Aquella mañana me levanté temprano, apenas eran las 3 de la madrugada, por alguna razón no podía dormir, sentía que mi vida se había complicado, aún peor, la había complicado yo misma. Para comenzar me había enredado con mi jefe y para empeorar las cosas comencé a vivir con su hijo, ambos estaban enamoradas de mí y yo no podía aclarar mis sentimientos por ninguno de los dos, sentía que estaba sufriendo por tonta, que no podía dormir por lo mismo, que ya ni siquiera podía estar tranquila, necesitaba tomar una decisión urgente pero realmente era difícil «esto me pasa por tonta» Me levanté de mi cama cuando dieron las cuatro de la madrugada, bajé las escaleras con cuidado para llegar a la cocina sin despertar a Adrián. Normalmente él se encarga de preparar mi desayuno pero eso es porque yo m

