viviendo. -¡Me alegra mucho, hija! - me dió un gran abrazo e incluso estuvo a punto de llorar - no puedo creer lo rápido que estás creciendo. -No exageres, mamá. Ni siquiera es un trabajo real, ojalá lo fuese. Ahora debo esforzarme al doble - dije un poco desanimada, no quería ser negativa, pero me veía en la obligación de ser realista, mamá siempre estaba soñando con futuros bastante fantásticos. Eso no estaba mal, pero yo prefería tener los pies bien puestos sobre la tierra. -Podría llegar a ser tu trabajo real si te esfuerzas mucho, recuerda que eres muy talentosa, vas a lograr todo lo que te propongas - mamá sonreía de oreja a oreja, su felicidad era contagiosa, como una gripa, pero positivamente (Si es que mi ejemplo puede resultarle positivo a alguien? -Tienes razón, mamá. Voy a disfrutar un poco más de mi logro. No me mal entiendas, estoy emocionada, realmente lo estoy, pero me da miedo hacerlo mal, equivocarme, meter la pata. -Si piensas que va a salir mal, entonces va a salir mal - me miró con sus ojos que lo decían todo, esa mujer me estaba jugando - pero esa es harina de otro costal y tema para otro día, por ahora debemos centrarnos en festejar, salir a comer algo, comprar un helado de regreso. -Me tratas como si fuese niña - respondí un poco molesta. -Es que eso eres, hija mía - respondió ella de manera bastante natural. -Como tú digas, mejor vamos a festejar, ahora que lo mencionaste si se me abrió el apetito, podría comerme todo un restaurante yo sola - me toque la barriga y pude sentir que me rugía, eso me pasa por no haber desayunado bien y andar de apurada. -¿Qué quieres comer? - preguntó mamá retocandose el lápiz labial, se preocupa más por su apariencia que yo. -Creo que quiero comer pizza - mi respuesta fue válida, pues mamá sonrió y tomó el bolso en su mano, dispuesta a partir de allí lo más pronto posible. -Vamos por pizza entonces - contestó alegremente, días como estos hacen que todo valga la pena.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.3K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook